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31 de agosto de 2019

La Matanza: nos organizamos por un movimiento independiente de mujeres y disidencias

Gran charla con Vanina Biasi hacia el 34° Encuentro Nacional en La Plata
Por Corresponsal
Lucía y Yamila (PDT La Matanza)

El Plenario de Trabajadoras, junto con La Comuna-Partido Obrero, llevó adelante el 28 una charla en la Universidad Nacional de La Matanza, recibiendo a decenas de compañeras, preparando nuestra intervención hacia el 34° Encuentro nacional de mujeres que se hará en La Plata.

Como expresó Vanina Biasi, trabajadora no docente de la UBA, referente del PdT y candidata a diputada nacional por el FIT-U, “participaremos planteando la necesidad de defender un programa político que garantice los derechos de las mujeres y las disidencias de la clase trabajadora”. Para ello, “el movimiento de mujeres debe rechazar las agendas que alienten acuerdos con el FMI”, debe ser un movimiento independiente.
 
En este punto, se cuestionó el planteo de Alberto Fernández, que devalúa el reclamo de legalización al plantear apenas la despenalización. La experiencia de la despenalización contenida en las causales ILE (interrupción legal del embarazo) muestra las enormes dificultades para que ésta se lleve adelante. Existen trabas como la objeción de conciencia y un sabotaje clerical. Al rechazar la legalización, Fernández muestra que no quiere avanzar en una cuestión urgente para evitar las muertes por aborto clandestino y romper una herramienta clave en el disciplinamiento hacia las mujeres.

Intervinieron compañeras pertenecientes al movimiento estudiantil y sindical matancero insistiendo en que no hay ninguna posibilidad de armonizar los intereses de los defensores del régimen capitalista con los de las familias trabajadoras.

La situación económica de las trabajadoras, ocupadas y desocupadas, empeora a medida que avanza la crisis. Las mujeres y disidencias de la clase obrera se llevan la peor parte del ajuste, demostrando que la clase capitalista se lleva puesta cualquier mejora en nuestras condiciones materiales de vida. Nada bueno puede salir del desarrollo de una política atada a los mandatos del FMI. Debemos desconfiar de cualquier intento de cubrir la lucha de las mujeres con la transversalidad de clases, que opera en contra de un avance real de nuestras condiciones de vida. ¿Qué puede prometer el feminismo de Silvia Lospennato, cuando se emociona al hablar sobre la legalización del aborto y no le tiembla la mano al votar la reforma previsional?

Estos ejes de debate, entre muchos más, se replicaron al momento de mencionar la situación de las mujeres y las disidencias en el municipio, en donde la intendenta Verónica Magario (candidata a vicegobernadora por la provincia de Buenos Aires del Frente de Todos) cogobierna con las iglesias a través de la Subsecretaría de Culto. La intendenta lleva a la práctica la “unión de pañuelos verdes y celestes” que sugería Cristina Kirchner, que no es más que la concreción del programa reaccionario de los antiderechos: negando la ILE, celebrando eventos eclesiásticos con recursos municipales, entregando material religioso en las escuelas, vaciando los centros de contención para víctimas de violencia de género e ignorando la implementación del cupo laboral travesti-trans. Éste es el programa que le espera al resto de la provincia de Buenos Aires.

Desatemos una batalla política

También estuvo presente el escenario político de cara al 34 Encuentro de Mujeres y disidencias.

El bloque conformado por el PCR, PJ-K y Patria Grande al interior de la Comisión Organizadora, encabeza una ofensiva contra quienes nos organizamos por un Encuentro de mujeres y disidencias independiente y de lucha. El enorme potencial que somos capaces de poner en pie, como sucedió con la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito y la separación de la Iglesia del Estado, resulta incómodo para los sectores que se nuclean con los partidos patronales aliados al clero y garantes de las imposiciones del FMI. El formato que le quieren imprimir al 34° Encuentro es el de atomizarnos para bloquear cualquier posibilidad de llevar adelante un hecho político de envergadura.

No basta con señalar la complicidad con el clero y el ajuste con los partidos patronales, resulta necesario plantear una alternativa. Desde el Plenario de Trabajadoras tenemos la tarea de plantear la urgencia de un movimiento independiente, que defienda un programa que garantice los derechos de las mujeres y disidencias trabajadoras. Necesitamos levantar el programa del movimiento obrero para reclamar:

¡Abajo el régimen del FMI! ¡Que la crisis la paguen los capitalistas! No a la reforma laboral y previsional. Por trabajo genuino y 82% móvil. 

Aborto legal, seguro y gratuito, por una educación sexual integral laica y científica. ¡Separación de la Iglesia del Estado!

Ante la propuesta del Ministerio de la Mujer y la emergencia en violencia de género, diseñada para ejecutarse por nuestros ajustadores ¡pongamos en pie un Consejo Autónomo de Mujeres!

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