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17 de septiembre de 2019

Desocupación y superexplotación, la juventud en la tierra de Vaca Muerta

Desocupación y superexplotación, la juventud en la tierra de Vaca Muerta

largas colas de jóvenes para buscar trabajo en Neuquén

Un reciente informe de la Dirección de Estadísticas y Censos de la provincia da cuenta de la cruda realidad laboral que vive la juventud de la provincia.

Con resultados de la Encuesta Nacional de Hogares para el tercer trimestre de 2018, se han medido las condiciones de empleo para dos grupos etarios. Por un lado, jóvenes de entre 18 y 24 años y, por otro, aquellas/os entre 25 y 29 años.

Los resultados son reveladores de las condiciones de superexplotación y precarización laboral de la juventud que tiene empleo. Para el grupo etario más joven, el trabajo sin aportes jubilatorios (es decir precario o en negro) llega en Cutral Có al 73,8%, en Chos Malal al 59,6% y en Zapala al 56,1%. Dos tercios de la juventud trabaja en negro en el inicio de su vida laboral.

Medido en relación a las horas trabajadas por semana (la jornada laboral), el estudio demuestra que en dos localidades esencialmente petroleras como Añelo (corazón de Vaca Muerta) y en Rincón de los Sauces, se sobrepasa la jornada laboral denominada “normal”. En la primera localidad la sobreocupación es del 65%, y en la segunda del 55%. Se trata de trabajadores en blanco, una demostración concreta de la demolición de la jornada laboral en las empresas petroleras y de servicios petroleros, que la adenda flexibilizadora vino a empeorar. Este es el modelo que reivindica Alberto Fernández.

Como contraste, en Centenario, con gran influencia del trabajo rural (chacras, viñedos), los niveles de desocupación y subocupación rondan el 30% de la juventud. En Chos Malal llega al 34%. En Zapala, donde recientemente se organizó el Polo Obrero, hay un 10% de subocupación juvenil, mientras la sobreocupación ronda el 45%. 

La juventud es claramente el sector que más sufre la crisis, ya que según el INDEC en el tercer trimestre de 2018 la desocupación general en Neuquén era del 5,3%.

Tanto si se trata de actividades reactivadas, como la hidrocarburífera, o en recesión, como el trabajo rural, la construcción, comercios o servicios, lo cierto es que la juventud entre los 18 y los 29 años oscila entre la superexplotación y la desocupación, con la consecuencia del aumento de la precarización laboral y el trabajo en negro. 

El Polo Obrero, y otras organizaciones que nuclean al sector más precarizado o directamente desocupado, se extiende y hoy es uno de los factores más dinámicos en la lucha de los trabajadores, haciendo punta por el reclamo de trabajo genuino, aumento de los planes en cantidad y en la retribución, mayor ayuda alimentaria, pero también con un planteo que reclama la distribución de las horas de trabajo sin rebaja salarial. Un papel de vanguardia de lucha, junto a los ceramistas, y contra la tregua de la burocracia sindical.

 

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