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11 de septiembre de 2019

El Chubutazo necesita una orientación para triunfar

El gobierno chubutense de Mariano Arcioni convocó para las 18 h de hoy una reunión con los gremios estatales y docentes de la provincia, tras conocerse que todavía no se pagaría la primera cuota de 30 mil pesos del salario de septiembre a todos los estatales y docentes, sino solo a los jubilados.

El anuncio viene a atizar la rebelión de las y los trabajadores del Estado, que desde hace ocho semanas vienen dando una aguerrida respuesta ante los incumplimientos salariales, con el acompañamiento de franjas crecientes de la clase trabajadora.

Huelgas, movilizaciones masivas en las grandes ciudades, tomas de edificios públicos y de establecimientos educativos continúan siendo los métodos de este Chubutazo. La consigna “que la crisis la paguen los capitalistas” se ha materializado en los 19 piquetes que los docentes y estatales sostuvieron durante más de dos semanas en Comodoro Rivadavia y en Sarmiento, afectando la producción de pulpos capitalistas como Panamerican Energy.

Estas medidas han recibido un masivo apoyo popular, que se expresó de forma contundente en la movilización de 30 mil personas del martes 4 contra la represión de las patotas del burócrata petrolero “Loma” Ávila –en connivencia con el gobierno provincial- a estatales y docentes. De las acciones de apoyo a las y los luchadores han participado gremios privados como las seccionales de UOM y Uocra, así como el sindicato camionero de la provincia (que hizo un paro de 24 horas) y la base de los trabajadores petroleros.

La crisis se profundiza y se nacionaliza

El agujero de las finanzas provinciales ha llevado a Arcioni a colocar ahora Letras del Tesoro por 500 millones de pesos a una usuraria tasa del 69%, que deberán ser devueltas en octubre. Previamente, el gobernador pudo “pasar agosto” gracias al rescate político de la oposición del PJ provincial, que aprobó en la Legislatura la utilización de un “remanente” de u$s15 millones del bono provincial Bocade (destinado para obra pública) para el pago de sueldos estatales –que sin embargo aparece ahora cuestionado. En relación con el resto de las deudas salariales, el cumplimiento de los acuerdos paritarios (incluidas cláusulas gatillo), el funcionamiento estable de la obra social y las obras de infraestructura necesarias, el gobierno hace silencio.

El ministro de Educación nacional, Alejandro Finocchiaro, había tocado la posibilidad de un adelanto de fondos, que finalmente anunció Macri esta tarde: "se otorgarían casi 300 millones de pesos del Fondo de Incentivo Docente (Fonid) y 1000 millones de adelantos de coparticipación" (La Nación) -un monto insuficiente para resolver la crisis. Por su parte, la prórroga de vencimientos de la deuda que Chubut tiene con el gobierno nacional, que podría dar “aire” a la provincia, sentaría un peligroso antecedente en relación a otras provincias fundidas y endeudadas.

El déficit de cuenta corriente de la caja provincial crece en espiral y a fin de año podría ascender a 5.500 millones de pesos. Este mes se sentirá el impacto de la reducción del IVA y ganancias en los fondos coparticipables, así como la reducción de la recaudación por regalías petroleras por el congelamiento de naftas. Y octubre le reserva a Chubut dos bombas financieras: los vencimientos por más de 1800 millones de pesos de la “petrodeuda” que está en la base de la crisis, y el pago de $5.500 millones de la deuda que las cooperativas de servicios tienen con la mayorista Cammesa.

Los trabajadores chubutenses vienen respondiendo ante el intento de descargar la crisis sobre sus espaldas, y ya se llevaron puestos con su lucha al (ex) titular de Economía Luis Tarrío –el primero en hablar de “reperfilamiento”-, a otros dos ministros y a la intendenta de Rawson, la capital de la provincia. La crisis y la rebelión de Chubut anticipan fuertemente el desarrollo de la crisis nacional; en sintonía con ello, han adquirido un impacto en todo el país, al punto de que Ctera se vio forzado a convocar un paro nacional por 24 horas contra las agresiones de Ávila.

Dos caminos

Este profundo movimiento, que tiene raíces en una histórica tradición de rebeliones obreras y populares, de derrotas y triunfos, se encuentra ante una encrucijada.

El apoyo que Arcioni da a la fórmula de los Fernández condiciona al bloque opositor del PJ-kirchnerismo en la Legislatura y a la orientación política de la Mesa de Unidad Sindical (MUS). La apuesta por la parlamentarización (estéril) de los reclamos y por una línea de expectativa en “el salvador” Alberto Fernández, buscando “no hacer olas” en el marco de la relanzada campaña electoral, significa el sostenimiento de Arcioni, que gobierna para los pulpos capitalistas de la provincia y los acreedores de la deuda. Es un camino que choca con el avance de la crisis, con las urgentes reivindicaciones de los trabajadores y con un movimiento que comienza a dar muestras de cuestionamientos a su actual dirección sindical y política.

El Chubutazo, que ha sumado a la comunidad en general e incluso a trabajadores de poderosos gremios privados, necesita ser organizado. A las internas dirigenciales (el caso de las diferentes fracciones de ATE es emblemático) y entre las cuatro regionales de la MUS, con una descoordinación cada vez más marcada, le oponemos un Congreso provincial de delegados de base, con mandato, para unificar la lucha de todo el movimiento obrero y discutir un programa de salida, junto a asambleas populares por localidad -tendencia que se ha manifestado en los piquetes de Sarmiento y Comodoro Rivadavia; en las asambleas de Esquel y la Cordillera; y en las que se realizan entre diferentes gremios estatales, a pesar del pavor de las burocracias, como la del Hospital Regional en Comodoro Rivadavia.

Frente a los proyectos de ley que apenas sugieren modificaciones irrisorias en sus ingresos brutos, planteamos impuestos progresivos a los grandes capitales: aumento de las regalías hidrocarburíferas, hoy en un 12% de la producción, de las regalías hidroeléctricas, impuestos a los grandes terratenientes y a los que se han favorecido por la devaluación, como Aluar que exporta aluminio en dólares. Es decir, para que la crisis la paguen Madanes Quintanilla de Aluar, Bulgheroni de PAE, los terratenientes como Benneton y las pesqueras, es necesario desarrollar la movilización e intervención directa de los trabajadores, porque los recursos para salarios e infraestructura están en las cajas fuertes de una clase social que se ha beneficiado durante años de exenciones impositivas, créditos y subsidios. En Chubut, los trabajadores estatales históricamente, desde la lucha contra el gobernador Pearl en los noventa, han pagado el costo de un Estado al servicio de los negocios de los saqueadores. Un ejemplo de última hora: a pesar de haberse levantado el piquete de docentes en el yacimiento “El Tordillo”, la operadora TecPetrol ha informado que decidió no respetar el plan de inversiones que había anunciado hace un mes, y ya se habla de despidos en el sector petrolero; mientras se manda policía y patotas contra los piquetes de docentes y estatales, los piquetes patronales cuentan con el aval del Estado.

El Partido Obrero y el Frente de Izquierda Unidad, que desarrollará una fuerte campaña de agitación política en estas elecciones, proponen un programa obrero y socialista: defensa del salario, las jubilaciones y los convenios colectivos; rechazo a los tarifazos en los servicios y el transporte; no a la megaminería contaminante; nacionalización de los recursos estratégicos bajo control obrero; no pago e investigación de la deuda provincial fraudulenta, quebrando el negociado entre petroleras, camarillas gobernantes y los especuladores financieros.

Estas tareas no las puede llevar adelante ni Arcioni, tampoco sus opositores. Sí en cambio la intervención de los trabajadores como un factor independiente de las variantes patronales. Si Arcioni no puede pagar se tiene que ir: su caída sería un golpe a todo el régimen del FMI y un triunfo de toda la clase obrera.

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