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24 de septiembre de 2019

La Academia Nacional de la Educación reclama la reforma laboral

Jaim Etcheverry, ex rector de la UBA, miembro de la Academia Nacional de la Educación y siempre hombre del capital en la educación, explicó en una nota publicada en La Nación la profundización de la reforma educativa que debe acompañar la exigencia de reforma laboral que el FMI, los capitalistas y Alberto Fernández plantean como inevitable.

El concepto central para justificarla es la ausencia de una educación de calidad en Argentina, problema que adjudica a la responsabilidad de la docencia.

Para la “academia”, lo primero es “respetar la legislación vigente en lo que respecta al cumplimiento, como mínimo, de los 180 días de clases previstos en el calendario escolar” (La Nación, 23.09). No es la prioridad aumentar el presupuesto educativo. Como Etcheverry elude señalar que la mayor caída en días de clase ha sido producto del derrumbe de la inversión en infraestructura, que para el año en curso significó una reducción en los recursos de equipamiento y refacciones para las escuelas que cae un 85 por ciento respecto del 2018, y de la reducción en flecha del presupuesto educativo en general que, según el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) fue del 19 por ciento, la interpretación de Jaim Etcheverry es compatible con las campañas oficiales que se han desarrollado bajo este gobierno y el anterior sobre ausentismo docente, pretendiendo quebrar el derecho al paro y avanzar contra el régimen de licencias médicas. Por el contrario, todas las estadísticas oficiales demuestran que la mayor pérdida de clases es por el cierre de las escuelas por falta de mantenimiento

En segundo lugar, vinculado a este sayo colgado a los docentes, la academia reclama mayor evaluación de alumnos y evaluación de docentes, para certificar resultados y determinar responsabilidades, y la información pública de esos resultados para que los padres tomen decisiones respecto a qué escuela enviar a sus hijos. La conformación de rankings de colegios no aporta los elementos de recursos económicos y profesionales necesarios para mejorar la educación en la población que existe en cada colegio, con sus problemas sociales, familiares, y pedagógicos específicos. Sólo coloca, en los países que se lleva adelante su implementación, a toda la comunidad educativa a dedicarse a prepararse para tests estandarizados, sin que eso signifique una mejora en el aprendizaje real.  

Tercero, agrega Etcheverry, no hay educación de calidad sin docentes de calidad. Vuelve a la carga con los exámenes de ingreso y de egreso para los estudiantes secundarios, y en los institutos de formación docente. No una educación de calidad, entonces, sino de restricción para los alumnos, es decir, de “acreditación” de los terciarios, lo que implica el cierre de miles de ellos en todo el país. Para Etcheverry y la academia hay que implementar la “Unicaba” a escala nacional. Los docentes siempre reclamamos la posibilidad de seguir formándonos. Desde ya con cursos gratuitos y la posibilidad de realizarlos en horario de trabajo, de manera que toda la docencia pueda acceder a ellos y no constituir otro nicho más de negocio privado alrededor de la educación.

Cuarto, complementan el ataque contra los alumnos de los profesorados con la desconsideración de los títulos habilitantes para los docentes ya ingresado al sistema educativo, cuando exigen también la instauración del examen permanente para el docente recibido y en actividad, “la reválida periódica de esa titulación, ya que se trata de una tarea de decisiva trascendencia social”, es decir, la eliminación de la estabilidad laboral mediante el desconocimiento de los títulos. Es la reforma laboral del “progre nac y pop” Rafael Correa en Ecuador, tan valorada por el ex ministro Esteban Bullrich.

Para los “académicos” hay que “modernizar” la educación: “Esto supone actualizar los estatutos que la rigen y los regímenes de licencias, contemplando incentivos económicos en función de la capacitación y la innovación educativa, modificar el sistema de designación de los docentes, logrando el nombramiento por cargo, incluyendo el tiempo de clases y el dedicado a actividades institucionales”. Ni más ni menos que derogar los estatutos docentes, los accesos al cargo por concursos y su reemplazo por ingreso y salario por mérito; en fin, la reforma laboral hasta el hueso. Para Etcheverry y los cavernícolas académicos, modernizar es llevar el régimen laboral de explotación de los colegios privados a toda la educación.

Una frase de su nota, sin embargo, dejó colar la realidad. “Sin niños bien nutridos, la educación de calidad se vuelve una aspiración vana”, se le escapó a Jaim Etcverry. Justo en el día en el que los datos del Indec señalan que en la Argentina hay más de 15 millones de pobres, la mayoría de los cuales son niños.

Todas y cada una de sus propuestas, fueron legalmente sostenidas por el kirchnersimo en sus 12 años de gobierno. Todas las exigencias de la academia están plasmadas en la ley de Educación Nacional armada por Filmus y aprobada por todos los partidos patronales en el Congreso nacional.

Desde Tribuna Docente y el FIT-U rechazamos este ataque a la educación pública que cuenta con la anuencia del virtual futuro presidente del país, funcionario del gobierno K cuando se aprobó esta ley educativa privatista.

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