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4 de agosto de 2019

En Chubut no hay excusas: es la deuda

Por Gloria Sáez
Precandidata a diputada nacional por el Partido Obrero y el Frente de Izquierda Unidad en Chubut

Los y las trabajadoras de Chubut viven por estos días un “revival” de la crisis provincial del 2018, que no sólo no desentona con el plan de guerra llevado adelante por Macri, los gobernadores y el FMI contra la clase trabajadora, sino que sostenemos que en un punto “spoilea” los próximos capítulos de la crisis nacional. En Chubut tenemos cobro de sueldos atrasados para docentes y estatales, incumplimiento de los acuerdos paritarios, cortes de prestaciones de la obra social SEROS, incertidumbre de los y las estudiantes en relación al TEG (Transporte Educativo Gratuito) y reclamos por condiciones edilicias por falta de obras de infraestructura. Y esta vez el ajuste llegó más lejos que en 2018: se fue por las y los jubilados, que sufrieron cobros atrasados en el mes de julio. El gobierno provincial anunció que entre el 4 y el 6 se comunicará el cronograma de pagos, todo indica que (en el mejor de los casos) vuelve el escalonado según rango de ingresos y que no se percibirán los aumentos paritarios en tiempo y forma. Frente a la lucha que crece entre estatales y docentes, y que esta semana podría generar un importante movilización en la capital provincial Rawson, el ministro coordinador de Gabinete, Federico Massoni, amenaza con descuentos por días de paro y confecciona “listas negras” para amedrentar a los y las trabajadoras que quieren luchar y sumarse a las medidas de fuerza.

Los ajustadores andan diciendo…

Para derrotar este nuevo ajuste versión 2019 que lleva adelante el gobernador Mariano Arcioni, y esto hay que destacarlo, el “bendecido” por los Fernández y Sergio Massa durante las elecciones provinciales, es necesario caracterizar el origen de la crisis. En este sentido, hemos leído y escuchado por estos días toda una línea que sostiene que el problema es “la mala administración de los recursos”, “errores de cálculo”, “el gran crecimiento de la masa salarial”, etc. Esto fundamentalmente lo sostienen quien hace poco estuviera en el directorio del Banco Chubut, Pablo Das Neves (publicó un artículo que se llama “La deuda como excusa”) y la diputada provincial del PJ-FPV y ex ministra de economía provincial durante la gestión de Martín Buzzi, Gabriela Dufour. Haciendo gala de toda una batería de tecnisismos económicos y numerología parcial, esta línea no arriba a ninguna conclusión política ni a ninguna línea de acción para los y las trabajadoras de Chubut (salvo la de resignarnos a no cobrar), y es en los hechos una línea de defensa de lo que consideramos el verdadero origen del ajuste en curso y de las crisis crónicas de la provincia: la deuda pública en dólares, que ya supera los 1000 millones, que ahora nos dicen que hay que “reestructurar”, “cambiar el perfil”, eufemismos para encubrir un mecanismo de emisión de deuda atada a las regalías petroleras que conforma un negociado perfecto entre los gobiernos  provinciales y sus camarillas, los fondos de inversión capitalistas y las operadoras petroleras.

“El mecanismo”

La base material de la deuda pública en Chubut es la industria de los hidrocarburos. El marco jurídico para llevar adelante este proceso de endeudamiento es la llamada “Ley Corta” de Hidrocarburos (N°26.197) y su adecuación local, la Ley Provincial de Hidrocarburos XVII-102, aquí el control de las concesiones a las operadoras, el monto de las regalías y su fiscalización, pasan a manos de las provincias, se trata de una descentralización del control de los recursos naturales, que comienza con la reforma Constitucional de 1994 y el Pacto de Olivos. Lo cierto es que los fondos especulativos ven como “muy seguros” los bonos de las provincias petroleras, porque están asegurados con regalías petroleras, en dólares. Es lo que algunos denominan el “calce”. Las operaciones de deuda se contraen entre el gobierno provincial que emite los bonos, los fondos de inversión y los fideicomisos. Los ingresos por regalías que pagan los vencimientos de capital e intereses ni siquiera pasan por la “caja” de la provincia, se “debitan automáticamente” al fideicomiso y de allí cobran los acreedores. Es decir que la riqueza petrolera en Chubut viaja de la boca del pozo a los acreedores de la deuda pública en dólares: un “calce” capitalista perfecto. Salvo por un par de detalles: que los ingresos por regalías petroleras están atados a variables que el gobierno provincial no controla: el precio internacional del barril (atado a los vaivenes de la crisis capitalista mundial), el volumen de producción de las operadoras (privadas en su mayoría) y el valor del tipo de cambio (a mayor devaluación, mayores ingresos en pesos y viceversa).

¿Y la deuda a dónde fue a parar?

El 83% de la deuda chubutense está nominada en dólares, y la necesidad de refinanciamiento es de 700 millones, con una extensión de los plazos hasta 2047 (¿Casualidad?: misma fecha en que vence la concesión de la petrolera Panamerican Energy de los Bulgheroni en Cerro Dragón). Los vencimientos trimestrales entre capital e intereses son cada vez mayores y se da un fenómeno similar al débito automático adherido a la cuenta sueldo para pagar la tarjeta de crédito, a medida que suben los intereses el restante para los gastos corrientes es cada vez menor… Aquí podemos observar que la avivada de Arcioni de ofrecer paritarias mayores de las que podía pagar para patear la crisis para después de las elecciones provinciales, no es lo central, es sólo un aspecto del problema.

Otra realidad que tanto Das Neves como Dufour, (y tuvimos el gusto de corroborar también que el candidato Santiago Igón) pasan por alto, es el desconocimiento del destino de la deuda. Se dice que “las deudas se pagan”. Pero, ¿quién en su sano juicio paga el costo de una deuda que no contrajo ni sabe en qué utilizada?

Es en este sentido que planteamos la investigación de la deuda provincial, hecho que se funda además en un dato: el 70% de la deuda (Bono BOCADE de u$s 650 emitido por la gestión Das Neves con un interés de más del 7%) no se sabe a dónde fue a parar. Hecho que incluso ha sido motivo de pedido de informes (autoencubridores, desde ya) en la legislatura provincial. Un informe de una calificadora de riesgos británica FixScr de julio de 2018, con la que trabajó la provincia hasta esa fecha indica: “El destino de los ingresos netos de esta última emisión [el BOCADE de Das Neves] debía ser, acorde a su autorización: el 50% para el pago de deuda pública y el otro 50% a obras públicas en municipios (15%); en comunas rurales (1%) y en la provincia (34%). No obstante, la emisión no redujo el nivel de endeudamiento como era esperado debido a que, si bien por ley debía destinarse el 50% a este fin, se utilizó en un 47% a cancelar deuda que no se encontraba registrada. Esta se componía fundamentalmente de certificados de obra no imputados contablemente en el período 2011-2015, cedidos al Banco del Chubut por las empresas constructoras, y con proveedores de medicamentos”.

¿Existirá alguna relación entre la deuda y los “retornos” de la corrupción de la obra pública? ¿Y con las causas “Revelación” y “El Embrujo”? Si algún beneficiario faltaba en la mesa del mecanismo de saqueo capitalista, es la llamada “Patria Contratista”. ¿A dónde están estos recursos? El estado de la salud, la educación y la obra pública provincial, indican que por estos lados mejor no buscar.

¿Qué hacemos? 

Recientemente la agencia internacional Bloomberg recogió en un artículo la necesidad de la “reestructuración” anunciada por Luis Tarrío; el periodista Jorge Asís emitió un twitt que sugiere la llegada de una “cuasi-moneda” a la provincia; la calificadora Barclays emitió un informe donde revela dos datos explosivos: la necesidad de financiamiento de Chubut es 12 veces superior a sus ingresos corrientes, y a su vez, junto a la provincia de Buenos Aires, Chubut tiene la deuda dolarizada “más expuesta a tener acceso limitado al mercado”. Como la posibilidad de una reestructuración de la deuda con el FMI es algo que baraja la totalidad del arco político patronal, de Macri-Pichetto a los Fernández y Lavagna-Urtubey, lo que pase en Chubut es seguido de cerca los mercados y por los candidatos del Fondo. Somos un conejillo de Indias.

Cuando en 2018 el defol amenazó Chubut, el macrismo salió parcialmente a su rescate (en mayor medida el rescate vino de la mano de un precio alto del barril y de la brutal devaluación del 50% en 2018). Ahora el cantar es otro, Luis Tarrío ha sugerido que “el destino de Chubut en los mercados está atado al destino de Argentina y de las elecciones”. Y ahora la relación del gobernador Arcioni con Macri de cara a un salvataje es otra, han pasado las elecciones provinciales y el gobernador, de la mano de Sergio Massa, se ha alineado (al menos electoralmente) con los Fernández. Pero los resortes del Estado hasta diciembre los controla el macrismo. El castigo concreto de Macri en este nuevo escenario político ya ha comenzado: no prorrogaron en julio los vencimientos de deuda de Chubut con el Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial por 700 millones, se los debitaron, y funciona ahora como la coartada perfecta de Arcioni para justificar los incumplimientos con estatales y jubilados. El “lado B” de la línea de la “mala administración” de Das Neves y Dufour es “la culpa la tienen los ´sinverguenzas´ del gobierno nacional”. Curiosa reflexión de quienes firmaran el Pacto Fiscal y apoyaran el ajustador presupuesto 2019 redactado por el FMI y aprobado con la colaboración del peronismo. Rogelio Frigerio se lava las manos y sostiene que aumentaron los fondos de coparticipación federal, que de hecho cayeron un 7% si en vez de nominalmente se los compara con la inflación.

La defensa de esta deuda ilegítima, cuya factura quieren trasladarnos con este brutal ajuste que rompe hasta con la legalidad del mismo Estado capitalista (ya abundan las denuncias por incumplimiento contra el gobierno provincial), es funcional a otra de las posibilidades que se barajan: la llegada de la megaminería a Chubut, salida que el Frente de Izquierda Unidad rechaza de plano. No es NO. 

Mientras el gobierno provincial hace gestiones para emitir más deuda  (1500 millones de pesos), prende velas para que la guerra comercial entre EEUU y China no haga caer más el precio del barril, y mientras la oposición del PJ-kirchnerismo se limita a pedir más claridad en los números de la provincia (cabe destacar que el opositor Carlos Linares en campaña también proponía “reestructurar la deuda”),  nuestro programa es claro: investigación de la deuda pública provincial y nacionalización integral de los recursos naturales (con el petróleo y el gas en manos de las y los trabajadores se corta por lo sano el negocio de la “petro-deuda”) y en este punto señalamos el límite del planteo de la Mesa de Unidad Sindical, que propone un proyecto de ley de “más impuestos” para las operadoras, pesqueras, Aluar. Esto en los hechos no significa más que la “renegociación” del esquema perverso que hemos expuesto, sin remover el problema de raíz.

El planteo programático de la investigación de la deuda provincial, fuertemente militado por el Partido Obrero en las elecciones provinciales y ahora por el Frente de Izquierda-Unidad, se muestra en este punto como una campaña de movilización política y lucha contra el Estado, y absolutamente ligada a las reivindicaciones más inmediatas, como el salario y las jubilaciones: acá o se paga la deuda o cobran los estatales, los docentes y los jubilados. 

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