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5 de septiembre de 2019

Suspensiones y reforma laboral en Siderca

Por Miguel Díaz
delegado de Siderca, agrupación El Mandril

Poco tiempo antes de las elecciones de agosto, Tenaris había comenzado su retirada de la bolsa de Buenos Aires, un mercado que han declarado como marginal para sus operaciones. La operación le dejó magras ganancias a los tenedores locales que cobrarán recién en 2020 a un valor en pesos definido previamente por el reglamento de la empresa. Tras las PASO, la recompra de esas acciones pagadas en pesos a quienes no tenían más opción, le significó a la empresa una ganancia extra por la revalorización de estas en el mercado internacional a valor dólar.

Casi al mismo tiempo (Junio-Julio) la paritaria metalúrgica en la rama siderúrgica se empantanaba por la negativa de Siderca a adecuarse a los valores ya firmados a nivel nacional entre la UOM y las cámaras siderúrgicas, un acuerdo que el resto de las empresas de la rama ya habían aceptado. Con la negativa del grupo Techint y su retirada de la mesa de negociación el resto de las patronales siguieron el mismo rumbo exigiendo para si la devolución de las retenciones por exportaciones y un avance en la flexibilización de los convenios. A la ya compleja paritaria metalúrgica, los industriales le sumaban este golpe al salario metalúrgico.

La vuelta de Siderca a la mesa negociadora no fue gratis: al cerrarse el acuerdo paritario, la dirección de UOM Campana le firma la paz social, y automáticamente se renueva el acta de suspensiones acordada a principio de año, válida hasta diciembre con un "break" en julio, que podía discontinuarlas si alguna de las partes la objetaba. No hubo objeción de la UOM, a pesar que no faltó carga de trabajo en ningún sector y las suspensiones se utilizaron más que nada para reparaciones de mantenimiento, algo no contemplado en las actas.

Como si fuera poco, al insuficiente e intrincado acuerdo paritario, con el resultado electoral puesto, los mercados le marcaron la cancha tanto al virtual ganador FF, como al contendiente macrista aún en el gobierno, aplicando una nueva devaluación al peso que licuó gran parte de la recomposición salarial de este año. El mensaje fue claro: gane quien gane de las variantes patronales, el ajuste monitoreado por el FMI y los especuladores financieros no se correría un milímetro de su plan original. La exigencia de reforma laboral y una nueva reforma previsional sigue siendo requisito no negociable. Palabras más, promesas de campaña menos, los candidatos se cuidan de mencionarlas, pero sus equipos son muy explícitos en la "conveniencia" de avanzar en ellas.

Cuando el acuerdo paritario aún estaba atorado, la movilización al Catalinas "votada" en el plenario siderúrgico de Zárate en marzo, demostró la poca convocatoria de esta medida inocua, la nula intención de la dirección en enfrentar el ajuste del gobierno y las patronales y marcó la corrección de nuestra propuesta de paro de 36 horas como inicio de plan de lucha y movilización a las puertas de fábrica; planteábamos la intervención de los trabajadores en la paritaria exigiendo un aumento en una sola cuota y con cláusula gatillo por inflación, pero también en la crisis más general en defensa del convenio colectivo, los puestos de trabajo y un salario igual al costo de la canasta básica, contra los tarifazos y la devaluación.

Pasan las elecciones, sigue la malaria

El gobierno de Macri, derrotado en la elección, salió a tomar medidas desesperadas para intentar torcer el resultado en octubre. El congelamiento del precio de las naftas, anunciado a mediados de agosto, con marchas y contramarchas, una vez establecido, generó en las petroleras que operan en Vaca Muerta, un malestar por lo que amenazaron con disminuir el número de perforaciones o directamente abandonarlas con el argumento que la exploración deja de ser rentable con el barril a u$s 59 y un dólar de referencia a $45,19 en momentos que sobrepasa los $60. Las petroleras pretenden que pase desapercibido lo que han obtenido desde el kirchnerismo: ganancias exorbitantes

Las PASO le asestaron una nueva devaluación al salario. A los metalúrgicos de Siderca nos está costando además suspensiones que ponen en peligro la continuación de los contratos. La injerencia directa de Techint con Tecpetrol en la explotación de Vaca Muerta, hace que impacte directamente en la carga de la planta Campana, de la cual gran parte de su producción tiene como mercado cautivo este yacimiento, otra estrella de la “reactivación energética” del kirchnerismo.

Más allá de la amenaza de parar Vaca Muerta, Tenaris tiene como objetivo la aplicación del modelo de flexibilización aplicado allí para sus sedes productivas, en especial Siderca. Una flexibilización extrema con dotaciones "móviles" según conveniencia y turnos, precarización y fraude laboral con el uso indiscriminado de contratos basura y la avanzada con la “Tolerancia Cero” que, con sanciones y persecución a los trabajadores, conforman la reforma laboral de hecho.

Mientras las elecciones ponían de manifiesto la magnitud de la crisis de régimen y los obreros reclamaban una intervención seria de las centrales obreras, la UOM Campana, oficialismo y "oposición" se reunía en un plenario de Villa Constitución con Tomada, el ex ministro de Trabajo, responsable de varias paritarias penosas homologadas por él, dejando claro el carácter conciliador que tiene la dirección de UOM con los aparatos del Estado y su falta de independencia política. En este plenario no se votaron acciones contra el ajuste del FMI, ni contra los despidos o la reforma laboral; tal como se había pronunciado la dirección de la seccional Campana, solo se hizo un llamado a “votar bien”, ahora en octubre.

En contraste, el PSC y las Agrupaciones Metalúrgicas en la CSC llamaron a movilizar el 22 y 30/09 al consejo del salario mínimo, por la recomposición del salario, por la prohibición de los despidos, por el rechazo a la deuda fraudulenta y el tutelaje del FMI.

Nuestro permanente llamado a construir una nueva dirección en Siderca y en la seccional, responde con la necesidad de romper con la eterna colaboración de este con las patronales y sus consignas de “en defensa de la producción y el trabajo nacional” que apuntan a conseguir subsidios y aplicar la reforma laboral exigida por la Unión Industrial.

Más que nunca debemos luchar por la reapertura de paritarias y un aumento de emergencia, contra las suspensiones y los despidos (el cese de contratos), el pase a planta bajo convenio de los contratados, por un plan de lucha que inicie con un paro nacional de 36h, llamando a movilizar a todos los compañeros, por un congreso de bases que ponga en pie este plan de lucha para irrumpir en la crisis con un planteo propio de los trabajadores, rompiendo la contención que nos imponen las burocracias queriéndonos vender que nuestro problema es solo sindical y "votar bien".

La crisis es ahora, la lucha es ahora.

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