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30 de agosto de 2019

Córdoba: triunfa la huelga municipal de Jesús María

La huelga de nueve días de las y los trabajadores municipales de Jesús María termina con un importante triunfo en materia salarial y con una organización sindical fortalecida. Arrancó el histórico reclamo del “refrigerio” desconocido durante décadas por el Municipio, un aumento del 5% en septiembre y otro acumulativo del 5% en noviembre a los básicos de todas las categorías y una suma de $ 1.200, que se volverá remunerativa a partir de noviembre, para cerca  del 60% de los trabajadores (los que menos cobran). Con este incremento y con los conseguidos desde marzo pasado, el salario para la categoría 1 se aumentará en un 78% por el periodo de nueve meses (marzo a noviembre de 2019).

Hay que recordar que durante 2018, después de otra huelga histórica se había obtenido un aumento de más del 60%. Esos importantes porcentajes, sin embargo, no vienen a saldar la miseria salarial que se pagaba con anterioridad a las luchas. Es moneda corriente en los municipios del interior provincial el trabajo precarizado y la miseria salarial, llegándose a pagar en algunas ciudades “salarios” de diez u ocho mil pesos o menos. En Jesús María la organización y la lucha ha dejado atrás esa grave situación; la categoría 1 pasará de cobrar un salario inferior a los $10.000 en febrero de 2018, a los $25.000 en noviembre de 2019 (más los adicionales de convenio). Está más cerca el objetivo de la organización de lucha, de superar la línea de pobreza para todos los trabajadores.         

Crece la organización

La huelga logra un triunfo salarial, pero a la par un triunfo gremial, porque no se descontarán los salarios por los días de paro. Para llegar a este triunfo la lucha de las y los municipales se desplegó repetidamente por toda la ciudad de Jesús María y también llegó a la capital provincial con motivo de las audiencias convocadas por el Ministerio de Trabajo de la provincia. 

Este viernes 30 de agosto, una importante delegación de municipales se hizo presente en la reunión paritaria. La movilización obrera fue acompañada por el Polo Obrero, la Coordinadora Sindical Clasista, el PO y el Frente de Izquierda. Pasado el mediodía, Roberto Rojas, Helvecia Aguirre, Diego Pinelli y Cristian Castro, de la Comisión Directiva, junto a Jorge Navarro, abogado del sindicato, pusieron a consideración el acuerdo al conjunto de trabajadores presentes en las afueras del Ministerio y a quienes se quedaron bancando la huelga en Jesús María. Tras la consulta se decidió levantar las medidas.   

La lucha de las y los municipales de Jesús María ha pasado a formar parte de uno de los capítulos destacados en el desarrollo de una nueva dirección en los sindicatos.  El conflicto tuvo como eje de reclamo la recomposición salarial, junto a otros puntos de mejora de las condiciones laborales. Para garantizar esa posición se apeló a los métodos históricos de la clase obrera: asamblea, piquete, paro activo, huelga general. Medida tras medida de lucha el reclamo obrero fue ganando en adhesión. El conjunto de las áreas laborales se fueron sumando, incluso los sectores más rezagados. La unidad obrera caló hondo y se fue ganando la simpatía popular.          

Ello es el resultado del trabajo de organización que ha establecido la nueva conducción combativa del sindicato, que fue formalmente electa en el mes de junio pasado, pero que viene dirigiendo en los hechos el sindicato desde la gran huelga de septiembre 2018.

1, 2, 3 luchas como las de Jesús María

El rechazo del Ejecutivo municipal a todo reclamo y la represión sobre la Comisión Directiva del sindicato, pone en evidencia que los gobiernos quieren que la crisis la paguen las familias obreras. Por eso, entre las virtudes de esta lucha, el colectivo de trabajadores municipales de Jesús María puso en el centro de la escena la agenda de la clase obrera: la recomposición salarial que resulta clave para salir al cruce de una inflación descontrolada.

La tarea de la hora es ganar la calle, como se hizo en Jesús María. Para el Partido Obrero, con el Polo Obrero y la CSC a la cabeza, la gran lucha municipal marca una perspectiva a seguir para el conjunto de la clase obrera. En ese sentido es que planteamos un paro activo nacional de 36 horas por un salario mínimo igual a la canasta familiar; la prohibición de despidos y suspensiones, repartiendo las horas de trabajo; y un congreso de delegados de base para dar una salida a la crisis en función de los intereses del pueblo trabajador.

 

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