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3 de octubre de 2019

La “productiva” reunión de Alberto Fernández con la UIA

El Plan Productivo de las patronales: exenciones impositivas y flexibilización de los convenios

Alberto Fernández se reunió con las autoridades de la UIA y grandes empresarios, que entregaron al candidato un ‘Plan Productivo 2020-2023’ con una serie de medidas económicas. El ganador de las Paso celebró el encuentro y aseguró compartir “un mismo ideal” con las patronales de la industria.

Según las versiones periodísticas, los empresarios transmitieron a Fernández sus principales preocupaciones y reclamos, y las condensaron en el documento mencionado. Entre ellos, el primer lugar lo ocuparon los pedidos de una reducción de la tasa de interés y planes de financiamiento especiales con tasas subsidiadas, y de una reforma tributaria que exima de impuestos a los capitalistas -empezando por la eliminación de los gravámenes a la exportación y el sostenimiento del Pacto Fiscal que firmaron Macri y los gobernadores. 

Otro punto del Plan Productivo de las patronales es avanzar en una “modernización de las relaciones laborales”. En referencia a ello, cuando fue consultado sobre si habían debatido sobre la reforma laboral, el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, contestó que “el pedido no apunta a una reforma laboral que modifique la ley de contrato de trabajo, sino a cambios en los convenios” (La Nación, 3/10). En esa línea, para discutir esas reformas Alberto les pidió que tengan diálogo con los sindicatos.

Recordemos que Fernández insistió durante su campaña electoral en que promoverá el “modelo Vaca Muerta”, en alusión a la adenda de flexibilización del convenio petrolero que pactaron los pulpos internacionales con el burócrata sindical Guillermo Pereyra -quien por estos días se dedica a un lobby contra el congelamiento de los combustibles y en defensa de las ganancias patronales, mientras suspenden a 1.200 obreros en los pozos. Esa adenda flexibilizadora ya ocasionó ocho muertes obreras en dos años. Ese es el contenido de la hoja de ruta en que coinciden la UIA y el candidato del Frente de Todos.


Más allá de las promesas y las buenas migas, Alberto Fernández aprovechó el cónclave para avanzar en el tejido del pacto social entre las patronales y la burocracia sindical. Incluso, comentó que su apuesta es que trascienda de los 180 primeros días de gobierno –fijados para suspender las paritarias por ese tiempo- hacia una “mesa permanente”. Sumado a la subordinación de Moyano y de la CTA Yasky a la CGT de Daer, el virtual presidente se ilusiona con cercar las tendencias a la conflictividad laboral y un aislamiento absoluto de las luchas obreras.

Un aspecto subyacente es que cuando estas grandes empresas bregan por una mayor competitividad y coinciden con Fernández en fomentar la exportación, lo que está latente detrás es la devaluación permanente del peso, como forma de licuar los costos medidos en dólares y en primer lugar lo salarios. 

El pacto social está preñado de nuevos ataques al movimiento obrero, contra los convenios colectivos y los salarios. Los beneficios impositivos del Pacto Fiscal los pagan los trabajadores con mayor ajuste en las provincias, mientras que la eliminación de los aranceles a la exportación lleva además a una equiparación de los precios internos con los internacionales. La “productividad” de la reunión entre Alberto Fernández y la UIA anticipa la productividad que reclamarán a los trabajadores, a costa de sus derechos laborales.

El reagrupamiento del sindicalismo combativo y los sectores piqueteros en lucha, que ha protagonizado grandes acciones en el último período, tiene por delante una tarea estratégica de enfrentar esta concertación reaccionaria. Las ocupaciones de fábrica, la masividad de las movilizaciones piqueteras, los paros docentes en solidaridad con el Chubutazo, son muestras de las importantes reservas de lucha con que el movimiento obrero ingresa en esta nueva etapa.

 

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