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5 de septiembre de 2019 | #1563

Morvillo: el clasismo revalidó mandato

El 30 de agosto pasado se realizaron las elecciones de Comisión Interna en la gráfica Morvillo. La Lista Naranja Gráfica refrendó su mandato por decimoséptimo año consecutivo. 

Este pronunciamiento de los gráficos tiene un enorme valor de cara a la crisis económica en curso y frente a la contención de las direcciones sindicales. El voto al clasismo conlleva una tendencia que recorre a toda la base obrera y busca canales para superar la contención de las direcciones sindicales. Expresa, aunque de manera inconsciente aún, “la perspectiva de derrotar el ajuste en curso con la irrupción del movimiento obrero en la crisis”, como lo señaló el volante de la Interna previo a la votación. 

Por otro lado, significa la defensa de un método clasista, combativo y antiburocrático que la Naranja desarrolló en la fábrica a través del funcionamiento asambleario -garante de la democracia sindical- y la defensa de los intereses de la clase obrera con una política independiente del Estado, la patronal y la burocracia sindical.

Crisis de la industria, contención y alternativa obrera

La industria gráfica orienta la mayor parte de su producción al mercado interno, fuertemente golpeado por la recesión. Además sufre las consecuencias del avance tecnológico puesto al servicio del ahorro de costos de las patronales y en detrimento de las condiciones y puestos de trabajo. La industria funciona al 50% de su capacidad instalada. En el último año hubo un promedio de once cierres por mes. La parálisis de la dirección sindical de cara al ataque brutal que sufren los trabajadores del gremio agrava esta situación. Este fue  un “objetivo estratégico” para la cámara empresaria según declaró en febrero de 2016 su presidente en aquel momento Juan Carlos Sacco.

El único planteo de la Verde frente a los miles  de suspensiones, despidos y centenares de cierres de fábricas fue “hay 2019”. No hubo plenarios de delegados ni asambleas del gremio ni plan de lucha frente a este cuadro tan delicado. Ahora el planteo es esperar a que asuma el nuevo gobierno. La dirección sindical integra la ultra-K Corriente Federal.

La Lista Naranja Gráfica es la contracara. Integramos el Plenario del Sindicalismo Combativo que viene de realizar importantes movilizaciones en la última etapa. Los días previos a los comicios de la fábrica el PSC movilizó al Ministerio de Trabajo y a Plaza de Mayo en reclamo de un urgente aumento de salarios y jubilaciones, por la prohibición de los despidos y suspensiones, por un paro activo de 36 horas camino a la huelga general para derrotar el ajuste, por el no pago de la deuda fraudulenta. Una perspectiva que señala un camino al conjunto de la clase obrera.

La fábrica: la batalla diaria contra el ajuste

En Morvilo, la defensa de los puestos de trabajo (sin despidos en estos 17 años), el salario (duplican el convenio) y las condiciones de trabajo son los pilares donde se asienta la construcción clasista. Hoy la patronal pretende aprovechar la crisis y la convocatoria de acreedores para atacar las conquistas del taller.

En las últimas paritarias la patronal invocó los términos del acuerdo firmado entre el sindicato y la cámara empresaria y aplicó el porcentaje de aumento salarial excluyendo algunos ítems. Esto derivó en una serie de asambleas generales donde resolvimos como primera medida presentar una denuncia en el Ministerio de Trabajo mientras exigimos al sindicato la reapertura de las paritarias y la eliminación de la “cláusula de absorción”. 

Estamos batallando también contra el intento de "cambiar condiciones de trabajo por plata" en el sector logística (en 2017 la patronal impulsó un acuerdo similar con un sector del taller, negociando con un representante del sindicato por fuera de la Interna en esos términos). Otros reclamos incluyen la mala liquidación de algunos reemplazos, cobertura de vacantes (este punto es muy relevante), categorizaciones. La batalla es permanente.

Perspectivas

Claramente la lucha por las reivindicaciones ocupa un lugar importante en la organización de los lugares de trabajo. Pero se desvanecen en el aire si no están asociadas a una salida de conjunto. Más aún frente al desbarranque económico y político en curso. Una mejora salarial se pulveriza en minutos en un cuadro inflacionario como el actual. El debate de la situación política es permanente en las filas del movimiento obrero. Los trabajadores debemos impulsar una intervención con un programa propio que ofrezca una salida obrera a la crisis. La batalla política contra la expectativa que generó el voto a la fórmula de F-F es una tarea de primer orden para que los trabajadores no sean arrastrados a las políticas ajustadoras del FMI. 

De cara al gremio impulsaremos la campaña por la reapertura de paritarias tras el último salto inflacionario (venimos de perder 11 puntos el año pasado) sin cláusulas de absorción, con cláusula gatillo para indexar el salario automáticamente cada mes. Este planteo debe ayudar a que los trabajadores intervengamos activamente en la crisis y se integre a un debate profundo sobre cuál es la salida que necesitamos frente a la crisis. La campaña debe incluir un planteo de cara a las suspensiones y los cierres: reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, ocupación de toda fábrica que cierre o despida masivamente. Vamos con este programa a debatir con los trabajadores. 

¡Viva el clasismo!

¡Que la crisis la paguen los capitalistas!

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