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4 de septiembre de 2019

La represión del gobierno y las patotas echa nafta al fuego del Chubutazo

40 mil personas movilizadas en Comodoro Rivadavia y paros solidarios, tras el desalojo de la burocracia petrolera al acampe docente.
Por Corresponsal

Pueblada en Chubut. 40 mil personas participan esta tarde en Comodoro Rivadavia de la marcha convocada por estatales y docentes, junto a numerosas organizaciones gremiales y políticas, luego de que una patota que responde al burócrata petrolero Jorge “Loma” Ávila desalojase brutalmente el piquete que mantenían las trabajadoras y trabajadores del Estado en la ruta 3 y 26, que cortaba el acceso a los yacimientos petroleros.

La patota golpeó a las y los docentes, los persiguió por la ruta, les robó y quemó el acampe con sus pertenencias, con la complicidad de la policía de Chubut que liberó la zona. Lejos de ser una “pelea de trabajadores contra trabajadores”, como intentaron presentar los hechos el gobierno provincial y la burocracia, se trató de una operación planificada entre las operadoras, el gobierno de Arcioni y Federico Massoni (Coordinador de Gabinete), las fuerzas represivas y la burocracia petrolera, para quebrar la gesta de los docentes y estatales que luchan contra el cobro escalonado de salarios y por todas sus reivindicaciones. Y que, como en ningún lado, luchan para que en Chubut “la crisis la paguen los capitalistas”, en este caso la familia Bulgheroni (de Panamerican Energy).

El grupo de matones de Ávila nada tiene que ver con la masa de obreros petroleros, que han mostrado un enorme apoyo a los reclamos de docentes y estatales. Esta imperdonable traición de clase fue ejecutada por una burocracia que tiene un largo historial al servicio de las patronales petroleras, firmando la adenda flexibilizadora del convenio de la actividad, dejando pasar los despidos en el sector y reprimiendo ahora a los docentes para proteger los intereses de las operadoras.

Rebelión

Al igual que sucediera con la detención ilegal de los gremialistas docentes, la orientación represiva del gobierno no ha hecho más que fortalecer la unidad de clase obrera, generando una verdadera rebelión.

La burocracia de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera) se ha visto forzada a convocar un paro nacional para el jueves 5. Las bases petroleras, que no comen vidrio, repudian el carnerismo y la represión. Sindicatos privados como Camioneros han decretado un paro de 24hs en solidaridad, sumándose a la masiva marcha que han convocado los docentes en el centro de la ciudad, junto a la Uocra y múltiples gremiales.

Así como ellos intentaron llevarse puestos a los docentes y estatales, hay que llevarse puesto a Arcioni, Massoni y Ávila. Su gobierno, que defiende los intereses de los capitalistas de la provincia y los acreedores de la deuda pública, ya no es sostenible: los números no le cierran por ningún lado y tampoco ofrece una salida, a no ser por la estafa de la megaminería que destruye el medioambiente en función de enriquecer a los pulpos. Arcioni sintetiza el ajuste de Macri y los gobernadores, y también lo que será la Argentina de Fernández, de quien ahora es aliado. Derrotarlo es un golpe para el régimen del FMI y un triunfo para toda la clase obrera.

Las y los trabajadores necesitamos un congreso de delegados de base de todos los sindicatos de la provincia, para votar un plan de lucha a fondo y discutir una salida en favor del pueblo trabajador; que la crisis la paguen Panamerican Energy, Aluar, los terratenientes y las pesqueras que se la llevan en pala. Todo el movimiento obrero debe intervenir: los capitalistas le temen a esta unidad como a la peste.

La oposición del PJ no es relevo alguno: están subordinados a los pulpos saqueadores de la provincia, a tal punto de que se niegan a medidas parciales como subirles los impuestos. Chubut anticipa la crisis nacional. Pongamos en pie asambleas populares para discutir una perspectiva de poder de la clase obrera.

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