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1 de octubre de 2019

Prensa: la lucha por el bono plantea la posibilidad de un reagrupamiento

Por Leonardo Villafañe
La Naranja de Prensa

Un conjunto de comisiones internas del gremio de prensa, acompañadas por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), envió una nota común a las empresas periodísticas para reclamar que el bono de 5.000 pesos que decretó el gobierno para los trabajadores del sector privado se pague en una sola cuota y no sea absorbido por los aumentos que surjan de futuras revisiones paritarias.

Cada comisión interna, a su vez, subió a sus redes sociales el pedido, que se viralizó inmediatamente.

El bono y sus trampas

El bono que dispuso el gobierno es una miseria y, claramente, le sirve a la burocracia de la CGT para hacerle digerir a los trabajadores su inmovilismo criminal mientras campea la miseria, los cierres de empresas, las suspensiones y los despidos. 

Es además una movida con la que la burocracia, las patronales y el Estado buscan curarse en salud, condicionando -con un bono que no va al sueldo- los procesos de revisiones paritarias pactados con esas mismas burocracias, para hacer pasar los acuerdos a la baja de la primera mitad del año.

El decreto recoge en su letra chica las trampas armadas en la negociación entre el gobierno, las cámaras y los gremios: por ejemplo, cuando deja en manos de cada sindicato acordar otras condiciones de pago. La zanahoria es que con ello se podría, presuntamente, forzar un adelantamiento de las revisiones pactadas.

La burocracia de Comercio, por ejemplo, salió disparada a aceptarle a las empresas que lo paguen… ¡en cinco cuotas! Lo hizo con el aviso de que ya inició su proceso de revisión, y lo disfrazó con el expediente de que esa posibilidad sólo será para las pymes del sector. Pero esa salvedad no está en el acta, por lo que será una herramienta más de chantaje de las patronales bajo cuya ala se desempeñan 1,2 millones de trabajadores mercantiles, el contingente más numeroso del movimiento obrero organizado.

La lucha en prensa

Para el caso de prensa, la cámara Aedba debería sentar a la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba) para que le firme cualquier porquería. Eso está por verse, básicamente por dos razones: por un lado, porque la mayoría de las empresas, con y sin Utpba, ya han desconocido el bono de 2018 y, excepto por la resistencia de los delegados y el Sipreba, a nadie se le movió un pelo por esta violación de la ley y la sacrosanta ‘seguridad jurídica‘.

Por el otro, la Utpba puede ignorar el llamado de Aedba y hasta impugnarlo porque le es gratis, al tratarse de un sindicato fantasma y cuyos directivos nunca tuvieron ni Cuit.

La iniciativa del Sipreba y los delegados de base tiene, aún con todo este panorama, un potencial enorme. Porque puede unificar a todo el gremio en un reclamo común bien preciso y concreto. 
Tiene, más allá de la precariedad de la que es expresión el pedido, la virtud de traducir una cierta ofensiva del lado de los trabajadores, en un gremio cuya cotidianeidad está marcada por luchas defensivas contra los despidos, los retiros y los incumplimientos convencionales de todo tipo. 

Tiene el mérito, a su vez, de poner al desnudo, si la movida se continúa con una campaña duradera, la miseria de un gremio cuyos básicos de convenio de la categoría Redactor están por debajo de la canasta de pobreza que calcula, por ejemplo, el gobierno porteño. 

Incluso puede ofrecer el marco para poner en discusión la necesidad de que las empresas auto gestionadas eleven al Estado un reclamo por el bono. Sería una forma de activar una agenda pendiente de reivindicaciones de las cooperativas hacia los gobiernos, por capital de trabajo, subsidios, créditos blandos y aportes para la salud y el bienestar de los compañeros de esos medios.

El potencial de la movida del Sipreba, si logra hacer pie, empalmará necesariamente con nuevas fases del proceso de colapso generalizado al que se conduce la economía del país, un tembladeral que se mueve bajo todo el proceso electoral que, por sus marcos estrechos de debate y oferta patronal de opciones, no podrá contenerlo. 

Así, la pelea para que no nos esquilmen el bono puede ser un punto de partida para pasar, en el mismo proceso, a una lucha generalizada por la reapertura de paritarias en los términos que marquen las redacciones y no la decrépita burocracia utpbista. Sería un golpe demoledor a la burocracia y pondrá en agenda que la lucha para echarla definitivamente del gremio tiene una vía más productiva por este sendero que por el engorroso y lleno de zancadillas trámite de la compulsa de afiliados.
 

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