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25 de octubre de 2019

Crece un movimiento de lucha en el Hospital Garrahan

El jueves 24 tuvo lugar un importante paro en el Hospital Garrahan. Había sido convocado por la Junta Interna de ATE, tras una resolución asamblearia donde la participación de compañeros y compañeras no distinguió afiliación gremial. 

La jornada de lucha contó con la presencia activa de numerosos trabajadores de distintos sectores, que nos reunimos en el Hall de Combate de los Pozos entre las 7 am del jueves y las 7 am del viernes, con mate cocido y torta frita por la mañana, y choriceadas tanto al mediodía como en el paro del turno noche. A su vez, nos visitó la combativa Comisión de Mujeres de Kimberley Clark, quienes pasaron con el fondo de lucha en el marco del reclamo por la reapertura de la fábrica y la reincorporación de sus compañeros.

El movimiento se está desarrollando por la confluencia de reclamos propios que maduran en diversos sectores. El sector de Imágenes, por caso, hizo punta con asambleas propias que iniciaron un plan de acción frente a numerosos atropellos. Entre ellos se destacan la falta de materiales y equipos en condiciones, el incorrecto depósito de aportes previsionales acorde a la insalubridad por parte de la patronal y la falta de reconocimiento para quienes tienen licenciatura en Biomágenes. El pago de la licenciatura tampoco es percibido por Instrumentación Quirúrgica, otro sector donde las compañeras pararon en forma masiva. Así, y bajo el impulso de estas luchas, se empezaron a desarrollar asambleas y reuniones en diversos sectores, para votar pliegos propios y confluir en una acción general. Además de las áreas mencionadas, participaron de la medida compañeros y compañeras de Hemoterapia, Laboratorio, Enfermería, Esterilización, Jardín, Farmacia y Administrativos. 

En este cuadro, la Junta Interna de ATE promovió la organización de todas las asambleas particulares que fueran posibles, con la orientación de converger en un movimiento común con un pliego único. Peleando por separado, es más fácil para la patronal seguir negando las reivindicaciones. Es así que se votó una nueva asamblea para el próximo jueves. 

Entre los reclamos que unifican al movimiento se encuentran la exigencia de un bono de emergencia de $10.000 mensuales y la reapertura paritaria; la apertura de vacantes para lactantes en el Jardín Maternal; el pago inmediato a residentes y el establecimiento de un régimen de insalubridad. Este último punto genera gran atención entre los trabajadores, y se ha puesto en pie una comisión para debatir métodos y estrategias de lucha para conquistarlo. Más allá de los detalles legales, es muy sentida la sobrecarga laboral generalizada y las pésimas condiciones laborales, en un hospital de alta complejidad donde la jornada mínima es de 7 y 8 horas para el personal asistencial. Por eso, el programa de reducción de jornada a 6 horas sin afectar el salario, junto al establecimiento de una jubilación anticipada equivalente al 82% móvil y licencias por estrés, está causando creciente interés. Detrás del marketing que pretende presentar al Garrahan como una suerte de isla “primermundista”, se encuentra una superexplotación laboral generalizada y una infraestructura atada literalmente con alambres. Por caso, las instrumentadoras denuncian que se llega a operar con las puertas abiertas del quirófano -bajo un grave riesgo sanitario- por la falta de aire acondicionado. 

Este ascendente movimiento de lucha que recorre el hospital es la respuesta que los trabajadores comienzan a organizar frente al brutal ajuste macrista que ha diezmado nuestras condiciones laborales y de vida. Los cómplices sindicales de toda la vida, una vez más, llaman a desmovilizar a los trabajadores. Esta vez, en línea con el pedido de Alberto Fernández, nos piden que no salgamos a la calle y que los trabajadores colaboremos en el “pacto social” del futuro mandatario peronista. La ecuación albertista es más de lo mismo: ajustar el presupuesto en salud, reformas laborales mediante, en función de compromisos de deuda.
Este importante paro en el Garrahan pone en pie un conjunto de elementales reclamos, pero por sobre todo señala un camino de preparación para las inminentes luchas que, sin lugar a dudas, impulsará nuestra clase frente a los planes de ajuste que unifica a todo el arco patronal bajo la tutela del FMI.

Viva la lucha de los trabajadores del Garrahan.

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