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26 de agosto de 2019

Inauguración del local de Avellaneda

Con la presencia de cuarenta personas, entre vecinos, trabajadores, jóvenes y mujeres, el sábado 24/8, realizamos una gran actividad social y política de inauguración del nuevo local de Avellaneda. Arrancamos a las 13hs con un rico almuerzo, y a partir de las 14hs  dimos inicio a una charla a cargo de Graciela Francisconi (candidata a intendenta de Avellaneda) y Emiliano Bonfiglio (candidato a concejal de Lanús). Se analizó la situación política y económica abierta posteriormente a las PASO. A la hora del debate, trabajadores gráficos del taller Morvillo informaron el intento de la patronal de reducir puestos de trabajo. Ajuste que se refleja en toda la industria gráfica, con cierre de talleres e imprentas con el aval de la burocracia del sindicato gráfico. Docentes que se preparan para un multitudinario paro el próximo 30 de agosto, y en plena campaña exigiendo a Baradel y al SUTEBA Avellaneda que rompa la tregua. Compañeres del Polo Obrero informando como se desarrollan y aumentan la cantidad de comensales en sus comedores y merenderos. Sus masivas movilizaciones, como la sucedida el pasado jueves 22 de agosto junto al sindicalismo combativo son la expresión de una política de lucha unitaria de la clase obrera.

Los jóvenes estudiantes y su campaña electoral dentro de la Universidad de Buenos Aires, contra una gestión y gobierno ajustador y privatizador, convocando a la juventud presente a sumarse a dar la lucha por centros de estudiantes al servicio de los estudiantes.

También estuvieron distintos vecinos contando las problemáticas de sus barriadas. Desde la contaminación de las petroquímicas (provocando pibes con plomo en sangre y leucemias) hasta el abandono en materia de vivienda y salitas sanitarias.

Para concluir la charla, se invitó a los presentes a sumarse en una fuerte campaña que instale una alternativa de independencia política que le ponga fin al régimen ajustador del FMI.

Dejamos un texto elaborado por el compañero Marcelo sobre la vuelta al local de Lebensohn, que había sido el de la regional durante la década del 2000.

Volvimos a Lebensohn

Para muchos Lebensohn no pasa de ser un nombre extraño: suena a extranjero y resulta que es de procedencia judía. Remite a Moises Lebensohn; un dirigente de la Juventud Radical que más tarde se destacó dentro de la rama instransigente de la UCR. Cosas que uno averigua con solo googlear un poco.

Pero para nosotros Lebensohn es otra cosa. Con sus apenas unos cuantos metros cuadrados, sin divisiones, con vidriera a la calle y su humilde baño, Lebensohn fue el último local de Mariano. Fue “el local” de Mariano. Y no quiero que se malentienda, el local era muy feo: con sus paredes de machimbre deslucido; algunas imágenes y posters viejos; su vidriera opaca donde se exhibía el material político del partido de infrecuente renovación y dirigida a un público transeúnte de dudosa existencia; su mueblecito donde se almacenaba papelería, algunos tachos y bocinas para las actividades.

Con Lebensohn tengo recuerdos encontrados. Ubicado a unos pocos metros de la estación de Avellaneda, sobre una calle adyacente, fue el lugar de varias de las reuniones de la UJS de la Zona Sur. Mariano por Avellaneda, a mí me tocaba por Lanús y así distrito por distrito. Pero era frecuente encontrarnos con la situación de que a la hora de reunirnos el local se encontrara ocupado: como se dijo en su momento, Lebensohn era poco espacioso y no contaba con subdivisiones. Allí las cosas se hacían de una a la vez. Cuestión que en definitiva nos obligaba a realizar varias de nuestras reuniones en la Raza de la vuelta, sobre la Av. H.Yrigoyen y el cruce con la ex Bosch y actual calle “Mariano Ferreyra”. Lebensohn te dejaba re tirado. Pero también tenía un toque de barrio. Para quien conozca Avellaneda sabrá que en la zona de la estación no se concentran las grandes edificaciones y negocios, los cuales están ubicados a unas 15 cuadras sobre la Av. Mitre. Si uno llegaba en horario podía sentarse en la puerta a ver pasar la monotonía de un barrio residencial de clase media baja, trabajadora, con sus casitas, su ferretería y su quietud.

El local de Lebensohn importa también por otros motivos. Fue donde concentramos aquel 20 de octubre del 2010, bien temprano en horas de la mañana. Como ya se señaló el local se encuentra a unos 50 metros del margen de las vías.

La concentración aquel 20 de octubre no distaba de ser una actividad más, al menos yo lo viví así. Claro que era importante por el conflicto que se extendía ya hace varios meses, pero ¿Qué conflicto no es importante para un militante socialista? Entonces Lebensohn fue el último testigo de esa naturalidad con la que se producen las cosas atípicas. Esa simpleza de intercambios irrelevantes, comentarios de semana, burlas y descargos militantes a los cuales nos sometemos voluntariamente en todo momento. Creo que a todos nos pasa. Tenemos ese grupito de amigos y compañeros cercanos con los que podemos bromear inclusos ante la inminencia de una represión, y ese día fue algo así. Recuerdo los preparativos, los informes de situación, las indicaciones, creo que nos burlábamos de la situación, porque todo hecho de tensión también produce ciertos estereotipos, y eso nos resultaba divertido. Luchar por otra sociedad es otra cosa si además se hace con quienes uno aprecia y quiere.

También fue el lugar donde tuvimos una de las primeras reuniones posteriores a los hechos. Nos reunieron a varios compañeros de Mariano y nos preguntaron como estábamos, que podía hacer el partido por nosotros, si necesitábamos un tiempo. Hubo un lapso de silencio y nadie se animaba a decir mucho. No había mucho que decir, queríamos estar juntos y el PO era nuestro lugar para hacerlo. Y así fue los días siguientes, cuando nos encontrábamos en las elecciones y escrutinios de la UBA, y toda la lucha que vino después.

Cuando me entere que los compañeros de Avellaneda habían alquilado el viejo local de Lebensohn realmente me sorprendí ¿Posta? ¿Lebensohn? Que tristeza. Es como volver a la casa de los padres. Aunque debo de admitirles que en Avellaneda siempre tuvieron un ojo particular para los locales. En una ocasión alquilaron un departamento en un segundo piso de un edificio residencial. Esa gente estaba demente!!! Aun no logro representarme la entrevista con la inmobiliaria en la que se produjo ese engendro. Encima tenia alfombra y era un lugar coqueto, y ahí almacenaban los tachos con ferrite, engrudo, e incluso se hacían fiestas. No hace falta que me explique… Solo nosotros.

Me viene a la memoria una anécdota. Creo que era con motivo de un Congreso de la Fuba en Santa Fe. Nosotros salíamos del local de Lebensohn y recuerdo que en ese instante Mariano me comenta el fraude en el que había incurrido para convencer a una compañera de que venga. Se trataba de una estafa maestra, había engañado a toda la familia, incluso a la compañera, asegurándoles que una vez en Santa Fe nos íbamos a alojar en habitaciones particulares, como si se tratara de un viaje de egresados. Y yo me decía “que tipo impune” “esto te estalla encima cuando vea el micro”, el alojamiento era más propio de un campo de refugiados y peregrinamos por toda la ciudad…. Esto es la UJS. Creo que se trató de una venganza personal.

Hoy tuvimos nuestra primera reunión de zona en el local. Admito que me dio algo de ansiedad, aunque no se bien porque. Las instalaciones ya no eran las mismas. La vidriera había sido removida para ganar algunos metros cuadrados, cerámicos nuevos, ventanas y puerta directos a la calle, chau al machimbre. El baño era más o menos el mismo. Creo que cuando nos fuimos también contaba con problemas técnicos: dicen que todo lo nuevo conserva elementos de lo viejo, cosa que me parece justa.

Entonces los compañeros entusiasmados venían y te decían “Si, conseguimos Lebensohn”, como si hubiéramos cerrado el negocio inmobiliario de nuestra vida, y en definitiva es así. Lebensohn es aquel local modesto, oculto, accesible, renovado, humilde y con sus límites, pero es nuestro, y de Mariano, y de nuestra historia, y lo tenemos devuelta.

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