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27 de septiembre de 2019

México: “no nos cuidan, nos violan”

Masivas protestas contra el abuso sexual por parte de las fuerzas policiales

Durante el mes de agosto la Ciudad de México se vio sacudida por masivas movilizaciones de mujeres como respuesta a gravísimos casos de violación por parte de policías. El título de esta nota toma una de las principales consignas de las movilizaciones que dan cuenta de cómo el movimiento de mujeres en México pone sobre el tapete que la policía, lejos de proteger, es una de las principales instituciones productoras de violadores en el país.

El caso que encendió la chispa de la movilización tuvo lugar a mediados de agosto, una adolescente de 17 años que se dirigía a su casa después de una fiesta fue interceptada por un patrullero con cuatro policías que la obligaron a subir al vehículo para abusar de ella y luego dejarla abandonada en el mismo lugar. El caso puso en evidencia todo un entramado de complicidades. En primer lugar, la denuncia se filtró a la prensa poniendo en severo peligro a la víctima. La Fiscalía Especializada en Delitos Sexuales y la Procuraduría informaron que iniciaron una investigación para identificar a los oficiales. En una primera instancia, se habló de la existencia de videos, datos de GPS, los nombres de los policías que esa madrugada estaban de guardia, sin embargo, no se ha avanzado con la investigación. 

La procuradora de la capital, Ernestina Godoy, informó que no hay imputados porque siguen a la espera de que la víctima identifique a sus agresores. La misma víctima que no solo se siente amedrentada por las amenazas que recibe su familia, sino por haberse filtrado su denuncia a los medios sería la responsable, según la procuradora, de que los policías que estaban de guardia en ese lugar la madrugada del hecho no estén siendo procesados.

Pero este gravísimo caso fue sólo la gota que rebalsó el vaso. La semana anterior a esta violación en manada perpetrada por la policía, otro policía había sido acusado de violar a una adolescente de 16 años en la sede del Museo de Archivo de la Fotografía, ubicada en el Centro Histórico. Y el mes anterior, otros dos policías fueron detenidos acusados de violar a una indigente en un hotel de la céntrica colonia Tabacalera. 

El movimiento de mujeres de México se enfrenta a una policía y al poder político en el marco de un ascenso escandaloso de las cifras de violencia de género. Estas indican que sólo el año pasado se registraron 872 víctimas de femicidio en el país, un 15% más respecto de 2017. Dentro de esta cifra hay que resaltar que 86 eran niñas, a las que se sumaron 11 nuevos casos más en enero de 2019.

Estos datos escandalosos son sólo la muestra de una realidad parcial. La Red por los Derechos de la Infancia en México señala que cuando desaparece una chica el Estado inmediatamente criminaliza a la madre, haciéndola responsable por haberla descuidado. Esto inhibe la denuncia por lo que se teme que existan muchos más casos que los que toman estado público.

Además de las denuncias de violación por parte de efectivos de la policía, existen denuncias de maltrato a mujeres en las comisarías. Recientemente, la periodista Mitzi Yanet Torres, denunció haber sido detenida y maltratada por policías municipales, al acudir a ellos para pedir ayuda luego de que intentaron violarla.

La misma policía y un nuevo femicidio

Hace dos días apareció el cuerpo golpeado y vejado de la obrera Laura Santillán. Ella había sido parte de la histórica huelga de más de 70 mil obreros y obreras de las maquiladoras de Matamoros. A las maquilas que producen autopartes y electrónicos y fueron a la huelga a principios de este año, se les unieron trabajadores de supermercados, Coca-Cola, recolectores de basura y otros, que entre enero y febrero de este año reclamaron al pretendido gobierno “izquierdista” de López Obrador y a las patronales de las maquiladoras por la demanda del 20 por ciento de aumento salarial y 32 mil pesos de un bono anual.

Los trabajadores, a su turno, denunciaron que se utilizaron soldados de la Marina y policías estatales para intimidar y atacarlos físicamente, quienes también fueron objeto de agresiones por parte de matones de los sindicatos.

El femicidio de Laura Santillán parece teñido de complicidad entre las fuerzas patronales, policiales y gubernamentales como tantos otros femicidios ocurridos y denunciados a través de los años en las maquiladoras que median en la frontera de México y Estados Unidos. 

La policía mexicana que ataca a los trabajadores y viola a las mujeres es la misma que días atrás reprimió cobardemente a migrantes africanos y haitianos,  que protestaban pacíficamente a las afueras de la cárcel migratoria Siglo XXI para denunciar bloqueos en los trámites migratorios que los detienen en un limbo entre fronteras. Periodistas que registraban la represión denunciaron haber recibido agresiones físicas y amenazas por parte de Policías Federales.

Mujeres, obreros, obreras y migrantes unidos

La clase obrera mexicana ha demostrado ser fuerte imponiendo una huelga histórica a principios de este año, con métodos de lucha que incluyeron patrullas de seguridad obreras que acompañaban a los y las huelguistas porque, como se advirtió arriba, no sólo se tenían que defender de los matones de los sindicatos burocratizados sino también de la policía violadora.

La lucha del movimiento de mujeres y los y las migrantes tiene una aliada fundamental en esta clase obrera, integrada masivamente por mujeres, porque enfrentan mismos enemigos con mismos objetivos. La huelga y las patrullas de seguridad obreras son métodos de lucha y protección fundamentales que no solo deben quedar como experiencia sino que son un capital político y organizacional para un movimiento de mujeres en ascenso, un movimiento de migrantes que pelea por su derecho a vivir y una masiva clase obrera que se niega a agachar la cabeza.

 

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