fbnoscript
27 de septiembre de 2019

Ecuador, tras el rechazo a la despenalización del aborto por violación

El movimiento de mujeres vuelve a las calles, luego de que el martes 17 la Asamblea Nacional Legislativa se negase a una reforma de este punto en el Código Penal.
Por Corresponsal

El movimiento de mujeres de Ecuador se prepara para una nueva movilización este sábado 28, en reclamo de la despenalización del aborto en casos de violación.

Días atrás, el martes 17, la Asamblea Nacional Legislativa del país “rechazó una reforma al Código Penal que buscaba extender la despenalización del aborto en caso de violación, incesto, malformaciones letales del feto e inseminación artificial no consentida” (Página12, 18/9). El punto solo obtuvo 65 votos favorables de los 70 necesarios, mientras que 59 asambleístas votaron en contra, 6 se abstuvieron y 7 se ausentaron.

La votación dividió a todos los bloques. La Alianza País, el partido del presidente Lenin Moreno, fue el que aportó más votos negativos (17), seguido por Creo (14), el Partido Social Cristiano (7) y Revolución Ciudadana (6), que responde al ex presidente del “nacionalismo popular” Rafael Correa. Este dato no debería sorprender, ya que Correa, un férreo aliado de la iglesia católica, amenazó en 2013 con dimitir del Ejecutivo si se aprobaba la legalización del aborto.

En esa ocasión, al igual que sucedió en Argentina cuando se trató la ley de aborto legal, hubo movilizaciones, vigilias, aprietes individuales a legisladores y votos que se dieron vuelta a último momento. En la calle se sucedieron los enfrentamientos y también la represión policial. Por un lado, miles de mujeres ecuatorianas que ya forman parte de la ola verde que recorre el mundo, por el otro los grupos “pro vida” blandiendo las consignas propias de la internacional oscurantista y organizando misas durante la sesión.

Tras la votación, se multiplicaron las demandas en las redes sociales de que aquellas asambleístas que votaron en contra o se abstuvieron, en contra de lo que venían anunciando, se quitaran también el pañuelo lila de Ni Una Menos popularizado en ese país.

La situación en este terreno es calamitosa. Las cifras oficiales son de 3 mil niñas embarazadas cada año, mientras que 300 mujeres se encuentran judicializadas y ocho en prisión “por haber decidido interrumpir un embarazo producto de una violación”. Las niñas de 14 años, que son inimputables, se ven obligadas a hacer trabajo comunitario (Latinoamérica Piensa, 17/9). Es el resultado de una verdadera política de Estado de persecución a las mujeres, que comenzó con Correa y continúa con Moreno, luego de que este asumiese en 2017: según datos del Consejo de la Judicatura, las causas ingresadas contra mujeres por abortar ascendieron de solo una en 2014 a 7 en 2015, 19 en 2016, 35 en 2017 y 18 en 2018.

Hasta el 19 de octubre Lenin Moreno tiene plazo para presentar observaciones parciales o vetar la reforma del Código Penal. El Movimiento Alianza País sacó un comunicado criticando a los diputados propios y ajenos que negaron el aborto a las víctimas de violación y pidiendo el veto del presidente, en términos que constituyen una impostura: buscan presentar como “organización progresista” a un partido de gobierno que viene de acordar con el FMI nuevos ajustes contra el pueblo y que, como mostró esta votación, se encuentra inficionada por un lobby católico y evangélico que ha continuado su agitación luego de la sesión asamblearia –al cual evitan mencionar, atribuyendo vagamente la votación anti-derecho a “intereses o prejuicios personales, cálculos políticos y cesiones a grupos de presión”. Por su parte Moreno, consultado en CNN por la posibilidad de un veto, se escabulló señalando que “no es un asunto político, sino científico y técnico” y que no lo tiene “procesado de manera completa”.

El movimiento de mujeres de Ecuador tiene planteado reforzar su lucha callejera por sus reivindicaciones. Como puso de manifiesto esta votación, es preciso desenvolver esta causa con independencia de los partidos de la burguesía, profundamente vinculados con las iglesias y los negociados de la salud privada (que hacen enormes negocios con la clandestinidad); los partidos de una clase social que se vale de la opresión de las mujeres para reforzar la sumisión de toda la clase trabajadora.

En esta nota:

Compartir

Comentarios