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14 de noviembre de 2019 | #1572

La respuesta popular al golpe en Bolivia

La respuesta popular al golpe en Bolivia

En muchas acciones la policía se ha visto desbordada por los manifestantes.

El golpe de Estado perpetrado en Bolivia ha desatado por abajo la respuesta de miles de campesinos y trabajadores bolivianos que se rehúsan a aceptar los hechos consumados.

En esta tarde [martes], tuvo lugar un cabildo abierto realizado en El Alto -ubicado en el departamento de La Paz-, desde donde los participantes se movilizaban a la Plaza Murillo de la ciudad capital a repudiar la asunción en el Ejecutivo de la senadora Jeanine Añez. El cabildo era sobrevolado amenazadoramente por aviones militares.

Ya la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve) había dado una de las primeras indicaciones, que instruyó a la conformación de comités de autodefensa, a bloqueos y movilizaciones permanentes. Las Juntas reclamaron la creación de la policía sindical civil para resguardar la seguridad del pueblo y emplazaron a los golpistas Luis Hernando Camacho, Waldo Albarracín, Marco Cumari y toda su comitiva a que se retiren de La Paz en el término de 48 horas. La Fejuve había cobrado un gran protagonismo en 2005, con las movilizaciones y bloqueos que llevaron a la conclusión prematura del gobierno de Carlos Mesa (otra de las patas políticas del actual golpe), quien procuraba mantener la dominación de los pulpos internacionales sobre la explotación hidrocarburífera.

Algo similar refleja el instructivo publicado por la CSUTCB, confederación de campesinos, con extensión en los nueve departamentos de Bolivia, en el cual se instruye a garantizar el “Bloqueo General en Todo el país en las carreteras troncales, a fin de resistir a la Dictadura de Comité Cívico Policial” y a desarrollar la resistencia general al golpe de Estado en todo el país.

En este contexto, el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), que se había manifestado en su momento por el pedido de renuncia a Evo Morales, hizo público esta tarde (martes) un pronunciamiento ambiguo. El texto critica la violencia de los “políticos y cívicos que han ocasionado todo este caos” y señala que si ellos no “restablecen el orden constitucional” en 24 horas, lanzarán una huelga general indefinida. La burocracia de la COB, obligada a recoger de alguna manera las expresiones populares contra los golpistas, lo hace sin denunciar el golpe con nombre y apellido ni convocar a derrotarlo.

El Alto no se calla

Durante el día de ayer (lunes) circularon videos por las redes sociales donde se pueden ver numerosos contingentes movilizados por las calles de El Alto vitoreando “Ahora sí ¡Guerra Civil!” y “Fusil, metralla, el Alto no se calla”.

En esa zona han tenido lugar avanzadas contra la Estación Policial Integral (EPI) Tarapacá, mientras, por otro lado, se incendiaba un módulo policial del Distrito 8. Las movilizaciones avanzaron sobre las oficinas de Tránsito, Radio Patrullas y de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC). El Comando Regional de la ciudad fue asaltado por los manifestantes. La Universidad Pública de El Alto (Upea) se encuentra ocupada desde el lunes y al día de hoy sesionó allí la Asamblea Popular de El Alto.

Según el periódico boliviano La Razón se registran también acciones en La Paz y numerosos barrios de sus inmediaciones como Ovejuno, Pedregal, Chasquipampa, Rosales, Cota Cota, Pampahasi, entre otros.

La Estación Policial Integral (EPI) de Chasquipampa habría sido atacada e incendiada por los manifestantes. Hubo enfrentamientos en la Asociación Departamental de Productores de Coca, donde manifestantes contra el golpe intentaron tomar las instalaciones de la asociación. Por su parte, una carta que dio a conocer el sitio Econojournal menciona que “grupos de personas tomaron el campo de Carrasco y estaciones de bombeo y compresión de hidrocarburos más cercana a ese campo" y que no se descarta la toma de otras instalaciones ligadas a la producción y exportación de gas (Clarín, 12/11). Situación que pone en cuestionamiento el cumplimiento de las obligaciones de abastecimiento de la petrolera estatal YPFB.

Cochabamba, Oruro, Santa Cruz

También hubo acciones populares en la ciudad de Cochabamba, incluida una movilización de cientos de personas en la zona sur de la ciudad y el ingreso de manifestantes al Politécnico Militar, sufriendo en ambos casos la represión de policías y militares.
Incluso se han producido acciones en ciudades del departamento de Santa Cruz, cuna del golpismo boliviano, como es el caso de Yapacaní, donde los manifestantes desalojaron la comisaría y mantienen bloqueados los accesos a la ciudad.

Pese al accionar de la dirección de la COB, por abajo, sectores mineros que la integran se han plegado a las acciones contra el golpe de Estado. Es lo ocurrido con los mineros de Oruro, a quienes la policía atacó con armas de fuego para impedir que se sumen a las movilizaciones.

En la mayoría de las acciones, la policía se ha visto desbordada por los manifestantes, razón por la cual las Fuerzas Armadas han anunciado que se sumarán al operativo de “protección y resguardo de las instituciones” con miras a “restablecer el orden” y garantizar el funcionamiento de los servicios. La sola mención de la posibilidad de que el ejército ingrese a La Paz y El Alto rememora los hechos nefastos de la Masacre de Octubre (2003), cuando el gobierno de Sánchez de Lozada ordenó la militarización de la ciudad en pleno levantamiento de la Guerra del gas, con el consecuente asesinato de más de 60 bolivianos.

La lucha contra el golpe en Bolivia se encuentra dominada por los enfrentamientos callejeros contra las fuerzas policiales y contra algunos reductos civiles organizados por los golpistas. Hasta el momento no se ha manifestado la incursión del movimiento obrero organizado que en el pasado (2008) hizo temblar a los golpistas, cercando la Media Luna Oriental con la amenaza de los mineros que dinamitaban todo a su paso. La predisposición a la lucha del pueblo boliviano es el camino para derrotar el golpe reaccionario sobre la base de una irrupción más profunda de los trabajadores y campesinos.

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