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17 de noviembre de 2019

La enorme reserva de litio boliviano en la trama del golpe

¿Qué hay detrás del apoyo de Merkel y la Unión Europea al golpe en Bolivia?

A pesar del carácter abiertamente golpista y fraudulento de la asunción de Jeanine Añez como presidente interina, ha recogido el reconocimiento de distintas potencias internacionales. Entre ellas se han sumado Alemania y toda la Unión Europea. Para entender el rol que juegan estos países en la trama alrededor del golpe hay que volver sobre los intereses económicos que se vienen tejiendo alrededor de la reserva boliviana de litio.

En diciembre de 2018 el gobierno de Evo Morales firmó un acuerdo con la empresa alemana Acisa por la explotación de litio en el salar de Uyuni  situado en Potosí, que constituye  una reserva de ese mineral de 21 millones de toneladas. Tal explotación iba a tener lugar por un plazo de setenta años e iba a estar dirigida a la producción de autos eléctricos y a la provisión de subproductos del litio a la empresa Tesla. El acuerdo consistía en recuperar hidróxido de litio para fabricar material catódico y baterías. Este acuerdo entre la empresa estatal YLB (Yacimientos de Litio Bolivianos) y la empresa mencionada requería una inversión de 300 millones de euros. Según denunció el presidente del Comité Cívico de Potosí, Marco Pumari, la empresa alemana carecía de ese dinero y debía salir a buscar financiamiento. Por otra parte este comité cívico comenzó a principios de noviembre una protesta consistente en la convocatoria a cabildos abiertos, huelgas de hambre y movilizaciones reclamando mayores regalías para una región de ochocientos mil habitantes. Ante esta reacción Evo Morales rompió el acuerdo con un decreto, cuya consecuencia fue la protesta diplomática del estado alemán.

Alemania y la Unión Europea en recesión

El Brexit y la guerra comercial entre el imperialismo norteamericano y China han determinado la caída del 0,3 % del producto bruto alemán, como resultado de la caída de sus exportaciones y de la producción automotriz. El Bundesbank (Banco Central Alemán) ha anunciado que Alemania ha entrado en recesión, y con eso arrastra a la Unión Europea, debido a que el 29% del producto bruto de la zona euro corresponde a Alemania. Este país ha sufrido la caída del 1,5% de su producción industrial, cuya consecuencia fue la caída de los bonos alemanes a diez años. En virtud de este cuadro, el gobierno y el capital alemán han decidido cambiar de orientación en materia de inversiones, por ejemplo en telecomunicaciones y en la producción de automóviles eléctricos  que reemplacen a los diesel. Desde luego que la asociación con YLB (Yacimientos de Litio Boliviano)por más de medio siglo le garantizaba a Acisa y al estado alemán dividendos millonarios muy preciados para contrarrestar la recesión en curso y de desarrollar inversiones en esa rama de la industria tan rentable. En este emprendimiento iban a invertir empresas de otras naciones europeas. Resulta evidente que el interés por tener las manos libres para hacerse de estos recurso estratégicos en medio de la crisis catastrófica del capitalismo a escala mundial, ha decidido al imperialismo alemán y al europeo de conjunto a respaldar el golpe fascista con la finalidad de aplastar cualquier manifestación de lucha obrera y popular que dificulte el saqueo de esta materia prima fundamental, restableciendo el acuerdo derogado por Evo Morales hace menos de un mes.

Con todo, la valerosa lucha de los obreros, campesinos e indígenas bolivianos pueden y deben hacer morder el polvo a las pretensiones de saqueo imperialista de todo signo derrotando el golpe, expropiando al imperialismo e imponiendo un gobierno de las organizaciones que dirigen la lucha contra el golpe fascista. Las rebeliones populares en América Latina:  Nicaragua, Ecuador,  Puerto Rico, Bolivia, Chile son el marco adecuado para una salida obrera y socialista por la derrota del imperialismo y la unidad socialista de América Latina.

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