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9 de septiembre de 2019

A la huelga contra el cambio climático, también por el monte chaqueño

Deforestación, inundaciones y la complicidad de los gobiernos con el capital agrario.

La quema masiva de bosques del Amazonas puso nuevamente en agenda un problema vital para toda Latinoamérica, que formará parte del pliego local de reivindicaciones en la huelga internacional contra el cambio climático a realizarse del 20  al 27 de septiembre: el avance de los desmontes masivos, de la quema de bosques y selvas, para la conquista de nuevas tierras para el agronegocio.

La crisis ambiental que se vive en el Amazonas tiene en el Chaco otra faz no menos grave: las inundaciones masivas que, en el mes de enero, arrasaron con pueblos enteros bajo la mirada indiferente del poder político.

Es que mientras el monte chaqueño absorbe en una hora 300 milímetros de lluvia, los campos con soja con los que se lo reemplaza solo 30 milímetros. Esto genera un déficit de absorción hídrica con las lluvias, y sequías cada vez más prolongadas, creando una situación de crisis permanente que afecta a cientos de miles de vecinos de los pueblos.

Como se ve, las consecuencias catastróficas del cambio climático no son una predicción sino una realidad presente, que recorre el mundo y tiene un foco privilegiado en América Latina, donde cientos de miles de hectáreas de montes nativos son eliminados año a año en beneficio del capital agrario.

En el Chaco, por ejemplo, el promedio de desforestación en los últimos años ha sido de 40.000 hectáreas anuales. En Salta, de 70.000. Santiago del Estero y Formosa no se quedan atrás. La chiquitanía boliviana, monte de transición entre el Chaco y el Amazonas, ya perdió 600.000 hectáreas por incendios forestales este año. El Paraguay se ha transformado en una potencia sojera de la mano de los desmontes masivos.

La justa indignación con Jair Bolsonaro no puede tapar que la colaboración con los capitalistas agrarios no diferencia gobiernos nacionales y populares de gobiernos derechistas. Evo Morales autorizó los desmontes masivos en Chiquitanía, justo antes de esta catástrofe. En la Argentina, el progreso más fuerte de la soja se dio, “viento de cola” mediante (altísimos precios internacionales), bajo los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

A Néstor Kirchner le debemos la fracasada Ley de Bosques, el marco regulatorio que ha servido como tapadera del desmonte masivo en los últimos 12 años en nuestro país. La Ley de Bosques separa las zonas boscosas en verdes, amarillas y rojas, estableciendo que solo las primeras se pueden desmontar. Sin embargo, la aplicación de la norma recae en las provincias, que habilitan desmontes en zonas amarillas y rojas, sobre la base de la recategorización de áreas permitida por la propia Ley.

A los desmontes “legales”, amparados por los Peppo, Capitanich o Urtubey, se suman los “ilegales” que se llevan adelante día a día bajo la mirada cómplice de los funcionarios gubernamentales de las direcciones de bosques y fauna (que los gobiernos mantienen como verdaderos nidos de corrupción ligados a los poderes económicos que arrasan el monte nativo).

Por estos motivos ha ido creciendo en toda la región la conciencia de la necesidad de movilizarse para terminar con este régimen de amparo a los negociados capitalistas a costa del monte nativo. En el Chaco, la asamblea de la agrupación Somos Monte viene impulsando diversas acciones y saliendo a la calle para frenar los desmontes masivos. Los de zonas amarillas han sido frenados por un fallo judicial del juez Flores, de Resistencia, mientras que en parlamento provincial el diputado del Partido Obrero Aurelio Díaz ha presentado diferentes iniciativas tendientes a terminar con la deforestación de estas áreas.

Con la experiencia de esta lucha, vamos a una campaña por una gran movilización en ocasión de la huelga internacional contra el cambio climático.

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