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25 de septiembre de 2019

¿Se puede pagar la deuda sin el hambre del pueblo?

Los trabajadores sufren un bombardeo político y mediático con el latiguillo de que “las deudas se pagan”. Existen en el escenario político tres planteos. La política de Macri que ya conocemos, la del peronismo de los Fernández y Massa que es “se va a pagar la deuda, pero sin el hambre del pueblo” y la del Frente de Izquierda que plantea no pagarla. Desde este lugar es abrumador el planteo de los “expertos” y periodistas comedidos, en el sentido de que el no pago nos llevaría a la catástrofe de un aislamiento horroroso. Omitiendo que hoy la Argentina está completamente afuera del crédito internacional.

El peronismo exhibe la “exitosa experiencia” del kirchnerismo que habría pagado la deuda “sin el hambre del pueblo” y que así lo haría en el futuro. Sin embargo ya empezaron al revés. Como todos saben, Alberto Fernández fue promotor de la devaluación al dólar “razonable” de $60. Como consecuencia de la devaluación se produjo una licuación del tramo de la deuda en pesos, lo cual sumado a algunos pagos de capital obligados por el sideral riesgo país, bajó el monto total de la deuda externa en u$s30000 millones. Es decir que la devaluación albertista-macrista fue una vía para disminuir la deuda bruta al costo de incrementar el hambre del pueblo que puso en la agenda el movimiento piquetero combativo.

Eso sí, el “lado oscuro” de la devaluación y la deuda es que como consecuencia del empobrecimiento relativo nacional de toda la economía, la deuda pasó del 80% del PBI a más del 90%. O sea que aún siendo menor en términos absolutos, necesitamos reunir más pesos para pagarla, o sea más ajuste, recesión, despidos y carestía, o sea más hambre del pueblo a futuro.

Los Fernández y el mismísimo Kicillof han explicado que la deuda hay que pagarla porque fue tomada por un “gobierno democrático”. Pero eso no quita su destino fraudulento: intereses sobre intereses a tasas usurarias fijadas por la banca Morgan (riesgo país), fuga de capitales –u$s82000 millones en la era Macri-, solventar ganancias capitalistas espurias como los subsidios a las petroleras y eléctricas que este gobierno empezó a trasladar a las tarifas, enjugar el déficit fiscal derivado de la rebaja de impuestos a los capitalistas como las retenciones y otros, solventar la rebaja de aportes patronales al Anses o sea subsidios a las empresas, compensar las exenciones impositivas del Presupuesto llamadas “gastos tributarios” de varios centenares de miles de millones en cada año. En ningún caso su destino fue inversión productiva, de infraestructura en salud o educación, en ferrocarriles o astilleros, viviendas, o cualquier otro gasto que motorizara el desarrollo nacional.

En cambio, los fondos de inversión, bancos y grupos económicos acreedores realizaron enormes ganancias, aunque tras el comienzo del default algunos pierdan. ¿Por qué habríamos de pagar una deuda que es esencialmente un negociado? Además, sin investigación alguna, a libro cerrado.

Por otro lado, el kirchnerismo en el poder fue pagador serial con la contrapartida de la primarización sojera de la economía, con un 30% de pobreza y un tercio de los trabajadores en negro. Y en el mandato final de Cristina se pagó a precio de oro la deuda con el Club de París, originada íntegramente bajo la dictadura, de manera que no vale el argumento de la deuda “democrática”. Otro tanto se hizo con el pago al contado al FMI y también con la indemnización a Repsol premiada por el vaciamiento de YPF. Los antecedentes K en la materia son muy malos: entrega nacional a un pago serial que igualmente terminó mal con el vaciamiento de las reservas y el cepo que ahora reproduce Macri, con el apoyo del albertismo.

Quienes nos han llevado al aislamiento no son los socialistas del FIT que plantean romper con el FMI, sino los que nos endeudaron hasta las orejas, apelaron al FMI, volvieron a apelar y, finalmente, mandaron el país al default. Y el default capitalista es nefasto, a diferencia del no pago y la investigación que realizaría un gobierno de trabajadores como parte de un programa económico integral. Porque el default lleva a nuevas exigencias de ajuste de los acreedores para retomar el pago de la deuda en las mejores condiciones posibles para acreedores que hoy poseen bonos a precio basura.

El peronismo de los Fernández y sus economistas prometen pagar “multiplicando por cuatro o cinco veces las exportaciones de Vaca Muerta y de minería” lo que “podría agregar en 4, 5 o 6 años u$s40000 millones anuales al ingreso por la soja”. Bonito programa. Significa mantener la dolarización de tarifas comprometida en los contratos petroleros y gasíferos (considerados cuestión de Estado, lo mismo que el convenio flexible y la militarización de todo el yacimiento de Vaca Muerta). De manera que nos hablan de una Argentina hiper primarizada para reunir los dólares de la deuda, lo que no trae mano de obra intensiva y por lo tanto trae desocupados, hambre y más hambre por los tarifazos pendientes. Esto desmuestra que mienten cuando prometen desdolarizar o pesificar tarifas.

Por otra parte el dólar negro que ya cotiza al 25% más que el oficial, anticipa un nuevo golpe devaluatorio en el umbral del “pacto social” de Alberto y Cristina. Un nuevo golpe devaluatorio de inmediato a la asunción peronista será otra vuelta de tuerca al hambre del pueblo, para comenzar una política de repago con renegociación de la deuda.

Agreguemos que el economista de Alberto, Agustín D’Atelis, anticipó que “podrían ser necesarios fondos adicionales del FMI” (BAE, 24/9). En la agenda del Fondo, sabemos, ocupa la pole position la reforma anijubilatoria.

En conclusión, la deuda se paga con el hambre del pueblo. Y encima no alcanza. Nos llevan a nuevas y recurrentes crisis, porque el endeudamiento es esencialmente un mecanismo de confiscación de los pueblos por parte de los Estados, para rescatar a los bancos y no a los pueblos que son sus pagadores seriales. Hay que explicar y explicar nuestro programa para que la crisis la paguen los capitalistas que son sus responsables: no pago, ruptura con el FMI, nacionalización de la banca, del comercio exterior y de los recursos estratégicos bajo gestión de los trabajadores. Más fuerte que nunca, vamos con los trabajadores que lucha como en Chubut para cobrar sus salarios y sus aumentos aunque eso cueste el no pago de la deuda de esa provincia. Vamos con las reivindicaciones que llevó a la calle el Plenario de Trabajadores Ocupados y Desocupados. Vamos por el Congreso de Delegados de Bases de todo el movimiento obrero, por el paro activo nacional de 36hs. Vamos por un fuerte voto al FIT Unidad y más diputados de los trabajadores.

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