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9 de agosto de 2019

La marcha Cayetana, sin reclamos y en apoyo a la fórmula F-F

Sigue la paz social con el gobierno

Las miles y miles de personas que se movilizaron en la convocatoria realizada por el denominado triunvirato vaticano para el 7 de agosto enfrentaron la limitación de no tener un programa reivindicativo urgente para las masas de compañeros que se encuentran sin trabajo o con planes sociales que no superan el ingreso de indigencia, producto de la catástrofe social a la que empuja la política de sometimiento al FMI impulsada tanto por el gobierno nacional como por los gobernadores peronistas.

La marcha reunió a una cantidad enorme de manifestantes, mostrando un potencial que podría -mediante un plan de lucha a fondo, con medidas progresivas y crecientes- obligar al gobierno a dar respuestas a las necesidades más urgentes de los desocupados, que no pueden esperar el cronograma electoral.

Sin embargo, desde sus organizadores fue concebida como un reclamo por la aprobación de leyes sociales a un Congreso vacío, que -cronograma electoral mediante- no se volverá a reunir hasta fin de año.

La maniobra es clara. El triunvirato que puebla las listas de la formula Fernández-Fernández-Massa dio un mensaje inequívoco. Fueron al parlamento a pedir el voto.

El llamado a esperar el resultado de las urnas es un callejón sin salida para las masas de desocupados que no pueden esperar, ni ilusionarse con que se voten las leyes que proponen en un Parlamento que dominan los partidos patronales y ajustadores.

La crisis económica se presenta como una amenaza concreta para los trabajadores: ajuste, sometimiento a los dictados del FMI, reforma laboral, previsional y devaluación son puntos programáticos que comparten, con matices, F-F-Massa y Macri-Picheto.

El programa mínimo

El triunvirato no levanta un programa mínimo de emergencia que sea parte de la exigencia al Estado ni contenga reivindicaciones inmediatas, como la duplicación en el monto de los programas sociales o, transitoriamente, que sea similar al salario mínimo vital y móvil (hoy de $12.000) y la apertura de los programas sociales para todos los que los necesiten.

Otra de las reivindicaciones fundamentales que el triunvirato evita levantar es la inmediata mejora en la calidad y cantidad de alimentos para los comedores. Hoy, entre otras cosas, el gobierno no entrega leche, un producto importantísimo para la alimentación de los niños.

También evita el reclamo por trabajo genuino y bajo convenio de todos los trabajadores desocupados sobre la base de la reducción de la jornada laboral sin afectar el salario, abriendo así fuentes de trabajo para miles de trabajadores que hoy han perdido o están perdiendo sus empleos por el masivo cierre de empresas.

Detrás de F-F

A cinco días de las PASO, detrás de esta orientación que disipa la fuerza de los miles de movilizados estuvo el claro objetivo político de que se convirtiera en un acto de apoyo a la candidatura de Fernández-Fernández. Quizá quien lo manifestó con mayor claridad fue Juan Carlos Alderete, dirigente de la CCC, quien planteó en su discurso: “cuatro años más con ellos no se aguantan. Con el apoyo de los gremios, que nos vienen acompañando, vamos a hacer realidad otro gobierno y las propuestas que llevamos al Congreso”.

Está claro que este alineamiento, de la mano del que mantienen con el clero y el Papa (ratificado por la presencia en la marcha de clérigos) y con burócratas sindicales, orienta la política de los Cayetanos hacia el “hay 2019”, que justifica la paz social con el gobierno que mantienen desde mucho tiempo.

Llamativamente, en las intervenciones y en la movilización se plantearon justas críticas a la política macrista, pero no se escuchó crítica alguna por parte de los sectores de izquierda de la marcha –la llamada cuarta pata, conformada por el Frente Popular Darío Santillán, el FOL, el FOB- a la tregua y a la oposición cómplice del ajuste que representa Fernández-Fernández que, con Massa y el PJ, le votaron más de 100 leyes a Macri.

Esto es especialmente importante teniendo en cuenta que en el palco del acto de cierre había varios candidatos de la fórmula encabezada por Alberto Fernández, quien adelantó que de ganar promovería una brusca devaluación (desvalorizando los ingresos de los trabajadores), no rompería con el FMI e impulsaría la modificación de los convenios colectivos (reforma laboral). Por eso es especialmente grave que a los miles y miles de trabajadores que estaban allí se los invite a votar la fórmula F-F.

Por la organización independiente

El Polo Obrero ha hecho un llamado a abandonar el seguidismo a los partidos patronales y represores de las luchas piqueteras. Seguiremos insistiendo en retomar la senda de las históricas  asambleas piqueteras que elaboren una salida propia a esta enorme crisis capitalista. Como lo hicimos en diciembre y el 6 de agosto, en un frente único de más de 20 organizaciones, con miles de compañeros movilizados copando la 9 de Julio y la Plaza de Mayo.

Desde este lugar impulsamos un programa de reivindicaciones inmediatas, perentorias, que orienten a un plan de lucha progresivo con piquetes y acampes de todas las organizaciones para arrancarle al gobierno esas reivindicaciones. Para esto hay que romper con las sujeciones al clero y a los candidatos patronales. Hay que mantener una política de independencia para desenvolver la lucha a fondo contra el sistema de opresión capitalista.

Los trabajadores deben tener su propia organización independiente con la perspectiva de la lucha por una salida obrera, el gobierno de los trabajadores. Con ese horizonte, el Polo ha jugado un rol protagónico en la campaña electoral del Frente de Izquierda – Unidad.

 

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