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8 de noviembre de 2019

Resistencia: la agenda anti popular de la elección municipal

La Ciudad de Resistencia prácticamente encabeza, con 46%, el ranking de pobreza e indigencia del país. Sufre una gravísima crisis ambiental producto de la ocupación en terrenos inundables y la falta de infraestructura, que llevó a las terribles inundaciones de enero. Sufre además la carencia de vivienda popular y problemas urbanos gravísimos en decenas de barrios, que se formaron a partir de asentamientos y ocupaciones precarias. Por ejemplo, en barrios enteros no entran los colectivos, el asfalto no llega o no hay iluminación pública ni siquiera en las calles principales de esas barriadas. En 2010, la Ciudad de Resistencia tenía más de 250 asentamientos. Para terminar, tiene, con el Chaco, una de las tasas de femicidios más altas del país.

Con semejante situación, y siendo que las elecciones de este domingo son desdobladas de las nacionales, se hubiera esperado que el debate de campaña electoral reflejara, al menos deformadamente, las propuestas para sacar a la Ciudad de semejante cuadro.

Nada de eso ocurrió. La elección la acaparan tres candidatos: el peronismo concurre dividido entre Diego Arévalo (el delfín del gobernador electo Jorge Capitanich) y Gustavo Martínez, de un sector poderoso del aparato del PJ que maneja varios Ministerios y la presidencia de la Cámara de Diputados. El radicalismo lleva a Leandro Zdero, ex secretario de Gobierno de la procesada Aída Ayala y también sospechado en la causa por el armado con fondos municipales de una empresa fantasma (Pimp) para hacerse cargo de la recolección de residuos del Municipio. 

¿Qué se discute en la campaña? Si uno tuviera que resumirlo en forma sencilla, los tres mosqueteros discuten cómo esconder a los pobres debajo de la alfombra. El principal “tema de preocupación” no es la pobreza, sino los reclamos de los pobres: los piquetes. El segundo no es la falta de vivienda para grandes franjas de la población de Resistencia, sino “las ocupaciones”. El tercero no es ni el tránsito ni el sistema de transporte desastroso en la Ciudad: es terminar con una forma de “changuear” muy común en la periferia resistenciana que es la tracción a sangre, el uso de carros como flete o forma de traslado. 

Para muestra basta, por ejemplo, esta declaración de Diego Arévalo, el candidato de Capitanich. Sostiene Arévalo, consultado por Diario Chaco sobre las ocupaciones de tierras: “Para nosotros, más allá de la necesidad del acceso a la tierra, no estamos a favor de que esta sea la forma de acceder. Por lo tanto en todos los lugares que se han cometido estos avances sobre la propiedad comunal, nosotros hemos efectuado las denuncias”. A continuación, preguntado sobre los piquetes, responde: “la política exactamente lo mismo que usurpaciones (…).  No tiene que haber un derecho como el de la manifestación o la protesta que impida al otro, al de circular. Por lo cual nosotros vamos a garantizar la circulación siempre, las 24 horas por el 100% de las calles de Resistencia. El municipio va a denunciar la interrupción del tránsito y va a pedir la intervención de la justicia para la liberación del tránsito, en eso vamos a ser estrictos y la justicia se tiene que hacer cargo con sus propios medios o con la fuerza policial para liberar la traza”. 

O sea, el candidato del Frente de Todos defiende abiertamente una linea de criminalización y judicialización de la protesta social y de quienes luchan por acceder a una vivienda o un terreno. Nada de responder a los reclamos, palos a los que luchan. Las organizaciones sociales que militan la campaña han callado sobre estas declaraciones. En los hechos, los tres mosqueteros avalaron el desalojo de 300 familias del predio del Ejército en la Avenida Castelli en plena campaña electoral. 

Sobre la tracción a sangre, defienden una “reconversión” mentirosa porque es rechazada por los propios afectados y que terminará, en un contexto de pobreza extrema, por dejar sin sustento a miles de familias que changuean con carros. Además, arma un negociado con el 1% del presupuesto municipal que irá a un fondo para la reconversión con ingerencia de una fundación que la promueve y sin control popular.

Los candidatos del PJ y la UCR se montan sobre la ola derechista que marcaron las elecciones provinciales, donde a fuerza de promover la represión, Juan Carlos Bacileff Ivanoff sacó el 30% de los votos. 

La campaña del Partido Obrero, en este contexto, fue la única en defender los derechos de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Denunciamos los negociados del municipio con Pimp y con la empresa responsable del estacionamiento medido en el centro de Resistencia y reclamamos su municipalización. Reclamamos la apertura de cuentas del sistema de transporte para terminar con los tarifazos y el control obrero y popular para resolver la falta de accesibilidad de decenas de barrios. 

Nuestra posición contra el plebiscito sobre la tracción a sangre, la única en la elección, defendió en minoría una posición de principios contra un negociado con el presupuesto municipal que terminará con la fuente de sustento de miles de familias de las barriadas. 

En base a la campaña realizada llamamos a votar a Oscar Deniz, trabajador ferroviario, como primer concejal y una lista integrada por destacados compañeros del Polo Obrero, y a Sofía Raffin como Intendente. 
 

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