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21 de noviembre de 2019

La lucha por el agua potable en Misiones

La llegada del verano muestra en muchas localidades y barrios obreros misioneros una de las consecuencias más nefastas de los gobiernos capitalistas provinciales: la falta de agua potable. En las últimas semanas, se difundieron los reclamos de habitantes de Iguazú y Puerto Mado, así como de algunos barrios de Posadas y el barrio Escuela en Colonia Terciados Paraíso, a los que se suma el caso de barrios con agua sucia, como en Villa Salto Encantado en A. Del Valle. 

Es una problemática que persiste desde hace años, bajo los distintos gobiernos “misioneristas”, que convivieron tanto con los “neoliberales” como con los “nacionales y populares”, según quien se encuentre en la Casa Rosada.
Un sistema al servicio de las privatizadas.

La cuestión central es la privatización del servicio de agua potable, en manos de empresas como SAMSA en Posadas, o las dudosas cooperativas en el interior provincial, que se niegan a desarrollar las inversiones necesarias para la perforación e instalación de un sistema de reparto que abastezca a los barrios y las colonias.

Para salvar a las prestadoras ante los reclamos de los vecinos, el Estado provincial realiza una parte menor de las obras necesarias a través del Instituto Misionero de Agua y Saneamiento (IMAS), que desarrolla perforaciones y redes de agua de pequeña escala que pone bajo gestión de “cooperadoras vecinales”, sin claridad de sus funciones ni de su sistema para elegir autoridades. 

Este sistema es totalmente ineficiente. Los tanques centrales se llenan una o dos veces a la semana, y abren la distribución unas horas al día, a veces incluso una vez por semana, o en el caso de Terciados Paraíso cada 12 días (Territorio Digital, 19/11), es decir que los barrios obreros sufren el faltante constante de agua. Esta carencia vital agrava los problemas que sufrimos por el vaciamiento de la salud pública.

Una salida bajo gestión de los usuarios

La única salida viable es la estatización de todo el servicio de agua potable, y la creación de una empresa estatal única bajo gestión de los trabajadores y usuarios, que se financie con impuestos a las exportaciones y grandes riquezas provinciales.

Es necesario que nos organicemos en asambleas barriales y discutamos un plan de lucha para obligar al gobierno provincial a cumplir con nuestras demandas. 
 

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