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3 de octubre de 2019 | #1567

Paro de pilotos: el pacto social de Alberto Fernández (y su crisis) en marcha

Paro de pilotos: el pacto  social de Alberto Fernández (y su crisis) en marcha

La decisión de los pilotos de Apla de ir al paro está sobradamente justificada

El sindicato de pilotos (Apla) anunció un paro para el próximo fin de semana. La paritaria aeronáutica se encuentra vencida hace ya once largos meses y la patronal aún no ha hecho una propuesta de recomposición. De hecho, y en rigor, se trata de la paritaria relativa al período 2018. 

Tiempo atrás, ante el empantanamiento de la reforma laboral en el Congreso, la empresa formalizó su intención de reformar los convenios con el foco puesto especialmente en los gremios de tripulantes de cabina (AAA) y el de los técnicos (Apta). Además, apuntó a reducir drásticamente las escalas para avanzar sobre los costos laborales afectando especialmente a pilotos y azafatas. 

La dilación del acuerdo apunta a extorsionar con el deterioro salarial para avanzar sobre las condiciones laborales. En paralelo, las patronales se han ocupado de avanzar por la vía de los hechos sobre los convenios vigentes. 

La Secretaría de Trabajo acaba de dictar la conciliación obligatoria en el conflicto de los trabajadores de call center que sostuvieron un paro total de actividades durante doce días. Los trabajadores impusieron esa medida desde abajo en rechazo al intento de la compañía de desmantelar el área de atención telefónica en favor de un nuevo sistema de atención on line. La transformación tecnológica pretende ser el atajo mediante el cual crear una empresa tercerizada bajo convenio de comercio e ir paulatinamente vaciando el call center encuadrado en el convenio de APA. De hecho, los trabajadores denuncian una campaña para promover el ingreso a la nueva compañía y aceptar las nuevas condiciones.

La conciliación obligatoria para el call center llegó cuando el conflicto no encontraba una vía de solución y se hizo evidente la necesidad de profundizarlo con un paro general del gremio más númeroso, APA, que agrupa al personal de tierra de todas las aerolíneas. La burocracia, enrolada en la CTA de Hugo Yasky, buscó por todos los medios encapsular el conflicto para llevarlo a un callejón sin salida. 

Entre los pilotos acaba de formarse un nuevo sindicato. La entidad gremial surge por iniciativa y extorsión de la patronal de Latam que aseguró a sus pilotos que discontinuaría en forma inminente la ruta Buenos Aires-Miami por la obsolescencia de sus aviones. Al mismo tiempo, explicó que la misma podría mantenerse haciendo uso de sus aeronaves con matrícula chilena en las cuales rigen los convenios a la baja de ese país. Para autorizar la operatoria exigieron el aval sindical creando la Unión de Personal Aviadores de Latam (Upal) con ese sólo propósito. De un plumazo barrieron el convenio y la organización sindical.

La decisión de los pilotos de Apla de ir al paro está sobradamente justificada. A la luz de los avances de la patronal, la medida es incluso tardía. Apla, enrolada en el kirchnerista Fresimona sufrió el embate del propio Alberto Fernández que, en auxilio del gobierno de Mauricio Macri, les pidió que no llevaran a cabo la medida. El virtual presidente aseguró comprender la justeza del reclamo pero omitió hasta el compromiso de resolverlo cuando asuma el gobierno. Se trata del adelanto más concreto del Pacto Social que cocinan con las CGT y la CTA de Yasky que, a la vez, preparan su unificación para garantizarle al próximo gobierno la paz social que necesita para llevar adelante el ajuste del FMI que exige el congelamiento de salarios y avanzar, entre otras cosas, con la reforma de los convenios laborales.

La afrenta de Alberto Fernández a un sindicato afín, sin embargo, no surtió efecto porque los pilotos se vieron obligados a ratificar la medida, aunque justificaron a Alberto Fernández por “estar en campaña”. 

La disposición de lucha de los trabajadores de base de APA al igual que la formidable huelga de los controladores aéreos, que obtuvieron todos sus reclamos con un plan de lucha escalonado impuesto muy desde abajo, muestran el terreno explosivo en el que se desenvuelve el ajuste en el gremio aeronáutico. Asistimos a una primera señal de las enormes dificultades que va a enfrentar la burocracia sindical, que en todo momento actúa condicionada por esa predisposición a la lucha de los trabajadores, y el futuro gobierno para imponer el Pacto Social.

Para defender los convenios y el salario de los trabajadores aeronáuticos es necesario impulsar asambleas de base en todos los sindicatos y poner en pie un plan de lucha común de todos los gremios. 

 

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