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18 de octubre de 2019

Avellaneda: imágenes del naufragio

El impacto de las inundaciones en el distrito

Pese a ser cierto que en los últimos días se precipitó una gran cantidad de agua, las lluvias volvieron a dejar al desnudo la desinversión en obras públicas, pauperizando las condiciones básicas de vida de los vecinos, trabajadores y estudiantes de Avellaneda. 

Lleno de cartelerías publicitando obras por parte del municipio, barriadas completas se asemejaron a Venecia. “Acá el problema es que se nos mete el agua en nuestras casas, se nos moja, hinchan y pudren los muebles, y los colchones, se nos joden los electrodomésticos, y a la hora de pedirle al gobierno, andá a cantarle a Gardel. El año pasado la inundación me quemó la heladera, hice todos los trámites y más, aún espero que me paguen los daños”, nos narra José, vecino del Docke con medio metro de agua, nuevamente, en los pasillos del barrio. “La tratamos de contener con maderas como tabiques, pero el agua se mete por todos lados”, nos agrega. 

Situación similar se produjo en escuelas y colegios, donde sus puertas son adornadas con cartelería verdiblanca firmada por el intendente Jorge Ferraresi, informando millones “invertidos” en arreglos, remodelaciones y refacciones que hacen agua, de forma literal. “Hoy los chicos no tuvieron clases porque varios salones amanecieron inundados”, informa a un medio local una auxiliar de escuela primaria, mensaje repetido en toda la jornada del viernes 11 de octubre.

Estado culpable

Las inundaciones no son novedad en Avellaneda. Tormentas, sudestadas, se repiten año tras año, empeorando la vida cotidiana de vecinos que sobreviven en condiciones deplorables.  Las imágenes lo dicen por sí solas. 

A la par, el Ejecutivo provincial y municipal llevan adelante políticas que solo incrementan los grandes beneficios patronales.  

No olvidemos que fue el jefe político comunal “Nac&Pop” quien, en 2018, donó (regaló) un humedal (espacio necesario para el escurrimiento natural de las aguas), cubierto con cemento para ampliar el playón de maniobras y depósito de contenedores de la multinacional Exolgan. Sumado a una millonaria eximición impositiva, mientras el pueblo trabajador abonamos un aumento superior al 50% de la Tasa de Servicios Generales.
 

Las aguas bajan, el suelo de barro se seca, pero las epidemias y enfermedades quedan. “Acá hay pibes con infecciones en la piel, que no logran curarse nunca, porque viven en casas atestadas de hongos y humedad”, afirma Susana, vecina de Villa Tranquila, rescatando del lodo lo poco que les queda. 

Si a este contexto le agregamos un presupuesto ajustado y congelado en salud, provocando hospitales y salitas con ausencia de elementos básicos para la atención mínima (alcohol, gasas, algodón, etc), o hasta incluso no poder atenderse por falta de personal, el escenario es de un terror apabullante, del cual Cambiemos y PJ son responsables. 

Es necesario que trabajadores y estudiantes nos organicemos, ganar las calles por nuestros reclamos, derechos y reivindicaciones. 

Exigimos a la provincia y el municipio una solución para la urgente situación que se está viviendo en las barriadas. Resarcimiento por los daños causados por el diluvio. Empadronamiento y censo de todos los damnificados a cargo de comisiones de vecinos y trabajadores de cada barriada. Cuadrillas de limpieza e higiene, proveer de agua potable, desinfectantes, lavandina y todos los elementos necesarios de limpieza en las barriadas castigadas por las lluvias, y zonas aledañas. Así como también hospitales, colegios, salitas sanitarias y entidades municipales. 

Solo mediante la realización de un plan de obras públicas, diseñado y controlados por los propios habitantes de las barriadas, y no gobiernos que lo hacen a beneficio de la especulación inmobiliaria y los grandes pulpos empresariales, lograremos una solución concreta al flagelo histórico de las inundaciones.

Por un plan masivo de construcción de viviendas y una verdadera urbanización de los barrios populares, bajo control de los vecinos y financiado con impuestos extraordinarios a los capitalistas. 

En defensa de la salud pública. Por la triplicación presupuestaria nacional, provincial y municipal. 

Que la crisis la paguen los patrones, y no el pueblo trabajador.

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