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27 de septiembre de 2019

Policía violadora

La lucha que está encarando el movimiento de mujeres de México contra la policía por los numerosos casos de violación que involucran a esa fuerza no son un hecho autóctono de ese país. La institución policial, como uno de los brazos de la fuerza represiva que sostiene a los Estados capitalistas de los distintos países, es una de las principales productoras de grandes y diversos delitos.

La policía por su rol como protectora de los Estados capitalistas protege numerosos negocios, los que son legales, como la explotación de los y las trabajadoras por parte de empresas legales, con un cuadro laboral impuesto en el marco de la legalidad capitalista, pero también aquellos que no son legales y que son asimismo intrínsecos del capitalismo, como por ejemplo; el tráfico de personas adultas y menores, tráfico de drogas, la trata, la explotación de esclavos, la existencia de campos de trabajo en algunos países, las redes de pedofilia, etc.

Ninguno de esos negocios ilegales podría coexistir con una supuesta policía que “resguarde la legalidad” no solo porque son delitos que existen en todo el mundo y su connivencia con la policía es evidente, sino además por el rol fundamental que juegan para la economía capitalista; liquidez, movilidad monetaria, etc.

Se pretende siempre, desde los gobiernos y medios de comunicación de distintos países hablar del policía malo y del policía bueno para crear la ilusión de que el rol de la policía es en realidad cuidar a la población “pero algunos (individuos), se pasan de listos y no lo hacen”. Lo cierto es que la policía como institución es formada y entrenada para proteger a los capitalistas de la población que se manifiesta en protesta con este estado de cosas. La policía defiende estos negocios por el rol que juegan en la economía y también por el rol social de disciplinamiento que cumplen al mantener a la población aterrorizada.

No es extraño que los casos de violencia que tienen como protagonistas a las fuerzas policiales, generalmente se asimilen a aquellos que aparecen en los negocios ilegales como las redes de trata, pedofilia, narcotráfico. Maltrato, tortura, vejación de cuerpos, que encuentran un ensañamiento particular con la juventud, con los y las niñas, con las mujeres, son los delitos que repetidamente y en todo el mundo tienen como protagonistas a la policía.

En Argentina

En nuestro país, los casos de violación que involucran a elementos de las fuerzas policiales son escandalosamente numerosos. A los casos que llegan a ser públicos, algunos muy conocidos por la lucha que encararon las víctimas de la mano de los movimientos de mujeres, como el caso de Iara Carmona o Rocío Girat, hay que sumarle muchos otros que no encuentran estado público porque las víctimas están bajo la amenaza de alguien que porta legalmente un arma y por la complicidad de otros policías que hostigan a las víctimas hasta desalentarlas a hacer la denuncia.

Si bien no hay datos claros, de sólo hojear los diarios podremos sumar que al menos en los últimos dos meses se registró un caso de una policía acusada de “abuso sexual con acceso carnal y vejaciones, agravado por ser cometido por un funcionario público” contra su hija.

En Córdoba tenemos que un cabo de la Policía fue acusado de haber abusado sexualmente de una joven, menor de edad, de su entorno familiar. Otro efectivo, fue detenido acusado de haber abusado sexualmente de una joven de 15 años en la Villa Los Cortaderos. También en Córdoba otro policía fue acusado de violar a una joven en la Ciudad Universitaria que estaba con su pareja, tras amenazarlos con llevarlos presos.

Además, en San Juan un ex comisario de la Policía Federal fue acusado por el delito de abuso simple y con acceso sexual en reiteradas ocasiones y agravada por corrupción de menores a una nena de quien abusó desde los 8 hasta los 14 años.

En San Miguel, provincia de Buenos Aires, detuvieron a un policía por abuso sexual: lo encontraron ebrio, con droga y los pantalones bajos. En Olavarría, en el mes de julio, fue detenido un policía acusado de abusar, con acceso carnal, a una paciente en el Hospital de Hinojo.

En Misiones, mes de abril, se acusó a un policía de haber subido a su vehículo y abusado de una mujer discapacitada.

En Santa Fe el Jefe de la Comisaría de Malabrigo, Diego Tuya, fue denunciado por varios hechos de abuso sexual a menores que tienen 13 años. Las denunciantes son amigas de su hija y habrían concurrido a su casa para compartir momentos con su amiga.

En Mendoza, mes de junio, un efectivo policial del Cuerpo Especiales, de 32 años, fue denunciado por la hija de su pareja, con la que convivía, por “abuso sexual con acceso carnal”.

En Formosa, en el mes de julio, una mujer denuncia haber sido violada por dos efectivos de la policía, con la complicidad de su pareja, también policía.

Estos casos, que ocurrieron entre estos últimos 6 meses, fueron recogidos a ojo de notas periodísticas, por lo tanto debe haber muchos más casos.

La institución policial condensa toda la violencia que el sistema capitalista tiene para perpetrar contra los y las trabajadores, mujeres, jóvenes y niños y niñas en función de defender los negocios de este sistema de explotación capitalista putrefacto. Aunamos las luchas para enfrentar estos ataques, en el camino de imponer una sociedad socialista que deje en el pasado este estado de terror que nos impone el capitalismo.

 

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