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16 de agosto de 2019

No a las suspensiones en Ternium-Siderar

Preparemos la intervención de los trabajadores para enfrentar el ajuste.

Rápidamente, las patronales han comenzado a echar mano de los efectos del golpe de mercados, con la devaluación de un 30% de la moneda y la caída brutal de las acciones de las empresas en la bolsa, para profundizar el ataque a la clase obrera.

Este es el caso de la metalúrgica Ternium-Siderar, con planta en San Nicolás-Ramallo, que anunció que aplicará un régimen de suspensiones y vacaciones anticipadas frente a la cancelación de pedidos y despachos de acero a sus clientes.

La ofensiva patronal arrancaría este fin de semana y afectaría  a los 150 obreros de planta que realizan tareas en los cuatro turnos en el sector de Despachos de “Laminación en caliente”, en la empresa Sidernet (a los que se sumarían los de empresas contratistas).

En este sector dejarán de trabajar sábados, domingos, feriados y lunes de ahora hasta diciembre inclusive. Los operarios trabajarían así tres días menos por semana, pasando esas horas como vacaciones o, quienes no rindan esas jornadas como un receso de descanso, viéndose afectados por una suspensión y percibiendo el 75% del salario neto correspondiente a esos días.

Esto sería solo un comienzo, ya que se está barajando la posibilidad de que las medidas recaigan en el sector de “Laminación en frío”, afectando a 150 trabajadores más.

La UOM deja pasar el ajuste

Este acuerdo de suspensiones y ataque al bolsillo de los trabajadores ha sido acordado por la seccional de la UOM local. En vez de preparar la intervención de los trabajadores para enfrentar el ajuste de una de las principales fabricas siderúrgicas del país (que viene de una ganancia extraordinaria en los últimos años y se ha beneficiado previamente con la devaluación), la gremial aceptó las medidas de la patronal con el argumento de que "la planta no es ajena a la realidad que nos toca vivir a todos los argentinos y que sólo afectaría en 4 o 5 días al mes a los trabajadores".

Esta situación va en sintonía con su llamado público de llamar a votar a Fernández-Fernández-Massa con un planteo de “defensa de la industria nacional y la producción”. En lugar de organizar la lucha por los puestos de trabajo y los convenios, defienden la sumisión de los trabajadores a los empresarios que despiden, suspenden y avanzan contra las condiciones laborales.

Apoyando las suspensiones y el ataque patronal le han renovado la paz social a Paolo Rocca (CEO del grupo Techint al que pertenece Ternium), como parte del “pacto social” esgrimido por la fórmula de los Fernández, que es en verdad un eufemismo para dar vía libre al congelamiento de salarios y la implementación del modelo Vaca Muerta y la flexibilización laboral a toda la industria.

Impulsemos la irrupción de la clase obrera en la situación política, con una orientación de clase, independiente de la pasividad de las conducciones sindicales y políticas que llaman a no intervenir.

Que se abran los libros de la empresa bajo control de los trabajadores.

Que se repartan las horas de trabajo. Ninguna suspensión y ningún despido.

Reapertura de las paritarias, con actualización por mes según inflación; aumento ya de emergencia frente a la pulverización del salario.

Que la CGT y la CTA llamen urgente a un paro de 36 horas activo y un plan de lucha en continuidad para derrotar la ofensiva de las patronales y el régimen del FMI.

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