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22 de noviembre de 2019

Francia: las razones de la huelga general

Para utilizar una expresión conocida y clara, “un fantasma se cierne sobre Francia, el fantasma de la huelga general”. La atención política de todas las clases sociales está concentrada en la fecha del 5 de diciembre, o más bien en el 5 de diciembre y los días posteriores. Será una jornada de huelga general y de movilización, que tiene como eje la lucha contra el proyecto del gobierno de liquidar el sistema actual de jubilación.

Está en curso un enfrentamiento decisivo entre el movimiento obrero y la población explotada y el gobierno de Macrón. Para el gobierno -como expresión general de los intereses de la burguesía- la crisis la tiene que pagar la población trabajadora y la juventud. Hay que terminar con las conquistas que suponen un freno, bien que limitado, a la explotación capitalista. El nuevo sistema de jubilación proyectada barre con el principio de una jubilación convencional -fijada por los años de cotización y el nivel de salarios- para pasar a una jubilación con un monto fijado individualmente por un sistema de puntos que varía anualmente, monto que disminuye el valor de la pensión para todos los trabajadores, alarga indefinidamente los años de trabajo, elimina la jubilación anticipada de los trabajadores del transporte y otros, y otras barbaridades similares. Es un intento de dislocación y pauperización de la clase obrera, que se entiende como el correlato del trabajo uberizado, como microemprendedor.

A pesar de las derrotas de los últimos años y de las burocracias sindicales, el movimiento obrero -con un apoyo mayoritario de la población- está dispuesto a dar batalla contra la reacción, ante todo porque comprende que están en juego sus condiciones mismas de existencia. El movimiento sindical reaparece como un elemento motor de la lucha de clases. Al mismo tiempo, en este mes de noviembre se cumple un año de movilización de los chalecos amarillos, el movimiento callejero de enfrentamiento con el gobierno que sigue ocupando las calles todos los sábados.

Hacia la huelga general

La ola huelguística nació en el subte parisino. El 13 de septiembre un primer movimiento contra los proyectos del gobierno fue masivo en el subte, con más de 90% de huelguistas. París fue un infierno, paralizado. Inédito; una paliza para el gobierno y la burguesía. Unas semanas después, los sindicatos de la empresa llamaron unitariamente a un paro para el 5 de diciembre y amenazaron con la huelga indefinida. Los sindicatos ferroviarios le siguieron. La adhesión de los ferroviarios fue significativa e impuso la fecha y precipitó el movimiento hacia la huelga general. Los ferroviarios habían sido derrotados en el 2018 cuando se enfrentaron a la privatización progresiva de la empresa SNCF. Una zanahoria que entonces utilizó el gobierno fue la promesa que el estatuto de trabajo seguía vigente para los trabajadores actuales. La jubilación anticipada es uno de los elementos importantes de este estatuto, dada las condiciones de trabajo. Ahora resulta que el gobierno quiere imponer una jubilación “universal”, la misma para todos los trabajadores. Para los ferroviarios en particular esto significa 10 años más de trabajo y una pensión inferior. La fuerza de la clase en su lucha contra el capital se manifestó en la declaración de huelga de los sindicatos ferroviarios para el 5/12 a pesar de la penosa derrota de un año antes. Huelgas espontáneas contra las condiciones de trabajo y de seguridad se produjeron a mediados de octubre, que el gobierno no logró ahogar. Ahora, incluso la filial de la central CFDT (que apoya al gobierno y al proyecto de jubilación) acaba de adherir a la huelga lanzada por los otros sindicatos. Francia no tendrá trenes el 5/12 y es una palanca para la lucha. Recuerda la huelga ferroviaria de 1995, que duró varias semanas y terminó barriendo al gobierno burgués de entonces y su proyecto de liquidar el sistema de jubilación de los ferroviarios.

Un indicador de los tiempos, de la debilidad del gobierno y de la resistencia de la población a pagar el costo de la crisis es que las burocracias sindicales tuvieron que adaptarse al movimiento y al tiempo tratar de controlarlo -a diferencia de lo que había sucedido con los chalecos amarillos. 4 centrales sindicales (CGT, FO, FSU, Solidaires) llamaron a “una primera jornada de huelga interprofesional el 5/12”. Para las direcciones es una “primera” jornada sin continuidad. Tampoco exige el retiro incondicional del proyecto; las centrales no cierran la puerta a la “negociación” y se colocan en un cuadro de declive del movimiento en los días posteriores al 5. No prepara la huelga con asambleas y comités de lucha. Para los lugares de trabajo, el movimiento queda a discreción de los sindicatos locales y en muchos lugares no habrá paro.

La última semana hubo una gran muestra de movilización, de agitación callejera, de rebeldía. El martes 12 hubo manifestaciones estudiantiles luego del intento de suicidio de un estudiante por el fuego, en protesta contra la precariedad de sus condiciones de vida. El jueves 14 fue la gran manifestación del personal de los hospitales, que desfiló por decenas de miles en las principales ciudades. Por primera vez se unificaron todos los sectores de los hospitales. El movimiento fue organizado por el colectivo inter-hospitales, con los sindicatos a la rastra. 250 servicios de urgencia, sobre un total de 600, están en huelga; en ciertos casos desde hace 6 meses. Esta lucha está organizada por un colectivo inter-urgencias. El sábado 16 hubo varias decenas de miles de manifestantes de los chalecos amarillos en toda Francia en su primer aniversario; una movilización fundamental para entender la situación actual. La última asamblea nacional de los chalecos, que reunió en Montpellier a comienzos de noviembre más de 250 comités de base, adhirió a la jornada del 5 de diciembre.

¿Cómo se llegará al 5 de diciembre?

Faltan 2 semanas para el 5 de diciembre y el gobierno continúa con sus maniobras. El sábado pasado la represión contra los chalecos fue feroz en París y la manifestación fue declarada ilegal a último momento. La otra cara de la misma moneda es que algunos sectores piden que se abra una Conferencia Social antes del 5 y que el gobierno haga una serie de concesiones. La dificultad es que si se trata de concesiones reales, el gobierno perderá una gran parte de su legitimidad ante los capitalistas y entrará en crisis. El gobierno debería imponer su proyecto cueste lo que cueste. El riesgo efectivo hoy es que la clase obrera, la población, la juventud, refuerzen la movilización como huelga política de masas, que impondrá inevitablemente la consigna de “Macron demission” (fuera Macrón), que popularizaron los chalecos amarillos.

Macrón cuenta a su favor con la crisis de la izquierda y la dispersión de los núcleos de militantes lucha de clases, anticapitalistas, revolucionarios. La organización más importante, La France Insoumise, está en retroceso y dividida. Niega la lucha de clases e históricamente es un enorme paso atrás.

Dar un salto adelante

La “izquierda anticapitalista” -que comprende una variedad de organizaciones, algunas de carácter marcadamente sectario - no logra consolidar un papel dirigente porque ha sido incapaz a la vez de estructurarse a través de un programa político anticapitalista y de una actividad de agrupamiento y oposición a las burocracias sindicales. No pueden estructurar un cuadro político independiente. Es una crisis que hunde sus raíces en las décadas de sometimiento y adaptación, sea al stalinismo, sea a la socialdemocracia, sea al espontaneismo.

Es necesario un programa político para que la crisis la paguen los capitalistas y que se fundamente en una comprensión de la naturaleza de la crisis capitalista. « Fuera el gobierno de Macrón » tiene que ser el punto saliente de la agitación política.

La dicotomía entre movimiento de chalecos amarillos y luchas síndicales tiene que ser enfrentada, politica y prácticamente. No basta con proclamar la unidad y la convergencia de las luchas. No hay autoridad para promover un cuadro unitario combativo común. En lo inmediato, hay que promover el agrupamiento de los activistas con las formas de organización que resulten de la actividad, sin una instrucción prefabricada. Hay que llegar al 5 de diciembre con muchos comités por la huelga continuada hasta el retiro de la reforma, con comités locales, con agrupamientos interprofesionales, con agitación y movilización callejera, con las consignas de huelga general, fuera Macrón, que la crisis la paguen los capitalistas. Hay que darle continuidad al movimiento huelguistico. Un avance en el reagrupamiento clasista y una clarificación del programa revolucionario y sus consignas son posibles y por tanto necesarios.

 

París, 21 de noviembre del 2019.

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