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4 de noviembre de 2019

Córdoba, después de la campaña electoral

Córdoba, después de la campaña electoral

El importante acto de campaña electoral en Córdoba

En las recientes elecciones presidenciales, Mauricio Macri obtuvo el 61% de los votos en la provincia de Córdoba, una cifra que en la ciudad capital -donde se asienta la mitad de la población- llega al 66%. En el 2015, el mandatario saliente había obtenido en la provincia el 53% de los votos en primera vuelta. No se puede dejar de comparar la votación de Cambiemos con la también histórica votación del reelecto Juan Schiaretti en mayo de este año, cuando el PJ local obtuvo el 54%.

El dominio capitalista, sin embargo, no deja de ser volátil y transitorio, y no se asienta en una formación política estable. Así lo entendió Schiaretti no solo cuando adelantó las elecciones de gobernador, sino también luego cuando mantuvo su lista de diputados, no obstante las presiones tanto de Macri como de Alberto Fernández. El análisis de la remontada de Cambiemos en Córdoba debe integrar también el resultado en las elecciones de gobernador, donde el macrismo se presentó dividido y obtuvo menos del 30% de los votos entre las dos listas (Mario Negri y Ramón Mestre). Ahora, luego de los comicios de octubrem corren las versiones de división tanto en el peronismo como en el Cambiemos local.

Los reacomodamientos capitalistas caminan, con éxito por ahora, en la cuerda floja de la crisis capitalista y el fantasma del desmadre de las masas. Todas las formaciones capitalistas, pero particularmente las peronistas que intervienen en las organizaciones de masas, tuvieron y tienen como eje sacar a los trabajadores de las calles. Algo simplemente imposible por el desarrollo de la crisis nacional, y también por las propias contradicciones que se van acumulando en la provincia, que ya cuenta con una deuda pública cercana a un presupuesto local entero. La expectativa electoral se diluye en la agenda de agresión que el capitalismo descarga sobre los trabajadores.

La campaña electoral desplegada por el Partido Obrero y el Frente de Izquierda desde febrero, tiene el valor de haber preparado programática y organizativamente a la clase obrera, y en particular a su vanguardia, para los desafíos que se vienen. Como ya se ha dicho, levantamos un programa de independencia política que apuntaba a denunciar la responsabilidad de la clase capitalista y del FMI en la crisis y a luchar por una salida política de los explotados, planteando el gobierno de los trabajadores. Incluso nuestro programa fue asimilado parcialmente por el conjunto del Frente de Izquierda, que comenzó la campaña electoral planteado consignas centristas como “dar vuelta todo” y “nuestras vidas valen más que sus ganancias”, para terminar con un discurso radicalizado. Muestra de ello fue el cierre de campaña del Frente de Izquierda-Unidad. con marcha y acto frente al consulado chileno en la provincia. De esa forma se reflejó lo que el PO defendió desde un principio, impulsando y poniendo el cuerpo en todas las movilizaciones obreras y populares -en primer lugar las del Polo Obrero y las organizaciones piqueteras, la de los municipales de Jesús María, de Luz y Fuerza, de Molinos Minetti, entre otras; que fueron desafiando la contención política y sindical que imponían las patronales.

Ahí donde la tendencia de la clase obrera y del pueblo explotado a enfrentar la decadencia social del capitalismo se puso de manifiesto, estuvo el PO y el FIT-U para tratar de llevarla hasta el final. No se nos escapa que primó la contención por sobre la acción; pero sería de un liquidacionismo sin retorno no valorar que se mantuvo un importante reagrupamiento del activismo con la izquierda. El pasado domingo el PO volvió a organizar más de mil fiscales para cuidar el voto al FIT-U en Córdoba.

Reclutamiento

Durante y después de la campaña tenemos una gran tarea: el reclutamiento a las filas militantes. Se trata de transformar a cientos de activistas en militantes socialistas. Incluso a decenas de activistas que se sumaron a colaborar con el FIT desde la agitación en redes sociales. La confusión que puede presentarse naturalmente con el retroceso electoral, también debe ser abordada desde este punto de vista. El reclutamiento debe ser discutido especialmente entre la juventud sindical, del Polo Obrero y estudiantil.

Con estas conclusiones nos lanzamos a un gran trabajo político en lo queda del año. El 10 de diciembre asume Soledad Díaz en la Legislatura y Laura Vilches en el Concejo, que luego rotará con Cintia Frencia. Ya estamos convocando asambleas de activistas obreros y populares para seguir llevando la presión de la calle al parlamento. Junto al Polo Obrero nos preparamos hacia una gran movilización el 20 de diciembre, cuando se cumpla un nuevo aniversario del Argentinazo. Y como es tradición, se comienza el gran trabajo organizativo del Pic Nic del PO de fin de año. Las rebeliones lationamericanas marcan un nuevo escenario internacional para la tarea.

 

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