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10 de septiembre de 2019

Incendio en los galpones de la cooperativa de trabajadores de Siam

La patronal y el Estado son responsables

En las primeras horas del pasado viernes 30 de agosto ardieron los viejos y derruidos galpones de la cooperativa de trabajadores de la fábrica Siam, ubicados en la parte trasera de la planta, a pocos metros de la ribera del Riachuelo, en el barrio de Piñeyro, Avellaneda.

El accionar solidario de los vecinos del barrio El Fortín, con baldes y ollas con agua para contener las llamas, hasta la llegada de los bomberos, ayudó que el siniestro no sea peor, ante la falta de elementos contra incendios (matafuegos y mangueras). Afortunadamente han sido pocos los vecinos y trabajadores afectados con heridas (leves) o intoxicados por inhalar monóxido de carbono. Aún queda por analizar las pérdidas materiales.

Patronal culpable

Desde hace años que los operarios vienen denunciando la total ausencia de elementos, medidas y controles de seguridad e higiene en este sector. “A la hora de castigarnos, por llegar minutos tarde por ejemplo, nos mandaban a cortar el pasto al fondo. La maleza supera el metro y medio de alto. Todo ese sector está abandonado”, afirma Luciano Flores, trabajador despedido de la firma, junto a más de 165 en el último año, y en lucha por la reincorporación.

La empresa posee decenas de reclamos sobre este carácter. Instalaciones eléctricas viejas y en peligro de electrocución, suelos corroídos, chapas rotas, goteras, ambiente con alto grado de humedad, paredes descascaradas y en riesgo de derrumbe.

UOM y Estado cómplices

La mutual  que funciona en el sector antiguo de la planta cuenta con cincuenta trabajadores. Todos ellos enmarcados en un convenio laboral negrero.

El acuerdo firmado entre la patronal y la mutual es que los empleados no pueden ser corridos de sus puestos hasta 2023, pero a la par cobran sus sueldos en negro, bajo la figura de monotributistas, muy por debajo de la mínima de un operario de planta.

Al respecto la Unión Obrera Metalúrgica no ha movido un pelo, ni posterior al siniestro. La total ausencia de denuncias ubica al gremio de Antonio Caló en complicidad ante las fechorías patronales.

Del mismo modo, la ausencia de controles de seguridad e higiene por parte del Estado provincial y municipal, también los ubican en complicidad con NewSan, beneficiada con subsidios y perdones impositivos, mientras incumple acuerdos paritarios y dictámenes de la justicia laboral.

El aval a la patronal llegó al punto de la militarización de la fábrica y sus alrededores (con la Policía Bonaerense) y reprimiendo a los más de 25 despedidos en las últimas semanas del 2018.

En defensa de los trabajadores, siempre

Desde el Partido Obrero en el Frente de Izquierda-Unidad exigimos la toma de todas las pericias necesarias para dilucidar cómo y por qué se produjo el incendio.

Reclamamos la puesta en condiciones de seguridad de los galpones de la mutual y todos los sectores, inspeccionados y controlados por comisiones de seguridad e higiene bajo control obrero.

Pase a planta de todos los trabajadores, que hoy cumplen tareas bajo contratos negreros (monotributistas, becarios, pasantes, etc), manteniendo su antigüedad.

Reincorporación de todos los despedidos, ya.

Reapertura y cumplimiento de los aumentos paritarios firmados.

Salario mínimo de $35.000, indexado mensualmente.

Reclamamos a la UOM la inmediata convocatoria a un congreso de delegados de base, que defina un pliego de reivindicaciones  y un plan de lucha que inicie con un paro activo nacional de 36 horas.

Al régimen precarizador y ajustador del FMI le oponemos un programa de independencia política de la clase obrera.

Que la crisis la paguen los capistalistas.

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