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20 de septiembre de 2019

Un “mano a mano” en profundidad de Eduardo Belliboni con Luis Novaresio

El dirigente del Polo Obrero habló de su trayectoria, la historia y valor del movimiento piquetero y por qué se reivindica socialista.

En estos días de gran protagonismo del movimiento piquetero independiente, Eduardo “Chiquito” Belliboni estuvo en América24, donde mantuvo una entrevista en profundidad con Luis Novaresio.

En el mano a mano con el periodista, el dirigente del Polo Obrero habló sobre la situación actual de los desocupados y su lucha, el carácter capitalista de los diversos gobiernos de América Latina y la vigencia del marxismo y de la lucha por el socialismo, entre otros temas.

 

La lucha de los desocupados

Belliboni señaló que el Polo Obrero surgió a fines de los ‘90 al calor de las grandes puebladas de desocupados de Cutral Có, Mosconi, Tartagal y forma parte de la historia del movimiento piquetero, un “movimiento social muy profundo, que hunde sus raíces en las necesidades más sentidas del pueblo, por trabajo, por una infancia protegida, para proteger a los pibes de los barrios de los narcos y el delito” y que fue “muy importante, porque los desocupados se organizaron, ante el abandono de la CGT, mediante el piquete, una medida histórica del movimiento obrero para garantizar los paros que se votaban en asambleas y que elementos patronales querían romper”.

El referente señaló que el Polo hará una jornada nacional de movilizaciones y cortes de ruta junto al sindicalismo combativo el próximo martes 24, como parte de un plan de lucha en defensa del salario, contra el crecimiento de la desocupación y el hambre definido recientemente en un encuentro en Pilar. Defendió así una unidad de acción entre ocupados y desocupados, destacando que la lucha del movimiento piquetero independiente ha sido históricamente por trabajo genuino, y que fueron los gobiernos junto al Banco Mundial quienes promulgaron los planes sociales. El Polo Obrero liga su exigencia de reapertura y aumento del monto de estos programas a la del trabajo genuino.

El dirigente se manifestó crítico del llamado “Triunvirato Cayetano”, que firmó en su momento un Pacto Social con el gobierno macrista, por el cual este les daba prioridad en la entrega de programas a cambio de que no salieran a la calle: “nosotros no estamos dispuestos a firmar una paz social a un gobierno que viene a hacer un ajuste brutal”. Y criticó a su vez la idea de este sector de la “economía social”: “economía hay una sola, es la capitalista. Y en esta, le tienen que garantizar el salario, la categoría y el convenio que le corresponde. Lo otro es un cuento chino: son intermediaciones para trabajo precarizado”

Macrismo, peronismo, Frente de Izquierda

Belliboni destacó al Frente de Izquierda-Unidad como un polo de independencia de los trabajadores, y señaló que votaría por su fórmula presidencial Nicolás Del Caño-Romina Del Plá.

Consultado por el macrismo, señaló que “es un gobierno de derecha que ha fracasado en todos los terrenos”, mientras que sobre CFK señaló que el suyo fue “un gobierno de corte nacionalista, no de izquierda. ¿Se acuerda cuando fue con Néstor a tocar la campanita a Wall Street? Ningún dirigente de izquierda haría eso. Es un nacionalismo burgués, entre comillas ‘progresista’, de defensa no solo de los capitales, sino de los grandes capitales. ¿Se acuerda el acuerdo con la Barrick, con Chevron en Vaca Muerta? Un gobierno que no defiende el interés nacional, sino que se asocia con el capital financiero más concentrado”.

En relación con la actualidad, dijo que cayó muy mal en el acampe piquetero la declaración de Alberto Fernández de que “no hay que salir a las calles”, mientras los desocupados sufrían una represión sobre la que no se pronunció, y que “los que inmediatamente salieron en defensa de sus intereses fueron los capitalistas, con una devaluación que afectó a todos los trabajadores. Los trabajadores necesitamos reclamar”. Criticó los planteos de AF de que un dólar a 60 pesos es razonable y de una renegociación de la deuda, que vendrá con condicionamientos de ajuste del FMI, así como el del “pacto social” de congelamiento de precios y salarios, cuando estos han caído estrepitosamente y aquellos vienen subiendo sin pausa.

Capitalismo y socialismo

Belliboni habló de su propia trayectoria en el movimiento obrero, como trabajador plástico, metalúrgico y ferroviario, y dijo que se definía “como socialista”, en “la idea de la superación de un régimen social muy contradictorio, muy militarista y peligroso para la humanidad como es el capitalismo”.

Ante la pregunta de qué es ser marxista en 2019, señaló que “es ver si estaba acertado Marx en cuanto a la evolución del capitalismo. Marx marcó que el capitalismo llegó a un límite de desarrollo de las fuerzas productivas, por eso somos marxistas. Hoy hay 900 millones de personas que pasan hambre todos los días: ¿cómo puede ser, si sobra la comida? Estamos yendo a la barbarie: la idea de una reforma laboral en Argentina y el mundo es quitarle conquistas a los trabajadores que son elementales: que no tengan vacaciones sino fraccionadas, que no tengan horas extra, que el trabajador sea un instrumento dentro de la fábrica y no un ser humano que necesita desarrollarse. El marxismo plantea desarrollar las fuerzas productivas a partir de los intereses de las mayorías, no de un grupo de monopolios que determinan la economía mundial”.

Belliboni reflexionó sobre el derrotero de la Unión Soviética, refiriéndose a “una burocracia estalinista que aplastó una de las grandes iniciativas de la humanidad, que fue la idea del gobierno obrero” y marcando que “la clase obrera hoy no está representada, como estuvo en algún momento de la historia, con los grandes partidos socialistas y comunistas del mundo, sino por partidos con intereses contrarios a los suyos, como el peronismo acá, que son partidarios de la continuidad del capitalismo”. Y señaló que “después de lo que fue la barbarie del stalinismo, hace falta la construcción de un nuevo partido obrero mundial, que nosotros impulsamos a través de la reconstrucción de la Cuarta Internacional”, que sigue el legado de León Trotsky: “el trotskismo ha sido una superación en términos teóricos de ese derrumbe [el de la Unión Soviética] que muchos han tomado como que el socialismo es imposible. Fukuyama había dicho que era el fin de la historia. ¡No terminó nada! Porque el capitalismo no ha resuelto los problemas. Si la humanidad se desarrollara armónicamente a partir del desarrollo técnico y científico, no haría falta el gobierno de trabajadores, la revolución y el socialismo. Como todo eso no ocurre, seguimos con esta idea”.

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