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7 de agosto de 2019

El crecimiento de la pobreza, resultado de la política macrista y de los gobernadores del PJ-K

Casi 14 millones de personas en esa condición. Hay que consolidar un gran frente de lucha de trabajadores ocupados y desocupados

La pobreza alcanzaba a junio último al 35% de la población, es decir a casi 14 millones de personas, de las cuales alrededor de 5 millones son niños menores de 14 años, según surge de los datos oficiales del Indec. Un año antes, en junio del 2018, la pobreza alcanzaba al 25,5% de la población, es decir que, en doce meses, el salto fue de casi 10 puntos, lo que equivale a 3.600.000 de pobres más.

Además, de ese total de pobres, los indigentes –es decir aquellos que no cuentan con ingresos como para cubrir la canasta básica de alimentos- llegaban en junio último a los 2.900.000, casi un millón más que hace un año.

Estos solos datos muestran claramente el golpe que ha provocado la política del macrismo y los gobernadores sobre los sectores obreros y populares, que han visto deteriorarse brutalmente sus niveles de ingresos y de vida. El mismo organismo oficial plantea que la canasta de alimentos básicos y la canasta básica total aumentaron, en esos 12 meses, entre un 60,9 y 64,2 por ciento frente a incrementos de salarios y de jubilaciones que oscilaron en el 35 por ciento.

Otro dato que agrava el cuadro es que, en el curso de un año (entre enero-marzo del 2018 y el mismo trimestre de este año) se produjo un fuerte crecimiento de ese indicador de pobreza entre los trabajadores que tienen empleo (pasó del 17,3% al 24,5% de la población urbana) y el total de pobres entre los ocupados ya llega a 4,5 millones de personas, con un crecimiento en el año de 1.225.000 trabajadores.

Es decir que ya a principios de este año, casi una de cada cuatro personas con empleo estaba en situación de pobreza.

Por su parte, el 50% de los casi 6 millones de jubilados y pensionados cobran el haber mínimo, hoy de $11.528 brutos, mientras que otro 16%, recibe entre uno y dos haberes mínimos y un 10%, dos haberes mínimos que, luego de los descuentos, rondan los $21 mil. Esto cuando la canasta del jubilado actualmente supera los $31 mil.

A provocar esta caída en los niveles de vida confluyeron la inflación desbocada, los cierres de empresas que dejaron a casi 250 mil obreros en la calle y las suspensiones masivas que redujeron los ingresos, así como la creciente precarización laboral que supone ingresos a la baja.

La burocracia sindical de todos los colores ha dejado pasar los ataques de las patronales, del gobierno nacional y de los gobernadores y la brutal crisis social que, según denuncia la propia CTA, deja en la calle a 600 trabajadores por día, sin que eso les plantee enfrentar esa masacre social en las calles y aislando todas las luchas que el activismo y los sectores clasistas y combativos dan en defensa del salario y de los puestos de trabajo.

Es que, ligada a distintas variantes políticas patronales (los Fernández, Lavagna o el propio macrismo) fueron y son funcionales en el mantenimiento de la “gobernabilidad”, al servicio del ajuste de Macri y de los gobernadores y de las candidaturas patronales de Fernández-Fernández, y de Lavagna-Urtubey.

La política de la burocracia cegetista al igual que la kirchnerista con el “hay 2019” bloqueó de manera consciente toda resistencia a esta ofensiva y boicoteó la que realizaron los trabajadores que ocuparon fábricas y dependencias en defensa del empleo y de sus condiciones de vida.

San Cayetano o una salida de los trabajadores

En este campo también se ubicó el triunvirato vaticano, conformado por los movimientos sociales vinculados a la Iglesia y al PJ-K, que mantuvieron y mantienen un largo proceso de tregua con el gobierno, garantizándole la paz social, en sintonía con la CGT y el resto de la burocracia sindical. Sus referentes pueblan las listas del PJ- kirchnerismo y hoy realizaron una movilización junto a la Iglesia antiderechos de las mujeres y sin reivindicaciones concretas y como parte de un operativo de contención política consciente.

Los trabajadores ocupados y desocupados necesitamos una independencia total de toda variante patronal. Con el seguidismo a los candidatos de la burguesía –se trate de Macri, Fernández o Lavagna- no hay camino posible en la defensa de nuestros derechos y la conquista de nuestras reivindicaciones.

Tenemos que consolidar un enorme frente de lucha  para impulsar un paro general que derrote el ajuste del FMI, Macri y los gobernadores, y abra la vía de la huelga general para imponer una salida de los trabajadores.

En este camino se ubica el apoyo decidido al FIT-U. Una importante votación al Frente de Izquierda-Unidad dará un cuadro positivo para enfrentar las grandes luchas que están planteadas.

 

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