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24 de septiembre de 2019

La puerta del Garrahan

Sobre la protesta de UPCN
Por Alejandro Lipcovich
delegado en la Junta Interna ATE del Hospital Garrahan

Muchos medios de comunicación se hicieron eco de una movilización de UPCN al Consejo de Administración del Hospital Garrahan que concluyó con una puerta rota. El propósito de la campaña de difusión mediática era claramente antisindical, presentando a los funcionarios como “víctimas” de una protesta “violenta” -algo carente de asidero-. Hay que reconocer, sin embargo, que UPCN “la deja servida a la patronal” para aprovechar el episodio y tratar de golpear a los trabajadores en general. Sucede que fue una acción completamente despegada de la participación de la base, ya que ningún compañero o compañera del Hospital fue convocado a participar. No hubo anuncio previo ni pliego público de reclamos, y solo concurrió un grupo de delegados. De hecho, la sorpresa fue generalizada al escucharse los bombos de UPCN, que hacía añares no sonaban dentro del Garrahan. Es que UPCN ha sido oficialista de todos los gobiernos y convivió sin conflictos con el Consejo de Administración hasta antes de ayer, e incluso sus dirigentes del Hospital llegaron a fotografiarse con Macri. Ahora, preparándose para el cambio de gobierno, sacan los trapitos al sol del presidente macrista Carlos Kambourian -ni siquiera del resto de los miembros-. Se trata de una autoridad que está “de salida” en breve, y es público que la mayor parte de la burocracia sindical se encuentra acomodándose a un futuro gobierno Fernández-Fernández. Así, denuncian chanchullos varios, como nombramientos a familiares y utilización de vehículos institucionales para fines particulares.

Esta metodología burocrática, donde los trabajadores son convidados de piedra de las decisiones y sus reclamos están ausentes, juega en contra de las necesidades de las mayorías que UPCN dice representar. Por eso, la Junta Interna de ATE editó un volante poniendo de relieve su panquequismo, que se acomoda con todos los gobiernos y entrega paritaria tras paritaria. Además, señaló que había que rechazar los nombramientos a dedo del Consejo del mismo modo que los acomodos de UPCN -es precisa una bolsa de trabajo transparente, con cupos para las familias y basada en criterios objetivos, como la antigüedad-. Hay reclamos de sobra para movilizarse, pero el gremio de Andrés Rodríguez  dio la espalda a todos. Por caso, mientras desarrollamos el reclamo por las vacantes en el jardín maternal, UPCN firmó una paritaria donde las cambiaban por insuficientes $5000. ¿Cómo pueden decir ahora que “reiteran el pedido de una solución”? También es urgente la reapertura de la paritaria, con un aumento que siga automáticamente la inflación. A la vez, empezó un proceso de deliberación para conquistar la insalubridad, largamente justificada como paliativo elemental para detener la superexplotación laboral en una institución de alta complejidad. Como si esto fuera poco, los/as residentes de Nación llevan casi cuatro meses sin cobrar y con salarios aun menores que los de otros distritos como la CABA; se están organizando y van a un paro y movilización el próximo 2/10. Nuestra conclusión, por tanto, es simple: si un pequeño grupo rompe una puerta por intereses particulares, no sirve. Lo que necesitamos es organizar masivamente a los trabajadores del Garrahan, con independencia de las autoridades, gobierne quiene gobierne. La forma de pelear por nuestros reclamos es una asamblea sin distinción de afiliación o tarea, y que decidamos colectivamente un pliego de reclamos y un plan de lucha progresivo.

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