fbnoscript
28 de octubre de 2019

Estados Unidos: se levantó la huelga en General Motors

Una gran lucha, traicionada por la burocracia sindical

La histórica huelga de General Motors (GM) se levantó luego de cinco semanas. Unos 48.000 trabajadores permanecieron de paro exigiendo un aumento salarial, la cobertura completa de las prestaciones médicas, el pase a planta permanente de los trabajadores temporarios y el cese de despidos y cierres de fábricas. Finalmente, el sindicato United Auto Worker (UAW), valiéndose de una consulta manipulada, anunció el fin de la huelga y la aceptación de un contrato que no satisface los reclamos obreros.

Dicho acuerdo establece, para los próximos cuatro años, dos aumentos del 3%, dos pagos del 4% y una bonificación de U$S11.000, además de un bono de firma por U$S4.500.

Pero esa parte es la zanahoria del acuerdo, porque en ningún punto se especifica qué sucederá con las prestaciones médicas. Al mismo tiempo, la patronal no retrocede en los cierres de plantas efectuados. Por el lado de los trabajadores temporarios, se establece un calendario para el pase a planta permanente pero sólo para trabajadores que llevan entre dos y tres años bajo esa modalidad precaria de contratación. Y aun dentro de ese período, los trabajadores podrán sufrir suspensiones de hasta 30 días. O sea que se consagra una modalidad de contratación flexibilizadora con la que la patronal abarata costos y divide al colectivo obrero.

Este acuerdo habría sido votado afirmativamente por el 57% de los trabajadores sindicalizados. Así lo anunció, con bombos y platillos, el sindicato. “Los trabajadores de GM han hablado”, dijo el vicepresidente del UAW-GM, Terry Dittes. De las 33 fábricas de paro, solo en Tennessee habría ganado el "no" con el 51% de los votos. Pero el caso de Connecticut pone en duda todos los resultados. En esa fábrica, la UAW dijo que habría ganado el "sí" con el 57%. Los trabajadores advirtieron esa misma noche que el resultado era fraudulento, con lo cual convocaron a un bloqueo en la mañana siguiente que fue reprimido por la policía. Desde ese momento, todas las fábricas donde se votaba fueron militarizadas.

Desde un primer momento, la UAW intentó quebrar la huelga en beneficio de GM. Obstruyó las asambleas, cuestionó las medidas de fuerza y ocultó durante tres semanas el estado de las negociaciones. Ahora, maniobrará para que los trabajadores de Ford y Fiat-Chrysler acepten el mismo acuerdo.

Pero pese a la losa burocrática, los trabajadores han protagonizado una valiosísima lucha (la más grande de GM en 50 años), con asambleas, piquetes y huelgas. Es el camino que ya ha emprendido la docencia en varios estados. Estos procesos se inscriben en un crecimiento de las luchas obreras en el mundo, cuyo telón de fondo es la bancarrota económica y el intento de las patronales por descargar la crisis sobre las espaldas de las masas.

La crisis la deben pagar los capitalistas.

En esta nota:

Compartir

Comentarios