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27 de septiembre de 2019

La participación de Aurelio Díaz y Juan García en los debates preelectorales

Los candidatos del PO chaqueño

Se realizaron los primeros dos debates preelectorales en el Chaco. El primero, de diputados nacionales, contó con la participación de 14 candidatos. De los mismos, la mayor parte son desprendimientos del peronismo o el radicalismo provincial. Por la lista oficial de Jorge Capitanich participó la anti abortista Claudia Panzardi, mientras que por la lista radical, Livio Gutiérrez. Por el Partido Obrero participó Juan García. También estuvieron presentes los representantes del partido del ex gobernador de la dictadura José Ruiz Palacios (de Acción Chaqueña), Libres del Sur y Proyecto Sur, entre otros.

El radicalismo hizo una bandera de esconder su participación en el gobierno de Macri, planteando la tesis absurda de que “plata hay, el problema es cómo se administra”. En el medio de la mayor crisis económica de las últimas dos décadas, el planteo carece totalmente de seriedad. Incluso si se abstrae el presupuesto del Estado del conjunto de la situación económica y social, el equilibrio solamente se basa en un fuerte ajuste salarial contra estatales y docentes, realizado entre 2017 y el corriente año. La carga en pesos de la deuda dolarizada se disparó varias veces. Juan García respondió diciendo “en los barrios, no hay un peso, por la crisis”.

Panzardi, del peronismo, defendió la reforma constitucional y el pacto social. Con respecto a lo primero, la defendió como una ampliación de las libertades públicas, por ejemplo, restringiendo las reelecciones de intendentes. Una impostura, en una provincia donde las intendencias han comenzado a pasar de manos de padres a hijos (incluso en el pueblo de Panzardi, y al interior de su familia).

El Partido Obrero desarrolló un programa frente a la crisis, planteando, además, el combate al pacto social (que apunta a congelar los salarios y disciplinar a los trabajadores) y la necesidad de salir a la calle con un paro de 36 horas por los reclamos urgentes del movimiento popular de la provincia. Planteamos la ruptura con el FMI y destinar el ahorro nacional a un plan de desarrollo para resolver las necesidades populares urgentes. También la necesidad de ocupar y poner a funcionar bajo control obrero las empresas que despidan o cierren. Denunciamos la responsabilidad del Estado en la violencia de género y la opresión de la mujer y denunciamos la situación de precarización laboral de los pueblos indígenas, reclamando una salida urgente.

Polemizamos con la reforma constitucional del PJ explicando que, de convocarse una asamblea Constituyente, se daría vía libre a la liquidación del 82% móvil del INSSSEP, que tiene rango constitucional. Denunciamos además la intención de municipalizar la educación y la salud. Frente a las denuncias de corrupción, ampliamos la mira incluyendo a Aída Ayala (diputada nacional por Chaco de Cambiemos), que el radicalismo trató de esconder, y planteamos el control obrero y popular del presupuesto del Estado.

El debate a gobernador

En el debate a gobernador, participaron Capitanich; Carim Peche (del radicalismo); Raúl Castells (MIJD, quien le hizo un gesto de complicidad evidente a Capitanich tras una verborragia izquierdista); Carlos Martínez (Libres del Sur); Juan Carlos Bacileff Ivanoff  (Frente Integrador); Carlos Pacheco (Acción Chaqueña); Rubén Levrino (Proyecto Sur); Carlos Martínez (Consenso Federal), Eduardo Aguilar (Frente por la Educación y el Trabajo) y Aurelio Díaz por el Partido Obrero. Aurelio Díaz planteó la gravedad de la emergencia habitacional que vive el Chaco, con 150.000 habitantes sin vivienda. En materia laboral, aludió a la brutal desocupación. En este contexto, denunció que el Estado nacional gasta más de 2000 millones de pesos diarios en el pago de la deuda externa. Que esos recursos deben destinarse a un plan de viviendas para resolver las necesidades de trabajo y habitacionales de la población de la provincia.

Aurelio combatió las intimidaciones represivas del ex vice de Capitanich, Bacileff Ivanoff, que amenazó con la represión generalizada a las movilizaciones populares. También levanta el mismo planteo Acción Chaqueña, un partido cuyo origen está en la dictadura militar. Por contraposición, Aurelio llamó a movilizarse a los trabajadores ocupados y desocupados por sus reclamos, explicando que como diputados uno puede presentar propuestas, pero chocan con un régimen social abroquelado en la defensa de intereses ajenos a los de los trabajadores.

Capitanich desarrolló un planteo de gobierno enumerando medidas, pero en ningún momento explicó cómo llevarlas adelante en un marco de crisis como el que atraviesa la provincia. Las “cadenas de valor” que planteó desarrollar nunca florecieron durante sus dos primeros gobiernos, incluso en un marco de crecimiento económico a tasas chinas durante los primeros años. En cambio, se impuso una combinación entre la expansión sojera, la desocupación generalizada, y la dependencia del presupuesto estatal para atender en forma deficitaria las necesidades acuciantes de la población.

Lo que fue inviable en la etapa de crecimiento, menos podrá realizarse en la etapa de crisis. El Chaco necesita un cambio profundo de estructuras y régimen social para salir adelante: quebrar el poder de la gran producción sojera, poner los recursos que genera el campo en beneficio de las masas populares, y poner en pie un plan de industrialización dirigido por la clase obrera.

El radicalismo (Carim Peche) se limitó al discurso provincial chato e insustancial del día anterior, sin hacerse cargo de que el macrismo llevó al país a la crisis que está atravesando.

Ahora, continúa la campaña en las calles, los barrios y las plazas y el martes y miércoles que viene se desarrollarán los debates subsiguientes.

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