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31 de octubre de 2019 | #1570

Córdoba: Una campaña electoral para reforzar una salida de los trabajadores

Córdoba: Una campaña electoral para reforzar una salida de los trabajadores

La campaña del FIT-U consistió en desenvolver un programa de defensa de las reivindicaciones obreras y populares

Las elecciones en Córdoba han arrojado un contundente triunfo de Juntos por el Cambio. La lista amarilla obtuvo un 61,30% en la categoría presidencial, con un 13,12% más en relación con las Paso. En la categoría legislativa llegó al 51,32%, logrando seis de las nueve bancas que la provincia ponía en juego. Esta votación se obtiene al concentrar gran parte de los nuevos votos en relación con las elecciones de agosto y a un retroceso de las demás listas.

El Frente de Todos pasó del 30,39 al 29,27% para presidente; en tanto que para diputados sacó un 22,30%, cuando en agosto había alcanzado alrededor de 24%. La lista corta del gobernador Schiaretti cosechó prácticamente el mismo porcentaje alcanzado en agosto, un 16,9%, y perdió una de las dos bancas que pretendía revalidar, cayendo presa de su política de prescindencia de la elección nacional -lo que le valió la división de su fuerza. Mientras el senador Caserío realizó campaña por la fórmula de los Fernández, se repartían casa por casa las boletas de “Hacemos por Córdoba” junto con la de Macri. Las formaciones políticas burguesas dominaron el escenario electoral.
El macrismo avanzó electoralmente en Córdoba en un cuadro de despidos, suspensiones y pulverización La campaña del FIT-U consistió en desenvolver un programa de defensa de las reivindicaciones obreras y populares del salario; sin que ello haya derivado en un ascenso de las luchas obreras. Alberto Fernández visitó en reiteradas oportunidades la provincia para seducir a los empresarios, e hizo campaña junto a Roberto Urquía (Aceitera General Deheza), cuando éste fue uno de los empresarios que mas financió la campaña de Macri. La burocracia sindical, en su mayoría, hizo campaña por el Frente de Todos, llamando a apoyar un pacto social contra los trabajadores.
Con todo, el final del proceso electoral 2019 será un punto de continuidad de una crisis económica, social y política excepcional. El cambio de nombres en el Poder Ejecutivo no representa un cambio de frente de los grandes grupos capitalistas. En efecto, la fórmula F-F tiene como objetivo prioritario cumplir con el FMI y el pago de la deuda externa, y prepara una agenda antiob rera. Schiaretti, que viene llevando esa agenda junto a Macri, rápidamente felicitó a Fernández y se puso a disposición para trabajar en “la construcción de una Argentina entre todos”.

La lista de la izquierda tuvo en este marco un retroceso electoral. Para la categoría presidencial obtuvimos el 1,66% (un 1,2% por debajo de las Paso), mientras que para diputados llegamos al 2,5%. La campaña del FIT-Unidad consistió en desenvolver un programa de defensa de las reivindicaciones obreras y populares, planteado que la crisis la deben pagar los capitalistas. En ese sentido, sentamos las bases para enfrentar el intento de reformas de los convenios colectivos, para la defensa del salario y de las fuentes de trabajo.

No es casualidad que lo mejor de la vanguardia obrera haya fiscalizado para nuestra lista. Todas las luchas que se desarrollaron en Córdoba tuvieron una expresión en el cuidado de nuestro voto: fiscalizaron para el FIT-Unidad trabajadores de Molinos Minetti, de Luz y Fuerza, estatales, la docencia de los tres niveles. El Polo Obrero tuvo un papel destacado en la defensa del voto de las barriadas, frente a los punteros y sus diferentes listas patronales. Sin dudas, es una base para encarar una de las tareas clave de la etapa, que consiste en poner en pie una nueva dirección del movimiento obrero para luchar por una salida propia a la crisis.

El Partido Obrero en el Frente de Izquierda realizó una campaña para que la clase obrera intervenga en la crisis con un programa de independencia política. En plena campaña electoral participó de todas las luchas que se desarrollaron, algunas de ellas emblemáticas, como la huelga por tiempo indeterminado de las y los municipales de Jesús María, o los acampes y movilizaciones piqueteras por trabajo y contra el hambre. En el tramo final, levantamos las banderas de las rebeliones populares en Chile y Latinoamérica, destacándolas como el camino a seguir. Más de 1.000 fiscales se organizaron junto al PO en toda la provincia, replicando el nivel de organización del 11 de agosto. La campaña electoral realizada refuerza la perspectiva de construir una fuerza política que una a la izquierda con el movimiento obrero para tirar abajo el régimen del FMI.

Las elecciones en Córdoba han arrojado un contundente triunfo de Juntos por el Cambio. La lista amarilla obtuvo un 61,30% en la categoría presidencial, con un 13,12% más en relación con las Paso. En la categoría legislativa llegó al 51,32%, logrando seis de las nueve bancas que la provincia ponía en juego. Esta votación se obtiene al concentrar gran parte de los nuevos votos en relación con las elecciones de agosto y a un retroceso de las demás listas.

El Frente de Todos pasó del 30,39 al 29,27% para presidente; en tanto que para diputados sacó un 22,30%, cuando en agosto había alcanzado alrededor de 24%. La lista corta del gobernador Schiaretti cosechó prácticamente el mismo porcentaje alcanzado en agosto, un 16,9%, y perdió una de las dos bancas que pretendía revalidar, cayendo presa de su política de prescindencia de la elección nacional -lo que le valió la división de su fuerza. Mientras el senador Caserío realizó campaña por la fórmula de los Fernández, se repartían casa por casa las boletas de “Hacemos por Córdoba” junto con la de Macri. Las formaciones políticas burguesas dominaron el escenario electoral.
El macrismo avanzó electoralmente en Córdoba en un cuadro de despidos, suspensiones y pulverización La campaña del FIT-U consistió en desenvolver un programa de defensa de las reivindicaciones obreras y populares del salario; sin que ello haya derivado en un ascenso de las luchas obreras. Alberto Fernández visitó en reiteradas oportunidades la provincia para seducir a los empresarios, e hizo campaña junto a Roberto Urquía (Aceitera General Deheza), cuando éste fue uno de los empresarios que mas financió la campaña de Macri. La burocracia sindical, en su mayoría, hizo campaña por el Frente de Todos, llamando a apoyar un pacto social contra los trabajadores.

Con todo, el final del proceso electoral 2019 será un punto de continuidad de una crisis económica, social y política excepcional. El cambio de nombres en el Poder Ejecutivo no representa un cambio de frente de los grandes grupos capitalistas. En efecto, la fórmula F-F tiene como objetivo prioritario cumplir con el FMI y el pago de la deuda externa, y prepara una agenda antiob rera. Schiaretti, que viene llevando esa agenda junto a Macri, rápidamente felicitó a Fernández y se puso a disposición para trabajar en “la construcción de una Argentina entre todos”.

La lista de la izquierda tuvo en este marco un retroceso electoral. Para la categoría presidencial obtuvimos el 1,66% (un 1,2% por debajo de las Paso), mientras que para diputados llegamos al 2,5%. La campaña del FIT-Unidad consistió en desenvolver un programa de defensa de las reivindicaciones obreras y populares, planteado que la crisis la deben pagar los capitalistas. En ese sentido, sentamos las bases para enfrentar el intento de reformas de los convenios colectivos, para la defensa del salario y de las fuentes de trabajo.

No es casualidad que lo mejor de la vanguardia obrera haya fiscalizado para nuestra lista. Todas las luchas que se desarrollaron en Córdoba tuvieron una expresión en el cuidado de nuestro voto: fiscalizaron para el FIT-Unidad trabajadores de Molinos Minetti, de Luz y Fuerza, estatales, la docencia de los tres niveles. El Polo Obrero tuvo un papel destacado en la defensa del voto de las barriadas, frente a los punteros y sus diferentes listas patronales. Sin dudas, es una base para encarar una de las tareas clave de la etapa, que consiste en poner en pie una nueva dirección del movimiento obrero para luchar por una salida propia a la crisis.

El Partido Obrero en el Frente de Izquierda realizó una campaña para que la clase obrera intervenga en la crisis con un programa de independencia política. En plena campaña electoral participó de todas las luchas que se desarrollaron, algunas de ellas emblemáticas, como la huelga por tiempo indeterminado de las y los municipales de Jesús María, o los acampes y movilizaciones piqueteras por trabajo y contra el hambre. En el tramo final, levantamos las banderas de las rebeliones populares en Chile y Latinoamérica, destacándolas como el camino a seguir. Más de 1.000 fiscales se organizaron junto al PO en toda la provincia, replicando el nivel de organización del 11 de agosto. La campaña electoral realizada refuerza la perspectiva de construir una fuerza política que una a la izquierda con el movimiento obrero para tirar abajo el régimen del FMI.
 

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