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1 de agosto de 2019

Enseñanzas y perspectivas de la gran huelga salteña

Los docentes de Salta, con su huelga indefinida renovable en asambleas, que supera ya las tres semanas, han triturado el relato del gobernador oligarca de esa provincia, Juan Manuel Urtubey, precandidato a vicepresidente de Roberto Lavagna, los que se autodefinen como aquellos que le van a poner platita en el bolsillo a los argentinos. En el lado opuesto del relato electoral de esta versión del pejotismo, Urtubey enfrenta una aguerrida lucha del magisterio justamente porque quiere quitarle (no “darle”) platita a los docentes, negándoles el justo aumento salarial que reclaman. Se trata de un fuerte revés para uno de los principales candidatos de la burguesía para desenvolver el ajuste de la reforma laboral, previsional e impositiva contra el pueblo trabajador, requerido por el régimen del FMI, Macri y el PJ.

A días de las elecciones PASO, la gran huelga salteña puso de manifiesto los dos verdaderos lados de la grieta, trabajadores y patrones. Urtubey señala que no accederá a los reclamos porque un aumento salarial que cubra el deterioro inflacionario fundiría a su provincia, cuando fue él quien triplicó la deuda en dólares en los últimos tres años, porque las grandes empresas no pagan impuestos, las tierras públicas productivas están entregadas a título gratuito a grandes grupos económicos, y firmó con Macri y el resto de los gobernadores el pacto fiscal dictado por el FMI, que redujo en 4.000 millones de pesos la llegada de fondos nacionales para este año.

Pero además de desenmascarar al gobernador Urtubey, los huelguistas han puesto de manifiesto, en pleno desarrollo electoral, los métodos de lucha de los que deberá dotarse la clase obrera para derrotar el ajuste que todos los candidatos esconden debajo del brazo. El paro nacional de 36 horas con continuidad hasta la huelga general, para que la crisis la paguen los capitalistas.

Quiebre de la contención burocrática

La gran huelga salteña es la respuesta a la política anti-educativa y antiobrera de Urtubey, que es similar a la aplicada en el resto del país, sea por Macri, sea por el amplio arco de los gobernadores pejotistas de todo el país.

Ya hemos denunciado en estas páginas que el balance de cuatro años de acción conjunta de todos los ministros de educación provinciales junto al ministro nacional Alejandro Finocchiaro, en el Consejo Federal de Educación, ha llevado a la educación pública al mayor deterioro de toda su historia. En este sentido, la huelga salteña adelanta lo que ocurrirá en todo el país cuando, antes o después de octubre, los gobernadores avancen por los fondos de la educación y contra las condiciones laborales docentes, para hacer frente a los compromisos con el FMI.

Pero esta huelga puede desenvolverse principalmente gracias a que los maestros han superado al aparato de la burocracia sindical de la ADP de Ctera, masivamente repudiada por la base docente, y debilitada por la corruptela en la que están envueltos todos sus dirigentes, hoy en la mira de la justicia por desfalcos vinculados a negociados con el propio Urtubey. La ADP fue un pilar básico de toda la política de ajuste del gobernador contra todos los trabajadores de la provincia. La crisis de esta burocracia le restó a Urtubey la contención política de los docentes que le sobró a María Eugenia Vidal en Buenos Aires, gracias a la férrea colaboración de la burocracia celeste de Roberto Baradel. La lucha para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores va de la mano de la recuperación de las organizaciones obreras de manos de la burocracia sindical, otra gran enseñanza de la acción de los docentes salteños.

Procesar la necesidad de una nueva dirección

El desarrollo de la huelga, potenciada por la garra de la base docente, de un lado, y por el desprestigio burocrático que aún no encontró límite por la corruptela pejotista de la ADP, depende por completo del desafío planteado de consolidar una nueva dirección que responda a los intereses sociales de los trabajadores de la educación salteña.

En medio de este nuevo proceso –que se asienta en la experiencia y los métodos de las grandes huelgas autoconvocadas del pasado, como la gran gesta del año 2005- lo “viejo” persiste en las manipulaciones de sectores del gobierno provincial asociados a aquellos delegados de distrito que pretenden ejercer la dirección de la lucha y las negociaciones con el gobierno por encima de las decisiones de la asamblea auto-convocada provincial, el “congreso de delegados de base” de los maestros y los profesores, en la que participan miles de docentes.

En contraposición a esta política, Tribuna Docente de Salta plantea al conjunto de los docentes que la clave es organizarse en asambleas autoconvocadas en cada pueblo con todos los estatales -que tienen sus sueldos “enganchados” a los de los maestros- para convocar a la huelga general de todos los trabajadores del Estado. Esa es la clave para triunfar. Tribuna Docente Nacional asume la tarea de desenvolver una gran acción de solidaridad en todo el país en pos del triunfo de la gran huelga, el cese a la represión y la persecución de los docentes salteños y la extensión de la lucha a todo el país.

Con esta orientación, el Partido Obrero en el FIT-U interviene en la actual contienda electoral, para colaborar en la tarea de la clase obrera de poner en pie una salida propia al ataque en curso del régimen del FMI y sus partidos, lo que va de la mano de poner en pie las comisiones internas, sindicatos y organizaciones clasistas de la clase obrera que asuman la dirección de esa lucha.

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