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17 de octubre de 2019 | #1569

En la Ciudad, vamos con el Frente de Izquierda

La recta final de una campaña tenaz
En la Ciudad, vamos con el Frente de Izquierda

La campaña del FIT-U tuvo una fuerte impronta de lucha. Foto: Fede Imas, Ojo Obrero Fotografía

Entramos en los últimos días de una campaña que presentó una peculiaridad. Las Paso dejaron resuelta la elección nacional y se colocó el foco en la posibilidad de que el macrismo también salga derrotado en la Ciudad; y el kirchnerismo presentó el voto a Matías Lammens como el instrumento necesario para ese objetivo. A pesar de esta presión, la campaña del Frente de Izquierda-Unidad se abrió camino.

En los lugares de trabajo, de estudio y en las mesitas de las principales esquinas venimos recogiendo una mayor simpatía, apoyada en los últimos días por la intervención de Gabriel Solano en el debate a Jefe de Gobierno.

Con este envión pelearemos por conquistar cada voto del amplio espectro de la izquierda y el progresismo, que siempre tuvo en la Ciudad un peso importante. El planteo nuestro es claro: el debate a Jefe de Gobierno demostró que el Frente de Izquierda es la única oposición a la política de Macri y Rodríguez Larreta. Esta fue la conclusión casi generalizada, tanto de periodistas como de miles de trabajadores y vecinos que vieron cómo Lammens se presentaba como un continuador, “con sensibilidad social”, de la política de obras y privatización al servicio de la especulación inmobiliaria que lleva adelante Larreta.

La polarización nos obligó a afinar un concepto político en la campaña desde el principio. Por un lado, desmentir la campaña de Larreta basada en la idea de una ciudad gestionada eficientemente e inmune a la crisis nacional. Por el otro, denunciar la complicidad del kirchnerismo en la privatización de más de 400 hectáreas de la Ciudad y de su entrega a la especulación inmobiliaria expresada en los pactos en la Legislatura; y desnudar el programa proempresarial que presentó Lammens como salida. En tercer lugar, desarrollamos más en profundidad nuestro programa para abordar todos los aspectos en los que se manifiesta la profunda crisis social. 

Uno de los ejes más importantes de la campaña fue denunciar la situación de los trabajadores en una ciudad en la que la mitad gana menos de 25.000 pesos, la pobreza asciende al 20%, la desocupación llega al 11% y la precarización laboral avanza. Presentamos proyectos para combatir la precarización de los repartidores de plataformas y volvimos a presentar el proyecto para el pase a planta permanente de los 18.000 precarizados de la Ciudad, situación que conmovió al país luego de la muerte por un accidente laboral de Cinthia Choque. Realizamos una nutrida presentación del proyecto en la Legislatura y Gabriel Solano aprovechó el debate para preguntarle a Larreta en vivo cómo podía ser que el Estado violara las leyes laborales. También hicimos audiencias públicas y presentaciones para denunciar la contaminación con asbesto en el subte, que luego estalló con la confirmación periodística de que el gobierno tenía la información de que las unidades estaban contaminadas.

Desnudamos en la campaña el carácter privatista de la política de Larreta en Educación, en la que el desfinanciamiento de la pública tiene como correlato el financiamiento de la privada. Las reformas en el área profundizaron esta orientación, hacia una formación pública que prepare pobres para trabajos precarizados y otra privada para ricos. Nuestro rechazo firme a la Unicaba y a la Secundaria “sin” Futuro desnudó que el kirchnerismo no puede ir a fondo contra ellas, porque se apoyan en las leyes educativas que éste aprobó cuando estaba en el gobierno nacional, y que aplican sus gobernadores en las provincias. Para el sábado 19 preparamos un encuentro educativo para reagrupar a todos los sectores que enfrentan estas políticas.

La separación de la Iglesia del Estado fue un planteo que nos distinguió de todas las listas tributarias del clero. Es un planteo fundamental para defender los derechos de las mujeres y la juventud, contra el oscurantismo opresor y discriminatorio que difunde la Iglesia. Cuenta para ello con cuantiosas exenciones impositivas por parte del Estado de la Ciudad, así como con 5.000 pesos en subsidios a la educación, que se le otorgan, mientras boicotea la aplicación de la ESI. La pelea por una educación laica y la aplicación de la ESI en todos los colegios es inseparable de esta pelea de fondo; este fue uno de los ejes principales de la asamblea de mujeres realizada en Parque Centenario como preparación para el Encuentro en La Plata.

Nuestra campaña tuvo una fuerte impronta de lucha con la irrupción del acampe piquetero y las movilizaciones del sindicalismo combativo, que colocaron el problema de la pobreza y el ajuste en el primer plano nacional. El Polo Obrero de la Ciudad salió fortalecido de esta pelea y ahora suma compañeros a la lucha por el voto.

Nos quedan pocos días para finalizar la campaña. La presencia callejera y la pelea del voto mano a mano revisten un carácter fundamental. Vamos por la conquista de nuevos fiscales, de todas las relaciones que se han acercado en esta última etapa de la campaña para defender cada voto al Frente de Izquierda-Unidad. Vamos por el objetivo de ser la tercera fuerza de la Ciudad, hacia la conquista de la banca en el Congreso para Myriam Bregman y Vanina Biasi y para reforzar nuestro bloque en la Legislatura porteña.

 

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