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21 de noviembre de 2019 | #1573

Alimentación: Derrota de la Naranja en Unilever

Se realizaron las elecciones de cuerpo de delegados de la fábrica Knorr-Unilever de Pilar. La lista Naranja, que dirigía la planta, fue derrotada por la lista Azul, por escaso margen (133 votos contra 122). La Naranja integró la Coordinadora Sindical Clasista-PO hasta que su principal dirigente rompió este año con nuestro partido.

La lista Azul se conformó a partir de un ex delegado y fue apoyada por la Verde que no presentó lista y apostó a dar un golpe al agrupamiento que en las últimas elecciones del gremio canalizó la oposición al burócrata  Luis Morán, recientemente fallecido. 

En un cuadro de cierres de fábricas alimenticias a lo largo y ancho del país la derrota en Pilar deja más expuestos a los trabajadores frente a los ataques de la patronal. En el último tiempo cerró Arisco, que produce para Unilever en La Rioja. La Campagnola cerró ya dos plantas. Alco Canale sigue despidiendo y cerrando plantas. Por otro lado, Unilever avanza con despidos en sus otras fábricas, en Gualeguaychú, Gobernador Gálvez, Mendoza, en el parque de Tortuguitas y en el propio parque industrial de Pilar, donde con la venta de Ades a Coca-Cola dejó cerca de 50 trabajadores en la calle.

La política conservadora en los hechos -e izquierdista en el discurso- que adoptó en el último tiempo La Naranja facilitó el terreno para esta derrota. En la fábrica pasaron despidos, cierre de sectores y no se organizó una respuesta de los trabajadores. Los discursos de la huelga general  y la Asamblea Constituyente fueron para la tribuna. Las ilusiones triunfalistas sobre ascensos antiburocráticos no les permitieron ver la amenaza sobre la propia organización de su fábrica.

En el Whatsapp de la agrupación, que reúne a un número importante de activistas, ligados a La Naranja se planteó hace unos meses el debate sobre a quién votar. Un sector se inclinaba por Alberto Fernández y otro reivindicaba al Frente de Izquierda. Insólitamente, la dirección de la agrupación decía que estaban agotadas las expectativas electorales y la tarea era preparar la huelga general. Más aún, quienes defendieron el voto al FIT-U como expresión de independencia política fueron expulsados del grupo. 

El desprecio por la lucha política de esta dirección se hizo patente cuando Pablo Busch, referente de La Naranja y precandidato a concejal por Pilar en las Paso, renunció a estar en las listas en octubre.

Lo que estará en juego en la próxima etapa es la defensa de un trabajo colectivo que fortalezca un agrupamiento clasista en la fábrica, con una clara delimitación de la burocracia y las variantes patronales. Y desde ya, la defensa de las conquistas hoy cuestionadas. La Naranja no ha preparado correctamente a los trabajadores para enfrentar los despidos y cierres de fábrica.

En momentos donde las patronales y la burocracia vienen aprovechando la crisis capitalista para intentar limpiar los núcleos de organización obrera antiburocrática hay que desarrollar más que nunca la política de organización fabril y agrupaciones de la CSC-PO. 

Las contradicciones del pacto social que se quiere poner en marcha pueden servir para agotar rápidamente la experiencia con el nuevo gobierno, a condición de que podamos mostrar una variante de los trabajadores como salida. En ese camino estamos, desarrollando el Plenario del Sindicalismo Combativo, impulsando un paro de 36 horas y un plan de lucha por todos los reclamos obreros urgentes.

 

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