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12 de septiembre de 2019

¿Por qué Alberto Fernández quiere las calles vacías?

Ayer, desde el festejo del 50 aniversario de la Unión Industrial de Tucumán, organizado por el gobernador Juan Manzur, que sirvió de relanzamiento de la campaña del Frente de Todos, Alberto Fernández atacó al acampe piquetero que se había instalado, luego de enfrentar la represión de la policía de la ciudad, en la 9 de Julio frente al Ministerio de Desarrollo Social.

Consultado por las movilizaciones del día el candidato peronista no sólo no repudió el operativo represivo, que también había incluido el cierre todo el día de la línea C del subte para dificultar el acceso a la movilización, sino que llamó  a que “evitemos estar en las calles y evitemos las situaciones que puedan llamar a la violencia”. Esto equivale a responsabilizar a los manifestantes, que expresan la urgencia de la falta de empleo y del impacto de la devaluación, por el operativo represivo.

En boca de quien con casi seguridad será el próximo presidente, no deja de ser una amenaza dirigida al movimiento obrero argentino, de que espera a quienes se coloquen por fuera del pacto social que Fernández viene anunciando como “método” de su futuro gobierno, y, que ya se ha largado a tejer.

La semana pasada el gobernador Arcioni de Chubut y “Loma” Ávila del gremio de petroleros privados, ambos partidarios de Fernández, organizaron un ataque con patotas encapuchadas contra los piquetes de huelgas de los docentes.

Junto a la cúpula de la CGT, la UIA y el clerical pejotista Manzur, Fernández quiere dar garantías a las patronales de que quiere establecer una “pacificación” que permita hacer pasar la devaluación de la fuerza de trabajo argentina. El “congelamiento de precios y sueldos” que sería la base del pacto, significaría intentar impedir a los trabajadores revertir la pérdida salarial en las paritarias. Para ponerse a tono, Hugo Moyano, que ha quedado desplazado como interlocutor sindical privilegiado, declaró su disposición a avanzar en camioneros con convenios flexibilizadores a lo Vaca Muerta, para ganarse el favor del futuro presidente, que se muestra a diario con Daer y el resto de los “gordos” de la CGT.

Estas garantías de disciplinamiento social se extienden incluso al frente interno. Fernández ha salido a desautorizar los planteos demagógicos de Juan Grabois sobre la reforma agraria e incluso lo han presionado para que se deslinde de acciones de la CTEP de CABA en un shopping reclamando alimentos. Los elementos izquierdistas, chavistas, del Frente de Todos van a la rastra de los Massa, Manzur y Daer, que son los armadores ungidos por el virtual presidente.

La sesión especial para votar la emergencia alimentaria en el Congreso, que es inconducente para los reclamos de los desocupados, y la presencia de la CGT como interlocutor del gobierno de Macri en la distribución de alimentos en reemplazo de las organizaciones de lucha, son parte de un mismo plan de desmovilización y aislamiento de quienes salen a reclamar.

La tregua de la burocracia sindical y el triunvirato Cayetano que promueve el Frente de Todos es la base de una transición ordenada hacia el pacto social. Dan garantías de pago de deuda y de paquetes de descuentos impositivos para empresas a costa de una nueva caída en las condiciones de vida de la clase obrera argentina.

Basta de represión y de tregua burocrática. Por la victoria del plan de lucha piquetero del Polo Obrero y las organizaciones que están en las calles. Por la victoria del Chubutazo. Todos al Encuentro Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados que se realizará en el Sutna con todo el Plenario Sindical Combativo y otras organizaciones de lucha. Paro Activo de 36 horas en el camino de la huelga general por todos los reclamos de la clase obrera ocupada y desocupada.

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