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27 de septiembre de 2019

Paro de judiciales por aumento salarial

Vamos por asambleas y un plan de lucha por todos los reclamos pendientes.
Por Corresponsal
Círculos Judiciales I y II

En el día de la fecha se está cumpliendo contundentemente un paro de 24 horas en el Poder Judicial y los Ministerios Públicos en repudio a la decisión del Gobierno de autorizar solo uno de los tres aumentos solicitados por la Corte para todas las categorías de judiciales nacionales.

La medida viene antecedida por dos paros por el salario, uno de 24 horas y otro de 36. Como consecuencia de esos paros la Corte resolvió pedir la autorización para pagar ese 30% en cuotas, otorgando tres aumentos remunerativos de 10% a septiembre, 10% a noviembre y otro 10% a diciembre (lo que terminaría, en caso de cumplirse, con un 53,3% de aumento a fin de año).

Tras otorgar solo el aumento de septiembre, el gobierno desenvolvió una campaña a través de Clarín (a la que se sumaron Página12 y distintos medios “albertistas”) contra mayores aumentos, sobreestimando el aumento que resultaría de autorizarse las partidas pedidas por la Corte. Lo cierto es que, al día de hoy, la caída en el poder adquisitivo de los judiciales en el último año es de 18%.

La directiva de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación, de Julio Piumato, ha anunciado un paro de 36 horas para la semana que viene en caso de no haber respuestas al pedido de recomposición salarial, y por la declaración de la emergencia en materia edilicia, de infraestructura, personal y sistemas.

La lucha es ahora

La contundencia del paro de hoy muestra la gran voluntad de los trabajadores del gremio de dar una lucha a fondo por el salario, sobre todo teniendo en cuenta que la dirección del sindicato no ha movido un dedo por organizar estas acciones en los lugares de trabajo. La burocracia no busca desenvolver la movilización, sino realizar paros de aparato subordinados a eventuales presiones de la Corte sobre el gobierno.

La convocatoria para la semana que viene es una nueva oportunidad para preparar una intervención del conjunto de los trabajadores y trabajadoras del sector, para resolver y desenvolver un plan de lucha a fondo.

Está planteado un crecimiento de la movilización, a condición de que exista una política independiente de la burocracia y que organice la lucha por abajo. La repetición de los paros, incluso con el carácter señalado, nos brinda la posibilidad de ir organizando a los trabajadores por abajo.

Se trata de una tarea indispensable, más en un cuadro en el que se refuerzan los gestos de las burocracias sindicales hacia un “pacto social” de salarios devaluados: es el caso del Sitraju, sindicato camporista de los judiciales dependientes del gobierno de la Ciudad, que ha firmado una paritaria a la baja y mantiene una política de completa desmovilización.

Tenemos que lograr ejercer una presión real sobre el gobierno nacional para que ejecute las partidas presupuestarias para un incremento salarial que no sea barrido por la inflación. Mientras tanto, se tiene que abrir paso el reclamo de que la Corte Suprema sanee la crisis edilicia y de insumos recurriendo a recursos propios de su multimillonario “fondo anticíclico”, que se constituye gracias al recorte de las prestaciones de la obra social y los ascensos postergados.

Vamos por asambleas en los sectores. 

Vamos por un plan de lucha real y sostenido hasta que se cumplan nuestras demandas.

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