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11 de noviembre de 2019

Macri y Bolsonaro, con el golpe de Estado en Bolivia

Los gobiernos del Grupo de Lima siguen el mandato de Donald Trump.

La calificación de los sucesos en Bolivia como un “huracán democrático en América Latina” por parte de Juan Guaidó, abanderado de las avanzadas yanquis sobre Venezuela, fue la expresión quizá más descarnada de la posición cómplice con el golpe de Estado y las avanzadas fascistas que ha sido general entre los gobiernos del llamado “Grupo de Lima”.

Los gobiernos de Macri en Argentina, Lenín Moreno en Ecuador, Piñera en Chile, Duque en Colombia, Vizcarra en Perú, Abdo Martínez en Paraguay, Hernández en Honduras, Bolsonaro en Brasil -y sigue la lista- se hicieron eco en comunicados de sus cancillerías de la resolución de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre las recientes elecciones en el país andino, puntapié para la asonada que derivó en la renuncia de Evo Morales; mientras la existencia de un golpe de Estado era descartada por mandatarios como Jair Bolsonaro –que aprovechó para lanzar sus clásicas alocuciones contra la izquierda-  y funcionarios como el canciller argentino Jorge Faurie y el embajador argentino en Bolivia, Normando Álvarez García.

Ratificaban de este modo su servilismo al imperialismo norteamericano, que ya horas antes de la renuncia de Evo Morales, a través de Michael G. Kozak (subsecretario interino del Departamento de Estado para asuntos occidentales), saludaba la resolución de la OEA y aseguraba que “todos los implicados en el proceso defectuoso deberían renunciar”. Consumada la renuncia de Morales, Donald Trump la saludó esta tarde como “un momento significativo para la democracia en el Hemisferio Occidental” y aseguró que “estos eventos envían una fuerte señal a los regímenes ilegítimos en Venezuela y Nicaragua”, agitando nuevas avanzadas imperialistas en la región.

A su turno, los comunicados y funcionarios oraban por una “transición pacífica”, “democrática”, “constitucional”. Con tales expresiones apresuradas no solo hacen gala de un cinismo de proporciones, en la medida en que la oposición derechista continúa protagonizando por estas horas verdaderas cacerías contra dirigentes políticos y sindicales. Ante todo, buscan abortar una respuesta popular que enfrente al golpe en las calles, más aún en el cuadro de la vecina rebelión en Chile.

El llamado a una “transición pacífica” se alinea con su tutela por parte del imperialismo. Por lo pronto, el secretario de Estado Mike Pompeo manifestó intenciones de proscribir al MAS de Evo Morales en una elección convocada por el régimen golpista, señalando que “todos los funcionarios del gobierno y funcionarios de cualquier organización política implicados en las elecciones defectuosas del 20 de octubre deben hacerse a un lado del proceso electoral”. La Unión Europea también convalidó el golpe en la línea de la “transición pacífica”, a través de la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini.

Pero en estas horas se suman indicadores de que el apoyo de estos gobiernos al golpe supera la retórica. En redes sociales se filtró un conjunto de 16 audios, luego recogidos por diversos portales como el boliviano Erbol, que constituirían registros de líderes y organizadores de la oposición derechista en pos del golpe. Uno de ellos da cuenta de que la operación cuenta con el apoyo de las iglesias evangélicas y del gobierno de Jair Bolsonaro, cuyo canciller Ernesto Araújo había recibido en mayo al empresario y fundamentalista católico Luis Fernando Camacho, referente de los golpistas. En otros audios se hace referencia al compromiso en este sentido de los senadores estadounidenses Marco Rubio, Bob Menéndez y Ted Cruz, así como a la Embajada de Estados Unidos y a la Unión Europea.

Para los pueblos de toda América Latina y del mundo, se hace necesario manifestar en las calles el rechazo a los gobiernos cómplices y defender la más amplia movilización de los explotados para derrotar el golpe. El quiebre de la avanzada fascista y proyanqui será el mejor empuje para la lucha por expulsar al imperialismo y por gobiernos de trabajadores en todo el continente.

 

 

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