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23 de septiembre de 2019

Día Internacional contra la Trata de Personas

La rebelión y las denuncias de las víctimas de trata en Argentina que se conmemoran

Desde 1999 la Conferencia Mundial de la Coalición Contra el Tráfico de Personas y Conferencia de Mujeres reunida en Bangladesh, fijó esta fecha como día internacional contra la explotación sexual y la trata de personas. El 23 de septiembre de 1913 fue aprobada en Argentina la “Ley Palacios”, por el nombre del diputado socialista que la impulsó, primer instrumento legal creado para prohibir la explotación sexual de mujeres y niñas. En 1936 la Ley 12331 “de profilaxis” estableció como legal el ejercicio de la prostitución personal e ilegal la explotación sexual por parte de terceros, como resultado de la lucha de Raquel Liberman joven polaca que se rebeló a rufianes y proxenetas de enormes contactos con el poder político de entonces.

La trata en el granero del mundo

Años después de 1913, el negocio de la trata de personas o “trata de blancas” - como se las conocía hasta hace poco tiempo -, y la esclavitud sexual, arrasaba, particularmente en zonas cercanas a los puertos que eran la puerta de ingreso de las “blancas” a las que se iba a explotar, polacas y francesas que huían del hambre, los pogroms y de la primera guerra mundial. Lejos del relato de que jóvenes virginales y blancas eran engañadas y luego captadas en la enormes redes de explotación sexual, lo cierto es que la mayoría de ellas ya estaban empobrecidas en Europa y habían sido sometidas a un único destino para poder sobrevivir. Claro que existían los engaños pero su proporción no se condice con la cantidad de mujeres que ingresaban para ser prostituidas.

La zona de Recoleta se convirtió en la base de operaciones de la Zwi Migdal que explotaba particularmente a ucranianas y polacas judías. Entre otras redes que funcionaban en el país, en la zona del puerto de Rosario, la importación de mujeres provenía mayoritariamente de Francia. La participación activa de las fuerzas policiales, jueces y políticos en este negocio se destacó fuertemente desde sus comienzos, a principios del siglo XX.

Rebelión de las esclavas “blancas”

Los niveles de explotación eran extenuantes y el entorno de vida propios de una condición subhumana. Fue una rebelión de las esclavas que encabezó la joven Ruchla “Raquel” Liberman, la que permitió denunciar públicamente el sufrimiento y los avatares de la moda del momento. Las esclavas no eran ya las negras, cuya esclavitud era socialmente aceptada, sino las pobres, blancas y europeas. Mientras que una murió asesinada por las mafias y la otra en medio de una estafa promovida por estas, las historias de Sandra Cabrera, asesinada en Santa Fe en 2004, por denunciar la trata de menores,  y de Raquel Liberman, tienen varios puntos de encuentro.

La Ley arrancada por la lucha de Liberman que murió a los 35 años, nunca se implementó. La norma abolicionista existió siempre como un decorado antiguo en medio de una realidad esclavista. La lucha por el “abolicionismo” de esta forma de esclavitud no puede perder de vista que el Estado en Argentina fue y es el máximo proxeneta y este es un enorme déficit de muchas organizaciones y personas que en su búsqueda de apoyos, aceptan el convite de gobiernos proxenetas a los que las actividades con abolicionistas sólo le lavan la cara.

La ley Federal del 2008

Con la aprobación de la Ley Federal contra la trata de personas, aprobada en 2008 bajo el gobierno de Cristina Kirchner tampoco se modificó este cuadro. La explotación de la vulnerabilidad de las mujeres a través del regenteo de la prostitución es una regla del comercio capitalista nacional y mundial.

La sociedad en descomposición que el capitalismo moldea día a día, ha extendido los límites de estas redes de explotación sexual y ha hecho florecer negocios tan redituables en torno a la cuestión de la explotación sexual, como la pornografía infantil, la pornografía basada en los modelos de sometimiento entre personas, y el tráfico internacional de niños y mujeres para su reproducción.

Sólo en la Argentina según el Ministerio Público, permanecen desaparecidas casi 2500 mujeres de las que nada se sabe. Y muchas otras desaparecieron sin que se denunciara esa situación. El escenario más encumbrado de desarrollo de estas redes rodea a la alta burguesía local e internacional, se desarrolla en hoteles de lujo, y en residencias de poderosos. La proliferación de la explotación se profundizó de la mano del crecimiento de la sojización del país, un rubro que creó una enorme mano de obra ociosa que permanece en burdeles que florecieron en esas rutas. En torno al negocio del petróleo, en Neuquén, Chubut y Santa Cruz también se practica la importación de mano de obra para la esclavitud sexual con mujeres que proceden de lugares como República Dominicana, invisibles para el Estado cómplice.

Leé el dossier del Plenario de Trabajadoras

Los instrumentos legales se han revelado inútiles ante la complicidad política con el negocio y en algunos casos fueron puestos en pie sólo a los fines de presentar a la sociedad un interés que los representantes del Estado capitalista no tienen en resolver el tema. Por el contrario los votantes de la ley del 2008 son los responsables del hambre y la vulnerabilidad que impulsa a muchas mujeres a introducirse en el mundo de la explotación sexual o que las coloca como presas de las redes en todo el país.

Nadie desaparece sin que el Estado sepa dónde está. María Cash, Peli Mercado, son los nombres de mujeres que siguen desaparecidas. La impunidad ha llegado muy lejos, no sólo como lo muestra el total silencio sobre el caso del asesinato de Sandra Cabrera, prostituta que denunció una red de trata de menores sino también de otros numerosos casos, como el de Gamarra y Ojeda en Santa Fe, a las que la fiscal Griselda Tessio, luego vicegobernadora de la provincia, dejó en manos de sus captores. Tampoco investigó por entonces los vínculos de los proxenetas del norte de Santa Fe, de apellido Nuñez implicados en otros casos de captación de menores prostituidas en Santa fe y en La Rioja.

Los cánceres de esta sociedad requieren un abordaje de conjunto para comprender que son intrínsecos a este régimen de explotación, hambre y deshumanización. La pelea cotidiana por la aparición de las mujeres captadas tiene que incluir una estrategia política de choque con el Estado explotador y  proxeneta y esa estrategia es la lucha por el socialismo.

 

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