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3 de octubre de 2019 | #1567

Por el triunfo de la toma de Kimberly Clark

El jueves 3 los trabajadores volverán a movilizarse a la Secretaría de trabajo, denunciando que el preventivo de crisis es un fraude.
Por el triunfo de la toma de Kimberly Clark

Fotos: Ojo Obrero Fotografía

La patronal de Kimberley Clark, a través de su gerente para Latinoamérica, anunció oralmente frente los trabajadores y luego a los medios de comunicación nacionales, la decisión de cerrar la planta de Bernal como parte de un plan de reestructuración capitalista a nivel mundial. Esto significa el despido de 209 trabajadores de esta planta. 

La reestructuración, según afirma la empresa a los medios, “no tiene que ver con la actual crisis económica y el desplome del consumo” (Infobae) que vive el país, sino que es parte de la decisión de despedir al 10% de su personal a nivel mundial, que significan 5.500 despidos en total, y cerrar algunas plantas, como ya ocurrió con una en Brasil el año pasado. La empresa norteamericana que se “reestructura” despidiendo y cerrando plantas mantiene una enorme facturación de miles de millones de dólares. La multinacional Kimberly, que fue beneficiada en Estados Unidos con 617 millones de dólares con la reforma fiscal de Trump, fue favorecida en la Argentina con las fuertes devaluaciones del último año, ya que paga los salarios en pesos, pero destina parte de su producción a la exportación a cuatro países del Cono Sur, siendo la Argentina su casa matriz. 

Sin embargo, la empresa ha comenzado un Procedimiento Preventivo de Crisis intentando justificar el cierre y los 200 despidos. Se cumple una semana desde que la empresa anunció el cierre y presentó ese recurso, y que tuvo como respuesta de los trabajadores la ocupación de la planta de Bernal, con el objetivo de proteger las maquinarias, las materias primas y productos, en defensa de sus puestos de trabajo. 

La empresa, que cuenta con dos plantas más, una en Pilar y otra en San Luis, produce pañales y protección femenina en esas plantas, y papel higiénico fundamentalmente en la planta de Bernal. La presentación del Preventivo de Crisis tiene el objetivo de extorsionar a los trabajadores y cubrirse las espaldas contra reclamos judiciales de reinstalación en las otras plantas. 

La preparación de una comisión interna clasista

Los trabajadores denuncian que los productos de altos precios en góndola que se realizaban en Bernal llevó a una caída de las ventas y un funcionamiento al 50% de la capacidad productiva desde hace un año, y fue una decisión comercial no producir productos masivos de menor costo. 

Apoyándose en este cuadro, la patronal resolvió recortar el cuarto turno hace apenas dos meses, aunque manteniendo los niveles salariales del personal afectado como resultado del reclamo gremial. 

La comisión interna renovó su mandato a mitad de año, sobre la base de clarificar al conjunto de los trabajadores que había que prepararse y estar en alerta frente a una avanzada patronal contra las condiciones laborales y los puestos de trabajo. Esta caracterización que se vio confirmada por los hechos recientes, encontró una rápida y firme respuesta de lucha, con la ocupación de la planta en primer lugar, y con las acciones que se vienen llevando adelante, como el corte de la autopista Buenos Aires-La Plata, el acto masivo en puerta de fábrica, el importante plenario en apoyo que contó con la presencia de delegaciones sindicales, de comisiones internas y agrupaciones, y un primer festival solidario que recaudó recursos para el fondo de lucha, que crece con el aporte de trabajadores de todo el país. 

 

Un planteo de cara al conjunto de los papeleros

Los trabajadores de Kimberly Clark Bernal reclaman la reapertura inmediata de la planta, que la patronal levante el lock-out y ponga a producir las máquinas, resguardando los 200 puestos de trabajo y las condiciones laborales; plantean que hay que derribar el preventivo de crisis trucho de esta multinacional poderosa y que es necesario de manera urgente un paro nacional papelero, justificado ampliamente no sólo por la defensa de los 200 puestos de trabajo de Kimberly Bernal, sino además por la ocupación de Ansabo por parte de sus 50 trabajadores, por los despidos en Rosato, por el cierre de papelera Acevedo en Avellaneda, un cuadro de destrucción de puestos de trabajo de la industria papelera que se extiende a otras fábricas. Y que se convoque a un plenario de delegados que discuta y resuelva un plan de lucha de todo el gremio para ganar estos conflictos.

Cuando la burocracia de todo pelaje discute su “unificación” para hacer pasar el “pacto social" antiobrero, se coloca con más fuerza la necesidad de un paro activo de 36 horas, como inicio de un plan de lucha para quebrar el ajuste del FMI, Macri y Fernández.

¡Viva la ocupación de Kimberly Clark, y aguanten los papeleros!

 

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