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29 de agosto de 2019

México: el movimiento de mujeres irrumpe y gana las calles

La violación de una joven por cuatro policías detonó movilizaciones que continúan, en un país asolado por los abusos y femicidios.

El 12 y el 16 de agosto miles de mujeres se movilizaron en la capital mexicana y otras ciudades como respuesta al recrudecimiento de la violencia y los femicidios en todo el país, que ya habían dado lugar en años anteriores a grandes procesos de lucha.

El detonante de la movilización del 12 fue una denuncia de violación presentada por una joven de 17 años contra cuatro policías de la ciudad de México, en lo que ya es una constante: un amplio porcentaje de las violaciones y abusos es llevado adelante por miembros de las fuerzas represivas. Como parte de esto, un reciente informe de Amnistía Internacional indica que un 72 por ciento de las mujeres detenidas por la policía por los más diversos motivos sufrieron abusos sexuales de distinto grado.

La movilización, que denunció este cuadro de situación con la consigna “no nos cuidan, nos violan”, se desató ante el accionar cómplice del Estado en todos los niveles. Los policías denunciados no están procesados, y sólo fueron suspendidos luego de las acciones de lucha realizadas, mientras que la Justicia filtró información personal de la joven, revictimizándola y llevándola a desistir de continuar con el proceso. Finalmente, la jefa de gobierno de la ciudad de México, Claudia Sheinbaum (miembro del MoReNa, el partido del presidente ‘progresista’ Andrés Manuel López Obrador) calificó a la movilización y sus manifestaciones (pintadas, escraches con glitter) como una provocación y defendió el accionar judicial llamando a “no inventar culpables”. La agenda mediática fue copada por la reacción política haciendo énfasis en los ‘daños’ que realizó la movilización. López Obrador caracterizó a la movilización como violenta, y si bien no hubo un operativo represivo, están en pie causas judiciales contra activistas supuestamente implicadas en agresiones a periodistas.

Como respuesta a toda esta operación que busca la impunidad de los acusados y sirve al sostenimiento de la opresión hacia las mujeres, es que tuvo lugar la acción del día 16, aún más masiva, donde se expresaron vez reclamos elementales como la protección de la información personal de las víctimas y la no represión de las protestas.

El Estado es responsable

Las acciones de lucha de las mujeres mexicanas se enmarcan en la irrupción que el movimiento viene desplegando en toda América Latina, y que tuvo un punto clave en el #NiUnaMenos argentino.

Las manifestaciones pusieron sobre la mesa el verdadero infierno de violencia hacia las mujeres que existe en México. Las estadísticas oficiales (que organizaciones de mujeres han  señalado como subestimaciones) indican que desde el 2015 han habido 3.200 mujeres asesinadas por su género, y la situación empeoró desde que López Obrador asumió la presidencia.

Esta masacre sistemática aparece entrelazada con la acción terrorista de las Fuerzas Armadas -fuertemente ligadas al crimen organizado- y las bandas paramilitares contra la población en general. El gobierno centroizquierdista replica en este terreno el mismo fracaso que viene demostrando en el conjunto de los problemas que atraviesan a México. Así como ha mantenido el carácter completamente dependiente de México respecto a Estados Unidos incluso alrededor de la política migratoria, López Obrador ha reforzado la militarización nacional en manos de las fuerzas protagonistas de todos estos crímenes contra el pueblo.

Finalmente, la violencia se ve blindada por un aparato de impunidad, que –como indican referentes del movimiento de lucha- obliga a las mujeres víctimas a tener que denunciar múltiples veces hasta ser recibidas por las autoridades.

En este escenario, se ven los límites profundos de los planteos de reforma de las fuerzas policiales, con el establecimiento de protocolos especiales de género en el reclutamiento de nuevos miembros y la idea de que sean las propias fuerzas quienes garanticen la seguridad de las mujeres. Romper con el cuadro de violencia y opresión de las mujeres plantea una lucha a fondo, junto a la clase obrera, contra el Estado capitalista, que reproduce a través de todas sus instituciones la violencia y la opresión hacia las mujeres y disidencias, en función de garantizar la opresión del conjunto de las y los explotados.

Las mujeres mexicanas han anunciado que llevarán adelante nuevas movilizaciones, en un proceso que ya muestra un valioso rebrote callejero del movimiento en el país del norte.

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