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19 de septiembre de 2019 | #1565

En defensa del Plenario de Trabajadores Ocupados y Desocupados

En defensa del Plenario de Trabajadores Ocupados y Desocupados

Foto: Ojo Obrero Fotografía

Bajo la firma “redacción”, la pluma de Altamira acaba de producir un texto que clarifica sobre varias polémicas.

La primera tesis es que el plenario realizado en el camping del Sutna Pilar no sería un frente de organizaciones obreras porque no se aceptó la presencia en la mesa de una comisión interna cuyo delegado está en el grupo rupturista. Pero en la mesa no estaban decenas de comisiones internas y delegados sindicales de nota como Morvillo, el Inti, ATE Educación y tantas otras que dirige el PO y que dirigen otras agrupaciones de izquierda. Tampoco el secretario general del Suteba Ensenada, por ejemplo. El PSC nació convocado por las principales representaciones sindicales dirigidas por las corrientes antiburocráticas del movimiento obrero. Además, es mentira lo que afirma, porque la interna de Unilever fue invitada a formar parte de la segunda línea de la Mesa, donde hubo otros destacados dirigentes. La tesis con la cual se funda el artículo de marras es, entonces, sencillamente falsa.

El texto llega al desatino de criticar que no estaban representados los militantes del Sutna del grupo rupturista (desconocidos), lo cual cuestiona a los que sí estuvieron: el secretario general Alejandro Crespo y José Meniño, secretario ejecutivo de la Seccional San Fernando. Desconoce la representación que tienen esos dirigentes de la Lista Negra y el mandato del cuerpo de delegados con asambleas previas que precedió a Lanús, el nacimiento del Plenario Sindical Combativo. Con ese criterio, otras agrupaciones del Sutna podrían haber pedido representación y así sucesivamente por la AGD, por la UF Oeste, por Ademys, etc. El cuestionamiento, brutalmente faccional, desconoce la representación, precisamente de los sindicatos. La pretensión de “aparato” del grupo de Altamira clarifica que no estamos frente a ninguna “tendencia del PO”, sino ante otra organización política.El artículo ataca al Sutna por rechazar la disolución política propuesta por el “Espacio de Norte” (donde participan la dirección del Suteba Tigre, compañeros de la Línea 60 y diversos grupos de izquierda, entre ellos el grupo altamirista). Se trata de un espacio que no se delimita de la burocracia peronista ni del “albertismo”. El texto de marras llega muy lejos: afirma que el PSC es un “frente ideológico” porque “en medio de una crisis social extraordinaria, que afecta a la clase en masa e incluso a la pequeña burguesía, no se postula un frente de todos los que luchan y de todos los que manifiestan una tendencia a la lucha”. Es claro que siempre hay sindicatos en lucha, y la convocatoria abierta realizada en el plenario previo en San Fernando apuntó a todos ellos. Pero el planteo de Altamira apunta a la disolución política de la vanguardia del movimiento obrero, desarmándola políticamente para enfrentar los desafíos presentes y futuros. Para ser concretos, si le hiciéramos caso a los consejos de Altamira, el plenario no debía haberse pronunciado en rechazo al “pacto social” que se encuentra tejiendo Alberto Fernández, la burocracia sindical y la Unión Industrial Argentina. 

El Plenario Nacional de Ocupados y Desocupados siguió un camino opuesto al planteo de Altamira. Fijó una contundente delimitación no sólo del gobierno de Macri y del FMI, sino de Alberto Fernández, de su apoyo a la devaluación, de su llamado a dejar las calles y fundamentalmente del “pacto social” antiobrero. Esta orientación fue trazada por Crespo desde la apertura -tema que la dirección del Sutna viene elaborando desde la lucha contra el PPC en Fate- hasta Romina Del Plá en el discurso de cierre, y por la mayoría de los participantes del Plenario. En segundo lugar, reagrupó a la vanguardia de la lucha obrera del momento que es el movimiento piquetero que encabeza el Polo Obrero y que vino acompañado por varias organizaciones del frente de lucha que intervinieron con gran altura política, poniendo de relieve que este plenario se inscribía en la ruta revolucionaria de las ANT, como fue marcado por Cristina Mena y por Belliboni. También a fábricas en lucha como Ansabo, los despedidos de la 503 y tantas otras y, nada menos que a dirigentes de la huelga de Chubut.

De manera que lo llamado “ideológico”, es precisamente el principal planteo político que hay que reivindicar. Por eso no es casual que cerraran filas con estos planteos las representaciones sindicales de corrientes que militan en el FIT-U. En el artículo, Altamira acusa a los plenaristas de coincidir con la “pequeña fracción” que vota contra los candidatos del FMI. Y critica a los convocantes y sus resoluciones por separarse de los millones que votaron por Kicillof. Increíble, pero real. Y va más lejos, dice que el Sindicato del Subte lucha y no estaba. Le pasa una esponja a la dirección que viene entregando una reivindicación atrás de otra como la insalubridad de los nuevos vagones y deja pasar el ajustazo devaluatorio sin chistar por la reapertura de paritarias. Ademys, AGD, los Suteba Combativos, y el Sutna (en todas sus fábricas) han ido a paros en estos días justamente por el salario. 

El Chubutazo y el Fuera Arcioni

En el plenario estuvo una dirigente de Atech Comarca que está en primera línea de la huelga y los piquetes chubutenses. Provincia ésta en la cual se abre paso la consigna “Fuera Arcioni” que rechazó la radicalizada corriente altamirista, impulsora de la huelga general de la boca para afuera. En Chubut las masas están en la calle hace meses, pero ahí no valió la consigna porque el gobernador “recién fue electo”. Notable, no aprendieron de la historia de gobiernos votados que llevaron a rebeliones populares sin mucha demora. En cambio el grupo se enamoró de sí mismo planteando “Fuera Macri” a secas, hasta que las elecciones revelaron lo que veníamos alertando. El planteo de Altamira evitó esclarecer a los trabajadores que votaron mayoritariamente un relevo fondomonetarista. 

La pluma facciosa acusa a los que desafiaron en las calles y en todos los medios del país la maniobra de parlamentarización del reclamo piquetero y a la diputada que mejor lo desarrolló, de “apoyar la emergencia alimentaria”. Es propio de revolucionarios de café, porque cuando hay un compromiso con las organizaciones en lucha, y esas organizaciones arrancan determinadas reivindicaciones, que de pronto son envueltas en una maniobra política como la emergencia alimentaria, se denuncia la maniobra y se vota según la mejor comprensión y conveniencia del movimiento de lucha. Nos abstuvimos de la emergencia social acordada con el trío Vaticano porque creó un Consejo de cooptación y montó el gerenciamiento de un esquema asistencial que desnudamos en la sesión misma. 

Lo mismo vale para la crítica a los “paros aislados”, otra de las críticas del grupo que los pinta de cuerpo entero. Pero alguien los escuchó: el PTS se opuso a parar en las fábricas del Sutna el día 16/9, es decir llamó a carnerear el paro del Sutna. Alguien escuchó a los mismos que se dieron una vuelta por los acampes para sacarse una foto y se fueron a dormir a sus casas.

Desde luego, Altamira y sus, por ahora, seguidores, ignoran la consigna de paro activo nacional de 36 horas y plan de lucha, en la tradición del Cordobazo, así como el Congreso de Bases, que tras las jornadas de diciembre resolvió el CC del PO que él integraba. Todo en nombre de juntar firmas por la huelga general y armar coordinadoras de cuerpos de delegados que todavía no se ganaron porque están en manos de la burocracia. Del ridículo no se vuelve, de semejante abandono de la historia del PO seguramente, tampoco.

Claro, la pluma que escribe no fue capaz de solidarizarse ni en su cuenta de twitter frente a la represión sufrida en el acampe, al que caracterizó de “acción de aparato”. Tampoco ante el ataque de Hebe de Bonafini a los referentes del FIT para que vayan presos. El plenario voló en otra altura. Alejandro López, el secretario de Ceramistas de Neuquén, caracterizó dicho ataque como la preparación del Estado para disciplinar a la clase obrera al pacto social que se viene, por parte de las fuerzas que gobiernan para el FMI. Esta caracterización ofrecida a la “masa de la clase obrera”, para que recorra lo más aceleradamente su experiencia con el futuro gobierno vale oro, vale el plenario.

Llamamos a todo el activismo a profundizar el curso adoptado en Pilar, a movilizarnos masivamente el 24 y en cada movida de lucha, y a realizar una formidable campaña por el FIT-Unidad, para apartar del nacionalismo de conciliación de clases a la mayor cantidad de trabajadores y activistas.

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