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25 de noviembre de 2019

25 de noviembre: Mujeres de Latinoamérica a las calles

Derrotemos la ofensiva golpista y clerical

Este 25 de noviembre, día de lucha internacional contra la violencia hacia la mujer, no será uno más en la región. 

Medio continente se encuentra atravesado por luchas decisivas. Luego de que las protestas contra los planes de ajuste del FMI en Puerto Rico, Colombia y en Ecuador hayan frenado momentáneamente dichos planes. En Chile, hace un mes que la población enfrenta en las calles la brutal represión de los Carabineros y del presidente Sebastián Piñera, empeñados en derrotar la herencia pinochetista que hace años priva a las y los trabajadores del acceso a los derechos más básicos, como la educación la salud y la vivienda. En Haití el gobierno de Jovenel Moise responde también con represión las movilizaciones populares que exigen su renuncia. 

En Bolivia un golpe de estado impulsado directamente por Donald Trump y el imperialismo se pretende imponer a sangre y fuego, con masacres de campesinos, detenciones masivas de opositores e incluso la expulsión de la prensa internacional del país. Sin embargo, desde El Alto, Cochabamba y muchas otras provincias se organiza la lucha contra los golpistas.

En todas esas luchas, las mujeres trabajadoras, campesinas, estudiantes, ocupan la primera línea, y este 25 de noviembre debemos copar las calles para apoyar a estas mujeres, porque lo que se pone en juego en cada una de ellas, y de conjunto en América Latina, es quien paga las consecuencias de la crisis: si la seguimos pagando nosotras y nosotros, los trabajadores, o la pagan los capitalistas. Es todo un símbolo que un nuevo aniversario del asesinato de la hermanas Mirabal, referentes de la lucha contra la dictadura de Trujillo en República Dominicana, se de en este contexto.

Contra la reacción clerical, lucha callejera y popular

La convulsión en el continente nos plantea a las mujeres trabajadoras un desafío enorme, entre otras cosas porque no podemos desconocer que atrás de cada uno de estos procesos reaccionarios y derechistas aparecen las iglesias evangélicas y católicas como financistas económicas, armadoras políticas y sostenedoras ideológicas. 

No es menor ese dato para el movimiento de mujeres argentino, ya que la penetración clerical en el Estado local es brutal. Pejotistas, kirchneristas y macristas han permitido durante años que ocupen espacios en la salud, la educación e incluso les han dado puestos ministeriales, como en el caso de Verónica Magario en La Matanza, o el propio Juan Luis Manzur, amigo personal de Alberto Fernández y defensor de que niñas violadas sean madres. 

La penetración clerical en el estado argentino es brutal. En tan sólo 24 horas, los bloques políticos mayoritarios voltearon el protocolo de atención de abortos no punibles y cajonearon la ley para la efectiva implementación de la ESI, en un trabajo de pinzas entre el Ejecutivo y el Congreso, que muestra que pejotistas y macristas privilegian los compromisos con las iglesias por sobre la vida de las mujeres. 

En Argentina, nos encontramos atravesando también una situación económica brutal. Los despidos, la inflación, los ajustes en el gasto social para pagar la deuda, han llevado los niveles de desocupación y pobreza a límites intolerables. Sectores como los docentes y estatales de Chubut, el movimiento piquetero independiente, o trabajadores ocupados que luchan contra el cierre de sus lugares de trabajo, como ocurre en Kimberly Clark hace más de un mes, han plantado bandera contra esta política criminal. Sin embargo, la acción consciente de la burocracia (de todos los colores) ha aislado cada uno de estos procesos. La mayoría de la población hoy espera expectante el cambio de gobierno, y la llegada de los Fernández a la Casa Rosada plantea un gran desafío a los movimientos de lucha, porque con el pacto social nos quieren vender espejitos de colores: porque Macri se fue, pero el FMI se queda. Y con hambre y FMI no hay ni una menos.

Aborto legal: la lucha contra la cooptación en un continente que arde

Alberto y Cristina asumen el control de un país en bancarrota con el gran problema de evitar cualquier lucha callejera, porque tener que enfrentarlas puede ser el principio del fin, como lo prueban Chile o Bolivia. Por eso se preparan para ello, incluso anunciando el otorgamiento de reivindicaciones como el aborto legal. Alberto pasó de hablar de “etapas” y de la despenalización, a las declaraciones actuales, porque América Latina estalla y necesita prevenir antes que curar. 

Si logramos la sanción del aborto legal se deberá a nuestra presencia histórica en las calles. La eventual sanción legislativa será solo el primer paso para conseguir la aplicación del aborto legal. No olvidemos que la justicia y la salud están copadas por elementos clericales y reaccionarios, por lo que la lucha por la separación de la Iglesia y el Estado se hace más necesario que nunca.

Si triunfan los pueblos de Chile y Bolivia, triunfa la mujer trabajadora argentina

Desde el Plenario de Trabajadoras llamamos a todas las mujeres del movimiento a tomar en sus manos la lucha contra el golpe en Bolivia y la defensa del pueblo chileno y sus reivindicaciones. Tenemos que exigirle a las centrales sindicales un paro, que deben empalmar con un llamado internacional a las centrales obreras de todo Latinoamérica, por una acción común para derrotar a la reacción en toda la región. 

Llamamos a que este 25 de noviembre sea un pronunciamiento en cada ciudad de América Latina contra los golpistas y los gobiernos reaccionarios.

 Viva la lucha de los pueblos de América Latina

Fuera el FMI y el imperialismo

Abajo el golpe en Bolivia, viva la rebelión popular chilena

Por la unidad socialista de América latina

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