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18 de septiembre de 2019

El Chubutazo reclama #FueraArcioni

Una nueva etapa de la lucha.

La muerte de las docentes comodorenses Jorgelina Ruíz Díaz y María Cristina Aguilar no ha sido un “accidente vial” disociado de la crisis actual, como ha declarado públicamente el gobernador Mariano Arcioni. Ha sido un capítulo más, trágico, de una profunda crisis económica y política que envuelve a la provincia de Chubut y que desde hace nueve semanas viene encontrando como respuesta una verdadera rebelión, el Chubutazo, que llevan adelante los y las trabajadoras docentes y estatales de la provincia, y que cada día suma a franjas más amplias de la clase obrera y los sectores populares.

Estalla la bronca

La jornada del 17 de septiembre comenzó con la suspensión de la sesión de la Legislatura que trataría la interpelación del ministro coordinador de gabinete, Federico Massoni, responsable de la zona liberada que terminó con el ataque brutal de la patota del burócrata petrolero “Loma” Ávila contra los piquetes de docentes y estatales el 4 de septiembre. Siguió luego con la presentación de un pliego, por parte del mismo Massoni, que incluía el aumento del salario de los funcionarios del gobierno (en el caso del propio Arcioni de un 353%), la prórroga vía DNU del burócrata “Loma” Ávila a cargo del directorio de Petrominera S.E (empresa estatal relacionada a los hidrocarburos y la minería), y el pedido -de Massoni- de ejercer en la próxima sesión la banca n°28 (abierta) para debatir “de igual a igual” con los diputados provinciales.

En simultáneo, en Rawson se desarrollaba una movilización de docentes y estatales de toda la provincia y un plenario provincial de delegados de Atech, el sindicato docente, que resolvió pedir un juicio político a Arcioni (una salida institucional que expresa de manera distorsionada el “Fuera…” que se oye en las calles), el corte de la planta de aluminio Aluar en Puerto Madryn y el pedido de renuncia de Massoni. En este marco se produce la muerte de Jorgelina y María Cristina, junto a otras tres docentes que resultaron heridas, cuando volvían a Comodoro tras movilizarse en Rawson.

Al conocerse la noticia, la furia docente se volcó sobre la misma Legislatura y la Casa de Gobierno, que fue respondida con una brutal represión por parte de la policía. En todas las grandes ciudades de la provincia se realizaron marchas de velas y luto. En el caso de Comodoro Rivadavia, fueron depositadas en el estudio del escribano Arcioni. Los cantos, y los comentarios, en medio del dolor, pedían la renuncia inmediata del gobernador y su ladero Massoni. Arcioni, el gobernador peronista que mejor aplicó el ajuste macrista y se enrola ahora con el devaluador Alberto Fernández, cada minuto es más incompatible con las necesidades más elementales del pueblo trabajador. Como reacción, el gremio docente Ctera se ha visto forzado a convocar un paro nacional para el jueves 19, al que se volvió a adherir en solidaridad el sindicato de Camioneros de Chubut.

La perspectiva de promover la unidad creciente del movimiento y la revocatoria popular de Arcioni ha sido desarrollada y militada por el Partido Obrero y el Frente de Izquierda - Unidad desde el comienzo del Chubutazo. El grupo que rompió con el Partido Obrero se remitió a convocar a una tan abstracta como de compromiso “huelga general” para que “Arcioni no se vaya hasta pagar el último peso”, quedó con su planteo a la derecha de las masas.

El “relevo” y el rol del PJ provincial

El bloque del PJ-kirchnerismo, oposición en la Legislatura, ahora pide la renuncia del gobernador o el juicio político, cuando han sido sus socios en el brutal ajuste. El apoyo que Arcioni  da a la fórmula de los Fernández condiciona a este bloque opositor y también a la orientación política de la Mesa de Unidad Sindical (MUS). La apuesta a la parlamentarización de los reclamos y a una línea de expectativa en un gobierno de Fernández ha implicado el sostenimiento de Arcioni, a contrapelo de la decidida lucha y la movilización que protagonizan los trabajadores. En este sentido se negaron a tratar siquiera una ley que propone ínfimos impuestos a los grandes capitales de la provincia.

Al calor de la crisis, de todas maneras, comenzaron los armados de recambio. Los legisladores del PJ, Linares -el candidato a gobernador dejado en banda por el kirchnerismo-, Ricardo Sastre -pejotista pro minero- y Adrián Maderna -el intendente evangelista de Trelew- se posicionan como el bloque con más capacidad para pilotear la crisis y con más aceitados vínculos con la burocracia sindical, para continuar gobernando para los capitalistas en Chubut y habilitar la llegada de la megaminería a la provincia. Para eso, sería necesario que el bloque del PJ provincial desoiga el mandato de Fernández de no acompañar el pedido de juicio político contra Arcioni. Chubut demuestra el carácter político del relevo albertista de Macri. El llamado de Fernández a abandonar la calle y su silencio sobre la crisis Chubut, habla por sí mismo.

Una orientación para triunfar

El “rescate” de Macri a Chubut han sido chirolas: 1.300 millones de pesos que luego la provincia deberá devolver y no significa ni un tercio de la masa salarial requerida por mes, sin contar los aumentos paritarios. La línea de espera a Alberto Fernández, con Arcioni o con un eventual relevo pejotista “puro”, colisiona con una crisis política y financiera en espiral y con las urgentes reivindicaciones de los trabajadores: salario en tiempo y forma, una obra social que funciona, e infraestructura para escuelas y hospitales.

Para que caiga Arcioni, que el gobierno nacional redirija partidas presupuestarias y quebrar las cajas fuertes de los capitalistas locales como Bulgheroni (PAE), Madanes Quintanilla (Aluar), Benetton y las pesqueras, es necesario profundizar otra orientación: mantener la movilización y la deliberación obrera, en una accionar independiente de las variantes patronales.

Al servicio de esta orientación para triunfar es necesario un congreso de bases con mandato de todos los sindicatos de la provincia (Atech ya ha dado un paso en este sentido) incluidos los poderosos gremios privados. Votar un plan de lucha hasta ganar y comenzar con un paro activo de 36hs en la perspectiva de la huelga general, lo cual sería el fin de Arcioni y un salto en la respuesta obrera a la crisis. Asambleas populares por localidad para discutir un programa de salida y una perspectiva de poder antagónica a la planteada por el régimen hambreador del FMI. Exigir a las centrales sindicales un paro activo nacional.

 

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