fbnoscript
11 de octubre de 2019

Arcor adelanta vacaciones a 2.500 trabajadores

Argumentando una acumulación se stock por la caída del consumo, Arcor anunció el adelantamiento de las vacaciones a 2.500 empleados de cuatro de sus fábricas, en Córdoba, San Luis, Tucumán y Salto (Buenos Aires).

La medida llega luego de que en lo que va del año cerrara las plantas en Mendoza (La Campagnola), Río Negro y la producción de alcohol San Pedro. Esto debe alertar a los trabajadores, porque Luis Pagani, dueño de la firma, declaró que pronostica que la crisis se profundizará en 2020 (Clarín, 29/9).

Sin embargo, Arcor es una empresa que difícilmente pueda demostrar una crisis. De hecho, en el primer semestre de 2019 obtuvo una ganancia de $655 millones, principalmente por el incremento de sus ventas en el exterior.

Es que gracias a estas ganancias la alimenticia se ha extendido en 46 plantas industriales, una decena de ella repartidas en distintas partes del mundo, diversificada en 10 empresas. Es el primer productor mundial de caramelos duros y el mayor exportador de golosinas de la Argentina, Brasil, Chile y Perú (Infobae, 9/10). Ahora se encuentra desembarcando en el mercado africano, instalando una fábrica en Angola.

¿De qué crisis habla Pagani entonces? Cuando fue consultado por Clarín (ídem) contestó que la veía en el “deterioro salarial y del poder de compra de la gente”. Sin embargo, cuestionó el mísero bono de $5.000 pesos en cuotas, y asegura que en el marco del pacto social deben acordarse como punto fundamentales una reforma impositiva (se refiere a menores impuestos a los capitalistas, lo cual implica mayor ajuste) y una modificación de la Justicia laboral para legalizar la flexibilidad.

Pagani fue parte del elenco de empresarios que pujaban por una política de endeudamiento con los bancos internacionales. Ahora se beneficia por la devaluación. Es decir que se vale de la crisis para ganar “competitividad” a costa de los trabajadores, de sus conquistas y de sus puestos de trabajo, como se vio en el caso de La Campagnola y el cierre de la planta de Mendoza para concentrar toda la producción en la de San Luis.

Ante esta ofensiva patronal, el Sindicato de la Alimentación (STIA) firmó el acta de la patronal de espaldas a los obreros, con el aval de asambleas truchas y vacías. Es gracias a esta colaboración de la burocracia que en los últimos años se perdieron unos 15.000 puestos de trabajo en la industria alimenticia.

Es necesario convocar a asambleas en todas las plantas, para enfrentar el ataque al convenio que implican estas vacaciones anticipadas, para luchar contra los despidos y las suspensiones, para reclamar que se abran los libros contables de la empresa y el control de la producción por los trabajadores. Necesitamos poner en movimiento al conjunto del movimiento obrero con un paro activo nacional de 36 horas y un plan de lucha, para que la crisis la paguen los capitalistas.

En esta nota:

Compartir

Comentarios