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19 de septiembre de 2019 | #1565

El plenario de Pilar y “la piedra en el zapato” del pacto social de Alberto Fernández

Conclusiones del Plenario Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados realizado el sábado 14
El plenario de Pilar y “la piedra en el zapato”  del pacto social de Alberto Fernández

El frente único no sólo es un recurso para impulsar la movilización unitaria sino también para disputar a la burocracia la dirección de sindicatos

El Plenario Nacional de Trabajadores Ocupados y Desocupados, realizado en el camping del Sutna de Pilar, fue un verdadero hecho político. Numerosos medios nacionales lo reflejaron de manera destacada.

Se sumaron representantes de los docentes de Chubut, de las fábricas que enfrentan los cierres y despidos, de las gestiones obreras combativas, los activistas que resisten los embates judiciales, y varios dirigentes del frente de lucha piquetero que viene de acampar en la avenida 9 de Julio, encabezado por el Polo Obrero. La única ausencia fue la del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, que había enviado una adhesión previa. 

Es decir, la convocatoria del Plenario Sindical Combativo reunió a la fracción del movimiento obrero y piquetero que ha enfrentado de manera más consecuente el ajuste de Macri y los gobernadores, desafiando la tregua que la burocracia sindical sostuvo durante tres años en nombre de la gobernabilidad y ahora refuerza para asegurar una transición “ordenada”. 

Esta fracción combativa que, según tituló Clarín, “presiona a Macri y altera a Alberto Fernández” ofrece una caracterización y prepara un camino de lucha contra el pacto social por el que están trabajando denodadamente el virtual nuevo presidente, la CGT y la UIA. El llamado de Alberto Fernández a dejar las calles dio cuenta de una temprana piedra en el zapato del futuro presidente.

Delimitación

La declaración general -presentada por la mesa organizadora y  enriquecida por los informes centrales y los debates de las comisiones -que se consensuó, establece una clara delimitación del peronismo, de todas las alas de la burocracia sindical y traza una línea de intervención basada en el reclamo de reapertura de paritarias, la ocupación de las fábricas que cierren, el reparto de horas sin afectar el salario para poner fin a la desocupación, el salario mínimo de 35.000 pesos y otras reivindicaciones ligadas a medidas de fondo, como la ruptura con el FMI y la nacionalización de la banca y el comercio exterior. 

En síntesis: delimita un campo político para la acción independiente de la clase obrera en la etapa inmediata. Como señaló Alejandro Crespo en la apertura, “responde al programa de lucha que la clase obrera quiere escuchar y no de tregua, de entrega y resignación”.  
La resolución principal -desenvolver una gran jornada nacional de movilización, actos y cortes, el 24 de setiembre- pondrá en escena esta unidad de ocupados y desocupados, contra el pacto social y por todas las reivindicaciones impostergables. “No estamos -agregó Crespo- con los que dicen que hay que ir a dormir ni con los que nos llaman a abandonar las calles”. No se trata de una propuesta dirigida al activismo, sino de llevar a la masa de nuestros gremios la iniciativa de lucha votada por el plenario y a una agitación en el conjunto del movimiento obrero. Los docentes que participaron el sábado, por caso, plantearon la jornada de paro y movilización en el plenario de la docencia en lucha de Chubut del martes y lo harán en el plenario provincial de delegados impulsados por los Suteba combativos en la provincia de Buenos Aires. Así ocurrió el 30 de agosto con los paros de los Suteba de La Matanza y Ensenada, Ademys y AGD-UBA. Se trata de actuar en el proceso vivo del choque entre las clases, por medio de la lucha política contra la burocracia y los factores que obstruyen su desarrollo.

En la perspectiva de Lanús

El plenario derrotó el cuestionamiento que “desde adentro de la convocatoria” intentó llevar a cabo un sector referenciado en el Espacio de Zona Norte (eso incluye a los compañeros que rompieron con el Partido Obrero) y otros grupos. 

Desde ese espacio se propuso en un texto borrar toda delimitación con el PJ y sus agentes en el movimiento obrero, para "allanar el acercamiento a los millones de obreros que votaron a la fórmula Fernández-Fernández". Es un error descomunal y una capitulación al nacionalismo. 

La pretensión de convertir la propuesta de ampliar la coordinación en una disolución del PSC, simplemente se estrelló contra la realidad: la iniciativa de llamar a otros sectores, ocupados y desocupados, a un plenario abierto fue lanzada en un acto el 30 de agosto, que surgió del PSC, y luego fue motorizada por la mesa del PSC junto con otras organizaciones. 

Es decir, el plenario no se contrapuso sino que se inscribe en la perspectiva trazada por el PSC en Lanús; y así lo explicaron varios de los expositores desde el escenario y en las comisiones. 
 
Ocupados y desocupados

La confluencia más decidida (el Polo Obrero integra la mesa del PSC) de los movimientos piqueteros, que rechazan la tregua, con el sindicalismo combativo -que se manifestó en el plenario, pero antes en el  acto del 22 de agosto y en la 9 de Julio resistiendo la represión- es un “salto en calidad” en la tarea estratégica de romper la división que la burguesía busca imponer entre trabajadores ocupados y desocupados. 

Es un triunfo de las posiciones que el Partido Obrero defiende desde siempre. Desde “los fogoneros de Cutral-Co, Mosconi y Tartagal”,  a los que recordó Cristina Mena, del MTR-12 de Abril, en su intervención en nombre de las todas las organizaciones piqueteras presentes (también llegaron saludos de Torre y Barrios De Pie). 

La evocación de las grandes Asambleas Nacionales de Trabajadores Ocupados y Desocupados, que se desarrollaron desde 2002 a los primeros años del kirchnerismo, fue también obligada. La diferencia positiva con aquel momento es el mayor desarrollo del clasismo en los sindicatos y la de la izquierda, que le da al movimiento una proyección política que no alcanzó en el pasado. 

La izquierda

En ese contexto hay que entender las declaraciones de Hebe de Bonafini contra Néstor Pitrola y Nicolás del Caño (que merecieron un amplio repudio por parte de todo el plenario). No se trata de un exabrupto, sino que -como señaló Alejandro López de Ceramistas de Neuquén- “direccionan el  ataque” hacia los dirigentes que expresan en un plano político este reagrupamiento de lucha, autónomo de las variantes patronales. 

Sin violentar el carácter de frente único de organizaciones sindicales, varios de los oradores, entre ellos el cierre de Romina Del Plá, llamaron a desarrollar también esa batalla clave por conquistar la conciencia y el voto de los trabajadores, que mayoritariamente apoyaron a la fórmula de los Fernández, para la alternativa de independencia de clase materializada en el Frente de Izquierda-Unidad.

Una guía para la acción

El frente único no sólo es un recurso para impulsar la movilización unitaria sino también para disputar a la burocracia la dirección de sindicatos, comisiones internas y cuerpos de delegados. Las recientes experiencias del Frente de Unidad Ferroviaria del Roca, de Amsafe-Rosario y de las elecciones de consejeros escolares de Aten, donde listas multicolores ganaron distritos muy importantes, lo ratifican. Con ese recurso encaramos en estas horas el armado de listas para las elecciones de la UTE y de Ademys.

El “paro activo de 36 horas” es nuestra gran consigna ordenadora: un puente hacia las masas a las que buscamos catapultar a la acción, según las palabras de Romina Del Plá. La CSC-PO hace suyo el congreso de delegados mandatados de todos los sindicatos, que votó la asamblea de AGD -según informó Ileana Celotto, en su discurso. Y así lo desenvolvimos en las comisiones. La agenda que votamos incluye la movilización por los desprocesamientos de los compañeros de la Línea 60, por la libertad de Daniel Ruiz, contra la imputación penal a “Chiquito” Belliboni y Oscar Kuperman, la participación masiva en el Encuentro Plurinacional de la Mujer y las disidencias en La Plata.

La declaración y las resoluciones, que hay que llevar a cada lugar de trabajo, son una guía para la acción contra el pacto social y la tregua, en este período tumultuoso que transitamos. 
 

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