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9 de noviembre de 2019

Un golazo contra el fascismo

Ntcham recreó la imagen de Mussolini ajusticiado como respuesta a cánticos racistas

El pasado jueves 7 de noviembre, en una nueva fecha de la UEFA Champions Ligue se dio un hecho de resistencia a sectores fascistas activos en pleno Roma. A los 93 minutos del partido disputado entre el Celtic y Lazio, Jules Oliver Ntcham, jugador francés de origen africano, convirtió un golazo cambiándole de palo la pelota al arquero, y obteniendo la victoria 2 a 1 para los escoceses. En su festejo, dedicado a la tribuna local, recreó la imagen de Mussolini ajusticiado (boca abajo), por los partisanos en el 45. Respuesta a los insultos racistas efectuados durante los 90 minutos de juego.

Pocas semanas atrás, en el encuentro de ida en la ciudad de Glasgow, los hinchas del Celtic recibieron a los romanos de la Lazio con una bandera con la leyenda "Sigan a su líder", y un dibujo que conmemora el 8 de abril de 1945, fecha en que el pueblo colgó en Plaza de Loreto al jefe de ios camisas negras y su séquito político y familiar, luego de la derrota italiana en la II° Guerra Mundial.

La barra de la Lazio, los Irriductibli de la Curva Norte, son de marcada ideología fascista. Son centenares los hechos de violencia. Solo para graficar, en el partido de vuelta por las semifinales de la Copa Italia, frente a su clásico rival (Milán), desplegaron un extenso cartel con el mensaje "honor a Benito Mussolini". Pocos días antes del 24 de abril, día de la liberación, fecha en que Italia conmemora el fin de la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi.

Jugadores extranjeros que ficharon con el equipo de la banda celeste sufrieron fuertes ataques de esta barra, que maneja mucho más que las tribunas. Tal es el caso del holandés Aron Winter catalogado de "negro judío", o el argentino Sebastian "la brujita" Veron, presionado para borrarse o taparse el tatuaje del Che Guevara. Recientemente, el delantero Mario Balotelli, del Brescia, sufría todo tipo de insultos racistas desde la tribuna del Hellas Verona cuando montó en cólera y pateó la pelota hacia dicha tribuna en señal de protesta.

Las bravuconadas fascistas serían inconcebibles sin un poder político que las apañe. Los insultos en las canchas tienen lugar en un contexto marcado por un crecimiento del discurso de odio y las políticas expulsivas contra los migrantes y los gitanos en Italia y más en general en todo el continente europeo. No se trata sólo del fascista Matteo Salvini (Liga Norte), sino también de los llamados “europeístas”, que han instituido todo tipo de cupos contra los refugiados y los utilizan como chivo expiatorio de la crisis de la UE. 

Expulsemos a los fascistas, del fútbol y todos lados, y continuemos revolucionando este hermoso deporte.

 

 

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